villava. Villava vivió ayer el último día de sus fiestas con un programa cargado de actividades para mayores y pequeños. La lluvia, que amenazó con estropear el colofón de las fiestas, respetó finalmente la ocasión y permitió que los actos se desarrollaran con gran número de asistentes.
La Comparsa de Gigantes y Kilikis partió del ayuntamiento a las 11.30 horas acompañada por la música alegre de los gaiteros y la charanga, para recorrer por última vez este año las calles de la villa.
A las 14.30 horas los villaveses volvieron a la Plaza Consistorial para presenciar el acto de despedida de la comparsa. Mientras los gigantes bailaban para las personas allí reunidas, los niños se divirtieron recogiendo los caramelos que les lanzaron desde los balcones del ayuntamiento.
A continuación, las tres parejas de gigantes -el rey y la reina; el almirante y María; y Martintxo y Maritxu- se inclinaron para que los niños pudieran acercarse a ellos y darles un beso o decirles adiós. Asier Lizarraga, de cuatro años, se aproximó a despedirse a su gigante preferido, Martintxo. "Es el que más me gusta porque lo baila mi tío", dijo el pequeño.
Finalmente, los seis gigantes hicieron un último baile antes de despedirse de los villaveses hasta el próximo año.
También la Comparsa de Kilikis salió a las calles por la tarde para hacer correr a los niños por última vez en estas fiestas.
Villava ayer sonaba a txistu, ya que las dianas corrieron a cargo del grupo de la localidad, y además, a las 13.00 horas tuvo lugar el X Alarde de Txistularis, un acto que consiguió abarrotar la Plaza Consistorial con público de todas las edades. Y por la tarde, a las 18.30, tuvieron lugar en la plaza unos bailables de gaita y txistu nuevamente.
Por último, a las 22.00 horas los villaveses se reunieron frente al ayuntamiento para entonar todos juntos el Pobre de mí y decir adiós a las fiestas, y por supuesto, para consolarse pensando que ya falta menos para las de año que viene.