pamplona. Osasuna destituyó ayer por la mañana a Ziganda como técnico del primer equipo y anunció por la tarde la contratación para el cargo de José Antonio Camacho. Izco comunicó ayer por la mañana personalmente a Ziganda la decisión de la directiva en una reunión a la que el entrenador navarro asistió en compañía de su representante, Tomás Durán. El encuentro se produjo en el estadio Reyno de Navarra y se prolongó alrededor de una hora.
Por la tarde, Osasuna también expuso en un escueto comunicado lo que se había venido pregonando a lo largo de toda la jornada, que Camacho es el nuevo entrenador del equipo. "El acuerdo entre la entidad rojilla y el técnico se ha producido esta tarde (por ayer) y, a expensas de la firma, Camacho será entrenador de Osasuna hasta junio de 2009 y con él viene su segundo, Pepe Carcelén", reza el comunicado. Camacho será presentado oficialmente hoy, a partir de las 13.00 horas, e Izco estará junto a su nuevo entrenador.
A pesar de que el cambio en el banquillo sorprendió a alguno de los protagonistas del relevo -así lo reconoció el propio entrenador-, desde la directiva se confirmó que la decisión ha sido meditada desde hace tiempo y que no ha habido precipitación. El acuerdo para la resolución del contrato de Ziganda también se desarrolló sin problemas.
CARCELÉN POR GOIKO Junto a Ziganda, según comunicó oficialmente Osasuna, abandona lógicamente la dirección del primer equipo Jon Andoni Goikoetxea, segundo entrenador y compañero del técnico de Larraintzar en su andadura en los banquillos. "El Club Atlético Osasuna les agradece su labor durante estos años al frente del primer equipo y les desea lo mejor en el futuro", dice la nota escueta del club.
Camacho llega a Osasuna con un segundo entrenador, habitual con él en los banquillos, Pepe Carcelén. Alfredo, tercer integrante del equipo técnico con Ziganda desde esta temporada, en principio continuará con este nuevo staff . Camacho, 53 años, entrenará por primera vez a Osasuna esta tarde en Tajonar.
Aunque ayer los acontecimiento se fueron precipitando en una jornada intensa e imprevista, la semana pasada fue definitiva para la consumación de la destitución de Ziganda. La derrota ante el Racing se unió al descontento por el rendimiento del equipo y el agotamiento del entrenador para estimular a la plantilla -una dinámica negativa, según fuentes del club, como al fonal de la temporada pasada-.
La directiva estudió la situación y fue el presidente, Patxi Izco, autorizado por la aquiesciencia de sus compañeros de junta, quien dio los primeros pasos para la contratación de un nuevo entrenador. El mandatario rojillo fijó sus ojos en Camacho, mantuvo con él una reunión antes del fin de semana y el ex seleccionador español dijo que para el domingo daría una respuesta. Las buenas sensaciones trasmitidas por el entrenador murciano en esta reunión quedaron confirmadas en el sí posterior que dio al club, en la noche del domingo. En medio de evidentes muestras de falta de confianza, la derrota con el Toulouse en el amistoso del viernes tampoco ayudó. Frente al Racing, en el último partido de Liga en el Reyno de Navarra (0-1), sectores de la afición corearon en varias ocasiones "Cuco vete ya". Contra el Toulouse, tímidamente se reeditaron estas protestas. Osasuna lleva cuatro puntos en seis jornadas de Liga tras los empates ante el Villarreal, Mallorca, Deportivo y Numancia, aunque no ocupa puestos de descenso.
El presidente rojillo, Patxi Izco, comparece hoy ante los medios de comunicación para exponer oficialmente los motivos de la destitución y, sobre todo, presentar al nuevo entrenador, José Antonio Camacho. Ziganda ha estado al frente de Osasuna dos temporadas y seis partidos.
PRIMERA DESTITUCIÓN EN 11 AÑOS La destitución del entrenador es la primera que se produce en Osasuna desde hace once años. El último relevo de este tipo se produjo el 6 de mayo de 1997, cuando Enrique Martín sustituyó a Miguel Sola en el banquillo. Fue la tercera destitución de una temporada dramática en la que Osasuna se salvó por el milagro del entrenador de Campanas. Desde entonces, todo había sido calma chicha -más o menos- en temporada.