Concierto de Kike suÁrez y La Desbandada Fecha: Viernes, 14 de noviembre. Lugar: Black Rose, Burlada.Intérpretes: Enrique Suárez, a la voz, acompañado por Esther, a los coros y a las voces; Goyo, a las guitarras; Javier, al bajo, y Fernando, a la batería. Incidencias: Asistencia discreta, público integrado por cerca de medio centenar de personas que, curiosas, disfrutaron de un concierto de hora y media de duración, bises incluidos.
POR j. óscar beorlegui
Tras poner punto final en diciembre de 2007 a King Putreak y haber hecho lo propio anteriormente con The Vientre (cual caras de una misma moneda, sus bandas más señeras), el polifacético, funambulista -en parte- y multidisciplinar Kike Babas mostró en Black Rose las cartas de su nuevo proyecto musical. Se mire como se mire, uno de los más arriesgados, personales y maduros de cuantos le hemos visto comandar. De punta en blanco y chistera, respaldado por unos más que solventes músicos ("yo, como vosotros, he venido a disfrutar de ellos", he aquí cómo los presentó), el de Hortaleza, en medio de un ambiente de inequívoca complicidad, ofreció un buen número de temas de los llamados a integrar su próximo primer CD: unas composiciones, desde el prisma lírico, erigidas sobre historias ricas en calle, sensaciones y, digámoslo así, sabor a sustancias de ésas que tanto apasionan al madrileño y, desde el musical, presididas por un rock de autor verdaderamente maduro y personal; por un hecho musical con nombre propio -más allá de alias o denominación artística alguna-, innegable regusto lisérgico y, según la tradicional receta de Kike, aderezado por variadas vetas de vals, chotis, rumba y tango. Unos temas, en suma, con pulso, y que, salpicados de cambios de ritmos, en los inicios de la noche sonaron enlazados entre sí, algo que cambió cuando, a una con el transcurrir de la velada, ese agitador de mentes y provocador nato que responde a los nombres de Kike Suárez o Kike Babas se fue soltando, metiéndose cada vez más en su papel. Conforme fue aflorando, cada vez con más fuerza, el maestro de ceremonias que lleva dentro, cosa en la que, posiblemente, tuvo que ver el reseñable número de gente que finalmente se juntó, un público que se mantuvo fiel al devernir de los músicos en todo momento; sí, pese a no conocer el repertorio, con la salvedad de las revisiones ofrecidas del de King Putreak, Planeta mentira , o del de The Vientre: Chotis a una, Clencha oVirgen de la Caradura , potencial hit todavía en estado latente que nunca llegó a explotar; y es que otro gallo le hubiera cantado de haber sido interpretado por Amparanoia o por el Lichis, por ejemplo. En cualquier caso, todo un lujo volver a oír dichos temas, en otro orden de cosas.
Un paso adelante. Un nuevo paso adelante en la carrera de Suárez/Babas: un pasito pequeño para él... y para la humanidad -posiblemente-, algo que a él le será indiferente, con toda seguridad. A un artista que, una de las caras del underground madrileño más genuino, volvió a demostrar ser un tipo de ésos que vive para esto, más allá de hacerlo de esto. Por y para el arte en sus distintas vertientes, polifacético y multidisciplinar como lo hemos definido y tal y como lo da a entender su obra, plasmada en un intenso legado elaborado sólo o en compañía de Kike Turrón (su pareja artística de toda la vida) e integrado por discos, biografías por ambos rubricadas, libros de cosecha propia, centenares de artículos y entrevistas que han llevado y continúan llevando su firma en multitud de fanzines y revistas o los videoclips y vídeos dirigidos por dicho par. Eso sí, un paso tan pequeño como necesario -a todas luces- para seguir dando rienda suelta, canalizando su creatividad. La peculiar concepción del hecho artístico del ahora Kike Suárez, el otrora y siempre Babas: fuera de toda duda, de otra dimensión la misma. Suerte con La Desbandada.