actuaciones de rojo vivo reggae band, horthy, tomanía y d-kuajo Fecha: Sábado, 15 de noviembre. Lugar: Sala Tótem, Atarrabia. Incidencias: Final del IV certamen Villava-Atarrabia Rock, actuaciones de ¾ de hora de duración. Público que animó en función de los grupos, asistencia discreta.
POR j. óscar beorlegui
ROJO Vivo Reggae Band, he aquí el grupo que, en medio del mosaico musical representado por los que se auparon a la Final, se hizo con un certamen que, si bien con pretensiones más modestas que otros años, a pesar de los pesares ha visto materializada su cuarta edición. Con Horthy, suplente en primera instancia, entrando en liza toda vez que uno de los clasificados, Gene Cats, no pudo actuar, la velada fue abierta por los a la postre ganadores, sorprendente sexteto que aunando frescura, pasión y calidad logró caldear con sus ritmos la fría noche del sábado. Y es que, pese a algunos aspectos a pulir, la banda sonó con empaque y alegría, ofreciendo un sorprendente pase de reggae teñido por momentos de ragga, extensión natural del género; demostrando ser un grupo hecho, con el cantante, de característico timbre, de lo más dinámico, y el guitarrista, administrando de la forma más acompasada posible las sincopadas notas, combinando con genuino embrujo por medio de la técnica del skanking los sonidos y los silencios (fundamentales éstos en el reggae) sobre la base tejida por trombón, teclados y un bajo imponente, realmente gordo, como mandan los cánones del género. A continuación, tras las cálidas cadencias reseñadas, la noche se escoró hacia el siempre sugerente mundo de la electrónica de la mano de Horthy, viejos conocidos que, comandados por el incombustible Germán Ormaetxea y en parte remozados, presentaron su candidatura por medio de un set basado en un electro-pop de vanguardia y nuevos bríos que tampoco dejó indiferente a nadie, pudiendo haber ganado tranquilamente de no haber sido por las dos versiones con las que concluyeron su actuación. Y es que, a la hora de premiar, creemos que si la competencia aprieta, la originalidad de todas las canciones también debe primar, además de otros factores. El tercer lugar de la noche en lo que a orden de las actuaciones se refiere fue para Tomanía, banda que pese a ser una de las que más expectación levantó y que más público arrastró, desde la misma tarde tuvo la suerte de espaldas, pues una inoportuna apendicitis les privó del bajista. Eso sí, pese a ello, tocaron, mostrando su potencial potencial -valga la redundancia- y su capacidad de crear melodías. Pese a una ausencia notoria en los temas más rockeros y solventada en parte en los otros por el concurso de la flauta travesera y el acordeón, poniendo cara entre bucólicos sones y aires de música tradicional al lado más folk de una velada cerrada por D-Kuajo, cuarteto que, por las lindes de los sevillanos Narco, liderado por Migortxo (pura sangre y presencia escénica), se mostró suelto, seguro y contundente en directo. Con mucho cuajo, en verdad. Una pena que pese a darlo todo no lograron engatusar totalmente con su braille metal, estilo difícil para triunfar en certámenes abiertos a todo tipo de músicas.
Concluyó el presente Villava-Atarrabia Rock, reflejando la presente final a la perfección el crisol estilístico que encierra la actual escena de Iruñerria y dejando claro lo siguiente: que para suerte de la misma... hay para todos los gustos. Y en abundancia. Y tanto en cantidad como en calidad; sí, por gracia para la escena -que decíamos- y para desgracia, es un decir, de los jurados de certámenes como éste, abocados a romperse la cabeza en su intento de tratar de ser lo más ecuánimes posibles a la hora de llevar a cabo su misión, ya en la selección de los finalistas (además de los finalmente elegidos, entre otros, también nos cautivaron los ya citados Gene Cats o Black Lagun), ya en la elección del ganador. Además, como es sabido, nunca llueve a gusto de todos, y menos del de los descartados... En fin, así son las cosas y nosotros no las hemos inventado. Nuestra felicitación al ganador.