Pamplona. La noticia ha caído como una bomba en el mundillo del tenis navarro: Maite Gabarrús se retira. A sus 19 años -cumplirá 20 el próximo 2 de febrero-, la tenista pamplonesa ocupa el puesto 360º del ránking mundial, en el que es la 13ª mejor española, y en su palmarés hay tres torneos individuales y dos de dobles de la ITF (segundo nivel mundial, sólo por debajo de los de la WTA).
Pero, al estar obligada a abandonar el Centro de Alto Rendimiento de Barcelona, había llegado el momento de meterse de lleno en la lucha por convertirse en tenista profesional, y no lo ha visto claro, según explicaba ayer a este periódico: "Llegar a la elite del tenis femenino es muy duro. O estás muy convencida y muy motivada o es muy difícil. Llevo muchos años sacrificándome en el tenis y no quiero seguir así 6 ó 7 años más sin la menor garantía de poder acabar entre las mejores", argumentaba.
Maite Gabarrús era, hasta tomar esta decisión, la gran promesa del tenis navarro. Formada en el Tenis Pamplona (en el que militó hasta que en 2005 fichó por el RCT Barcelona para poder jugar en la Liga de Primera), su trayectoria en las categorías inferiores fue espectacular, digna de cualquier tenista del top ten mundial -con los hitos del subcampeonato de Europa sub'16 y el ser la mejor tenista del ránking continental cadete en 2005-, y tampoco parecía ir por mal camino la adaptación a la categoría absoluta, sobre todo cuando en 2008 consiguió colarse entre las 400 mejores del mundo (con el hito del puesto 331 en el pasado mes de octubre).
Por todo ello, sorprende su retirada. "No es que me haya estancado, porque en los últimos años he ido subiendo en el ránking. Pero llega un momento en el que te paras en el ránking y en el que cada mejoría cuesta mucho. Veía que me iba a suponer un gran esfuerzo seguir mejorando y he pensado que no vale la pena continuar".
Estudios y trabajo Con esta decisión, Maite Gabarrús no se desliga por completo del tenis. "Ahora estoy estudiando la carrera de Empresariales, a la que voy a poder dedicarle más esfuerzo, y estoy dando clases de tenis a niños en el Club de Polo de Barcelona para ganarme la vida. Mantengo el contacto con el tenis y sigo entrenándome y jugando, pero ya no lo hago al nivel de elite de antes, sino de una manera más tranquila. El tenis se había convertido para mí en un trabajo muy duro, y ahora voy a volver a disfrutarlo", explicaba.
Gabarrús admite que el tenis se había convertido en algo muy duro para ella: "Me obligaba a una dedicación exclusiva, a una vida muy dura. Muchas horas de entrenamientos, muchos viajes y muchos torneos (ha disputado una veintena en 2008 ). Al final, es tu vida y sólo vas a vivirla una vez. Y tengo otras cosas que ya me llenan: mi familia, mis amigos, mis estudios, mi trabajo. Una vida diferente y más tranquila".
La decisión ha sido muy meditada, e incluso dolorosa: "Lo he comentado mucho con mi familia y mis amigos, y a todos les ha dado pena. A mí también, pero creo que en la vida se puede disfrutar de muchas cosas. Veo mi etapa en el tenis de elite como algo muy bonito, donde he aprendido mucho y he conocido a gente increíble, pero es una etapa que se ha acabado, y ahora empieza otra. No ha sido una decisión fácil de tomar, pero creo que ha sido la correcta".