se ha convertido ya en uno de los espectáculos tradicionales del mes de junio en Estella. Y es que, Danza en familia sigue teniendo el mismo gancho que el primer día, cuando nació hace ya un lustro. En la última edición, la de este pasado fin de semana, hasta 143 alumnos de la escuela se subieron al escenario para mostrar, durante alrededor de hora y media, sus avances en el mundo de la danza y el movimiento.
El director, Andrés Beraza, se muestra encantado con el respaldo del público pero, sobre todo, con el buen hacer de los alumnos. "Es el año que más contento he salido, porque se han recogido los frutos de los cinco años de trabajo", asegura. En su opinión, el nivel va mejorando año tras año. "Ya no hace falta adornos exteriores, sino que los propios alumnos son los protagonistas del espectáculo; esto ya es danza de verdad", resalta.
Nuevamente, se mezcló en la actuación danza clásica con danza contemporánea, tomando parte desde los más pequeños de la escuela, con apenas cuatro años, a los mayores. En total se pudieron presenciar diez coreografías, cinco en cada parte.
La primera se ciñó al clásico y, como novedad, se pudo interpretar una coreografía original, lo que da muestras del nivel que van alcanzando los alumnos de la escuela. Concretamente, una suite del ballet Paquita , con la coreografía de Marius Petita. "Otros años lo que hacíamos era adaptar mucho más cada coreografía, pero este año se ha podido hacer así", señala.
De ahí su satisfacción. "De cara al público Danza en familia debe ser entretenido, pero yo también valoro mucho los resultados académicos, y en ese sentido estoy muy contento. Hemos conseguido que los protagonistas sean los alumnos. Por ejemplo, había una parte del espectáculo que era cómica, pero que la gente se riera dependía de ellos: de su actitud, de sus movimientos... ".
Según dice, en la academia hay dos opciones o dos clases de alumnos, quienes se toman la danza como algo "lúdico" y quienes "se lo toman más en serio. Hay alumnos que tienen muy buenas condiciones y muchas ganas de trabajar; también hay quien lo ve como algo más lúdico, eso depende de cada uno. Y éste es un momento muy importante, en el que algunos alumnos tienen que tomar esa decisión", añade.
La mayoría de las coreografías que se pusieron en escena llevaban la firma de Andrés Beraza, aunque también de Virginia Oroz y "parte tienen su origen en la propia improvisación de los alumnos. Sobre esa improvisación se va trabajando luego", asegura el director.
Una de las novedades de este año ha sido el convenio de colaboración entre la escuela y el propio Ayuntamiento de Estella posibilitando que varias alumnas veteranas de clásico puedan dar clases hasta cinco días a la semana utilizando, además, la Casa de la Juventud en días concretos. A partir del próximo curso la cifra será de unas 15 alumnas.
Un año con varias actuaciones