eSTARÍA bien que en Tierra Estella nos aplicáramos el eslogan de Podemos que los de Cuatro manejan en la Eurocopa. El problema es que esa declaración de intenciones nos incluye a todos. Podemos hacer de esta Merindad algo grande o podemos dividirnos y perdernos cada vez que exista un conflicto que nos obligue a tomar postura. Hay algo en el tira y afloja de los usos comerciales o industriales del futuro polígono de Estella-Lizarra que comienza a pesar como una losa. A estas alturas y con la información que se maneja, no hay manera de saber si los usos comerciales van a dilapidar las posibilidades de que se instale industria o al revés. Unos dicen que no afecta nada y otros que la instalación del polígono en los términos que se plantea echará por tierra las posibilidades del pequeño comercio existente en la ciudad del Ega. Nuevamente el tiempo se nos escapa de las manos. A los políticos les toca mover ficha y ser capaces de gestionar los intereses de los ciudadanos al mismo tiempo que dar con la solución adecuada. Para que luego digan que esto de la política es pan comido. Tal y como están las cosas a los políticos de Estella les toca hacer de Doctor Jekyll con unos y míster Hyde con otros; sin tener la seguridad de quién de los dos personajes es el bueno o el malo. Esta situación coincide precisamente con las buenas noticias de la instalación de empresas en el polígono industrial de Los Arcos donde, al parecer, no existen estas contradicciones. Está claro pues que en Tierra Estella se puede, pero que todo el mundo sepa que hay decisiones estratégicas con las que podemos equivocarnos irreversiblemente. A diferencia del fútbol mucho me temo que acertar en esto, en fin, no sea una cuestión de suerte.