A QUELLA tarde, como tantas otras desde principio de curso, cruzó el umbral del aula, abrió las dos ventanas sobre las que se dibujaba, al fondo, la silueta de los campos contra el cielo y posó su maleta, que contenía el material didáctico concienzudamente seleccionado y ordenado, en la mesa que le correspondía: la del profesor. A continuación escribió en el encerado la fecha con letras mayúsculas, para tener la certeza de que sus alumnos pudiesen descifrarlas. La mayoría de ellos habían aprendido a leer y escribir en los últimos meses.
Aún recuerda cuando le llamaron de la organización: "buscamos profesor..., jóvenes africanos..., casi analfabetos..." Una vez colgado el auricular, sintió un sudor frío recorriéndole la espina dorsal. Había aceptado el trabajo sin tener ni idea del material que usaría y, lo más importante, sin conocer las coordenadas culturales de aquellos chicos con una raza, religión y continente distintos a los suyos. Hacía más de un año que había leído la obra de Ryszard KapuscinkiÉbano , sobre el continente africano, pero sentía que esa lectura no sería suficiente.
Cuando los vio por primera vez jugando al fútbol en una explanada del pueblo, con los pantalones vaqueros colgándoles por debajo de los glúteos según la moda americana, se sintió ligeramente confuso. Provenían de las tierras esquilmadas que se extienden más allá del desierto del Sáhara. Venían del mundo pobre. Él, como profesor perteneciente al mundo rico, había adoptado una actitud protectora, de modo que se encargaría de abrirles las puertas de la lectura y de la escritura. Pero no se quedaría ahí. Avanzaría un paso más. Dos, si le era posible: les mostraría que en nuestra cultura no es oro todo lo que reluce y que jamás deberían renunciar a sus raíces. A pesar de la publicidad y de los modelos de comportamiento.
Pero allá estaban ellos. En la explanada. Con las viseras vueltas y los vaqueros baggies como cualquier rapero de uno de nuestros institutos europeos.
El profesor acabó de escribir la fecha en la pizarra. Mientras cerraba las ventanas, empezaron a llegar los alumnos. Primero entró el más alto."Quítate los cascos, por favor."- pidió el profesor. El chico lo miró con sus luminosos ojos oscuros y rogó: "¡Déjame un poquito más!"
Casi a un tiempo llegó el segundo con unas gafas oscuras que hacían recordar al Bronx y el móvil lanzando un ritmo de hip-hop a toda mecha. "Tú también, por favor, el móvil", insiste el docente. "Hasta que lleguen todos", sentencia el muchacho.
El profesor no tiene ganas de empezar a gritar. No desea crear tensión desde el principio. Para la clase de hoy ha preparado un fragmento de un libro sobre África y una página sobre pronombres personales. Mira su material con mimo, casi devoción.
Entra el tercer alumno. Se sienta reconcentrado mirando hacia el suelo, como si guardase un rencor profundo en sí mismo. Luego el cuarto. Este es el preferido. Al profesor le encantan sus ojos oscuros y vivos como el azogue y ese timbre de timidez con que lo saluda cada tarde: "Buenas tardes, profesor".
El quinto entra cojeando, ¿farsa o realidad? El sexto avanza hasta el pupitre con las manos vacías y la capucha de la sudadera enfundada. Se tumba sobre la mesa. Por el momento no se ha dormido.
El séptimo cruza la clase como un venerado rey africano y se sienta al fondo. Avanza tras él, casi bailando, un muchacho de cuerpo cimbreante como caña de bambú. Abre un libro de cuentos y empieza a leer con un sonsonete grave que hace reír al resto.
Los dos últimos llegan cantando una canción de flamenco. Quieren escucharla de inmediato. Casi todos ellos demandan una atención urgente y exclusiva. La exigen como si fuesen recién nacidos.
"¡Ya está bien! ¡Sacad vuestras carpetas!". Algunos escuchan. Pero dos de ellos hacen oídos sordos, mientras que los dos últimos en llegar siguen insistiendo en escuchar la música gitana.
"¡Vamos a la página 69!"- acaba gritando el profesor que, casi desesperado, observa que sólo han traído las fotocopias cuatro de los diez alumnos. Así que reparte la hoja de los pronombres personales e intenta despertar al de la sudadera que le mira, molesto, y le increpa en un tono desabrido: "Y esto, ¿pa qué es?". "Para aprender"- responde el maestro , desalentado. Y así, como puede, el docente va lanzando zarpazos de saber para el que quiera recibirlos. Ha desistido de querer salvar a nadie de la ignorancia. Cuando termina la clase acaba pensando que tendrá que hacer lo posible por salvarse a sí mismo.
El aula despide un fuerte olor a sudor y el profesor abre de nuevo las ventanas. La visión del campo empieza a tranquilizarle. Le ha quedado una sensación de trabajo despedazado, inacabado, imperfecto. Si estuviera a solas cree que podría echarse a llorar. Pero, en lugar de eso, se cuelga la maleta al hombro y se dice: "El próximo día les leeré el texto". Inesperadamente, se sorprende a sí mismo sonriendo al recordar la voz tímida del alumno que cada día le acoge en clase con su : "Buenas tardes, profesor".La batalla aún no está perdida.
c UE-LKB quiere dejar clara su postura tajante en contra de localizar el Museo Etnológico en el centro de ocio de San Benito dentro del parque de Los Llanos.
1. Estamos totalmente en contra de modificar el Plan Especial con proyectos que lo desnaturalicen o que supongan modificaciones sustanciales. La virtud más valiosa del Plan Especial, que se aprobó por unanimidad del Ayuntamiento, es consolidar las zonas verdes y los edificios históricos. Tenemos la impresión de que los grupos políticos no creen en el Plan y que esta modificación puede ser un peligroso precedente.
2. San Benito ya tiene un proyecto de centro de ocio cultural que costó mucho dinero al Ayuntamiento, que hoy en día sigue siendo muy necesario para paliar las deficiencias en infraestructuras culturales para las distintas agrupaciones y colectivos como gigantes y cabezudos, banda de música, grupos de teatro, corales, cerámica, pintura, etc. Hoy en día, muchos de estos grupos están en sedes en precario, poco adecuadas y que les supone un importante gasto. Si de algo nos podemos sentir satisfechos en Estella-Lizarra, en cuanto a cultura, es de los grupos y colectivos populares. Mal vamos si los pocos espacios con los que cuenta el Ayuntamiento para paliar sus demandas los cedemos al Gobierno de Navarra tan alegremente. No está mal querer llenar a la ciudad de museos que atraigan visitantes, siempre y cuando también se trabaje por solucionar las demandas de los colectivos culturales de la ciudad. Seguro que todos los grupos que ahora van a apoyar el museo en San Benito luego vendrán a exigir soluciones para los gigantes, banda, etc.
3. Es urgente retomar la idea de trasladar la residencia de ancianos de Santo Domingo a Santa Clara. CUE-LKB quiere hacer una propuesta alternativa para el Museo Etnológico, que podría ser el antiguo convento de Santo Domingo, que es propiedad del Gobierno de Navarra y que reúne unas condiciones muy adecuadas por su importante volumen construido. Todo lo contrario de lo que sucede en San Benito.
4. El Museo Etnológico necesita de grandes naves almacenes que no caben en el volumen construido de San Benito. Por lo tanto, la propuesta que nos están haciendo es de nuevas construcciones en el parque de Los Llanos en detrimento de las zonas verdes. Es muy importante alterar lo menos posible la imagen del convento y su entorno, y con la propuesta que presentan esto no es posible. Incluso el informe que han presentado dice textualmente: "…se intentará en la medida de lo posible respetar el muro conventual…"
5. Consideramos que esta forma de hacer política, en la que no se ordena la ciudad sino que se improvisan las actuaciones según van surgiendo, hipotecando espacios que estaban destinados a otros usos muy necesarios, es típica de una derecha conservadora, que tiene miedo a afrontar los proyectos y que busca las soluciones más fáciles aunque no sean las idóneas. Y resulta muy preocupante ver cómo proyectos que han costado mucho dinero a las arcas municipales y aprobados por una mayoría del Pleno se tiran al cubo de la basura sin importarle a nadie. Viendo cómo se funciona, nos podemos ir olvidando de otros proyectos como el de la ciudad deportiva de Oncineda, por nombrar un ejemplo.
6. CUE-LKB anuncia que luchará en todas las instancias para impedir esta nueva agresión al parque de Los Llanos.
* En representación de CUE-LKB