PAMPLONa. Osasuna pidió ayer a la Federación Española de Fútbol el cambio de sede de la final de la Copa del Rey contra el Betis prevista para el sábado 11 de junio en el estadio Vicente Calderón del Atlético de Madrid por cuestiones de seguridad. Desea que se dispute en Barcelona y la Federación mostró su disposición a realizar los trámites para que ese cambio se produzca siempre y cuando los clubes se pongan de acuerdo. Sin embargo, en este momento el cambio de sede resulta prácticamente imposible porque el presidente del Betis, Manuel Ruiz de Lopera, se niega tajantemente a mover la final del Calderón.
Según informaron a este diario miembros de las peñas osasunistas, esta semana se han reunido con miembros de la directiva navarra para hablar sobre la venta de entradas y para exponerles su temor y su preocupación por las agresiones que pudieran ser objeto en Madrid los aficionados rojillos. En este sentido, informaron que los ultras del Atlético de Madrid y del Real Madrid ya han anunciado a través de sus foros en Internet que el día de la final, el 11 de junio, van a ir "a la caza del navarro".
Una vez comprobado que esas amenazas son reales (el apedreamiento del autobús rojillo también está cercano), la directiva de Osasuna decidió ayer solicitar formalmente a la Federación Española y al Betis el cambio de sede la final y trasladarla a Barcelona. La Federación se mostró receptiva, a pesar de la dificultad que entrañaba dicha petición, pero ponía como condición que el Betis también estuviese de acuerdo y que la final no se celebrase en Valencia porque la selección debía jugar en Mestalla dos partidos el 4 y 8 de junio y el terreno de juego estaría mal. Por el contrario, se podían habilitar medidas para resolver en parte el problema de alojamiento existente en Barcelona en esa fecha.
la negativa de Lopera El propio presidente del club andaluz, Manuel Ruiz de Lopera, se puso en contacto con Osasuna para comunicar que estaba de acuerdo con el club rojillo, ya que, si se iba a Barcelona, se le resolvía parte del problema de entradas que tenía con sus socios (son casi 40.000 y sólo dispone de 22.000 entradas).
Sin embargo, a pesar de esa conversación entre clubes, Lopera se dirigió a la Federación Española para comunicar todo lo contrario: que se negaban al cambio de sede y que ellos querían jugar en el Calderón. No resulta extraño el comportamiento de Lopera, ya que tampoco existe constancia de que hubiese gestionado el cambio de la sede al Bernabéu como había anunciado.
Aunque Osasuna no podía dar crédito a lo que le estaban contando desde la Federación, finalmente el propio Betis fue el que comunicó a Osasuna oficialmente su negativa al cambio de sede. A pesar de ello, el club rojillo pidió formalmente el cambio de sede a la Federación por cuestiones de seguridad y espera recibir al menos una contestación oficial a su solicitud.
EL MIEDO DE LAS PEÑAS El presidente de la Federación de Peñas, Roberto Guillén, considera que la petición del cambio de sede es lógica porque Madrid entraña un riesgo para la seguridad de los aficionados navarros: "Desde que se supo que Madrid era la sede nos mostramos muy preocupados. Pero luego hemos visto reportajes y las cosas que se dicen en los foros del Frente Atlético y Ultra Sur, que van a ir a la caza del navarro, y eso da miedo. Jugar en Madrid la final es un peligro. Prefiero jugar en Sevilla que en Madrid. No me sirve que ganemos la Copa en Madrid y regresemos a casa igual con algún navarro menos. Igual los ultras no agreden al grueso del grupo de aficionados, pero sí le pueden amargar a alguno que vaya más o menos solo".
Por último, la Federación de Peñas ha convocado para mañana a las 19.30 horas una reunión en las instalaciones de Tajonar para tratar la cuestión de las entradas y la seguridad en los viajes y en la estancia en Madrid.