PAMPLONA. Osasuna no consigue terminar con el asunto principal de toda temporada, la permanencia en Primera División, y ayer, nuevamente con el partido en el tiempo de descuento, permitió que se le escapara un resultado con mucho de crucial, casi definitivo para solventar la continuidad en la máxima categoría. Hiriente le está resultando a Osasuna tolerar esta acumulación de golpes tardíos de sus rivales que están afectando considerablemente a su renta de puntos en el casillero. Cuando la competición no apriete, o haya margen para respirar de vedad, los rojillos deberán realizar una compilación de estos despistes serios que han golpeado en el ánimo de futbolistas, técnicos, jugadores y, sobre todo, en la clasificación. Como el tiempo de hacer resumen no ha llegado, a Osasuna sólo le queda atacar el problema de los goles en los últimos minutos por las bravas; es decir: no tolerar contemplación alguna, bajada de ánimo o despiste, y esto sólo se consigue aplicándose con las suficientes dosis de concentración e intensidad. En el fondo es, con las formas, rematar la faena y dar valor así a todo el buen trabajo anterior que se ha hecho. Así es la seriedad.
A Osasuna le empató el Zaragoza en el minuto 90, de manera afortunadísima, en una acción en la que coincidieron la suerte de un remate inverosímil -Sergio García cabeceó solo desde un sitio complicado- y el despiste no permisible en un último lance. El Zaragoza tuvo suerte en el Reyno de Navarra porque estuvo a punto de sufrir un serio descalabro en los minutos más entonados de Osasuna. El partido, además, había empezado de forma fantástica para los de Ziganda que, a los cuatro minutos, se ponían por delante en el marcador gracias a un golazo de Juanlu. Osasuna había avisado un par de minutos antes con un cabezazo de Webó, que obligó a una gran estirada a César, pero fue en el trallazo del zurdo centrocampista donde encontró el premio. Con un gol tempranero todo partido queda encarrilado, pero este axioma no afecta a Osasuna que, todo lo contrario, contempló un crecimiento inusitado del Zaragoza a partir de la figura de Aimar. El centrocampista argentino apareció en el partido escapándose de la zona con mayor tráfico de osasunistas -había que huir del mando insolente de los pletóricos Nekounam y Puñal-, olvidando la banda que le habían asignado -la izquierda- y descolgándose unos metros más adelante o más atrás respecto a la frontal del área según convendría. Suelto andaba Aimar cuando de una falta en el borde del área, el argentino acertó a ejecutar un lanzamiento que se coló entre la barrera para acabar en gol. El Zaragoza se creció con su temprana reacción y anduvo controlando el partido, pero sin peligro, hasta el último cuarto de hora del primer tiempo. Juanlu, goleador al principio y entusiasta siempre, apareció de nuevo en el minuto 29 para esta vez no aprovechar una oportunidad calcada a la que antes fue gol.
Osasuna no había sufrido mucho y sí ofrecido una presencia interesante a partir de su centro del campo poderoso, su zaga segura y un juego por las bandas si no continuo, sí tenaz. Ziganda, en el descanso, dio entrada a Juanfran en lugar de Romeo y Valdo pasó a ser el segundo delantero -aún el leonés jugaría un rato por la izquierda en esta fase de redención tras su inactividad-. Los rojillos protagonizaron una veintena de minutos brutales en los que sólo llegó el tanto de Valdo, tras una buena jugada personal -su insistencia se lo merecía-, pero en los que rondó el gol con los lanzamientos de Puñal, el propio Valdo, Juanlu -que estuvo a punto de ser el tercer tanto- y Nekounam -en todas se toparon con César-. Osasuna perdonó demasiado, pasó a controlar el partido con una cesión de metros cada vez mayor con el paso de los minutos y el Zaragoza, que no se enteraba del encuentro entonces ni cuando le dejaron el balón más rato, empató. Y lo estropeó casi todo. Quizás no lo que hay de esperanzador en este equipo.
Un remate y gol. A las estadísticas se les puede dar todas las vueltas que se quiera y realizar la interpretación más o menos ocurrente. El hecho es que ayer el Zaragoza tiró una vez a puerta en el segundo tiempo -puerta es entre los tres palos- y fue gol. La estadística del Zaragoza en cuanto a rentabilidad fue brutal. La de Osasuna, no.Buenos números. Osasuna remató ocho veces entre los tres palos y dispuso de cuatro oportunidades de gol. La producción de balones al área se acercó a la treintena -fueron 26- y el porcentaje de dominio general también fue mayor. Buenos números para un resultado discreto.
Ya están aquí. El osasunismo está obligado a mirar la botella medio llena tras el encuentro de ayer, y llenísima está si se observa y reconoce el gran juego de los dos medios centros. Nekounam y Puñal han regresado la mar de oxigenados y fue estimulante y esperanzador contemplar el gran encuentro que hicieron. La pareja feliz ya ha regresado.
Multiusos Valdo. Valdo mantiene una lucha contra sí mismo para recuperar el ritmo, encender del todo esa chispa que le hace ser un jugador diferente. Buscándola prender, ayer marcó un gol exquisito y jugó en tres sitios. Pocos lo hacen.