pamplona. LA fortuna volvió a ser cruel ayer con Osasuna. En un encuentro en el que el conjunto de Cuco Ziganda puso el orden, el juego, el ritmo y las ocasiones, el acierto y la alegría se fue para el bando contrario. Los maños apenas crearon peligro y, para desgracia de la parroquia rojilla, en el último suspiro cazaron un balón colgado en el área para que Sergio García colocase una dolorosa igualada en el electrónico ante la incredulidad, el enfado y la indignación de los aficionados rojillos. "¡Esto es increíble!", debieron pensar.
Y lo peor no es la pérdida de dos puntos que prácticamente aseguraba a los rojillos jugar un año más en Primera División, sino que la historia se repite, para desgracia de Osasuna.
Así, este año los pupilos de Ziganda han visto en Liga como volaban puntos de su casillero en los últimos minutos del partido hasta en cinco ocasiones, perdiendo de esta forma siete puntos. Por lo tanto, si no se hubiesen producido esos despistes en los instantes finales de los encuentros, ahora mismo Osasuna estaría salvado y con la mente puesta únicamente en la UEFA. Pero la realidad es otra y ahora los rojillos deberán ir a Mallorca a intentar dar el carpetazo final a la temporada.
Y curiosamente estas faltas de concentración se han producido todas en este año 2007. La primera de ellas se produjo el 6 de enero (en la 17ª jornada) en Anoeta. Osasuna había sabido controlar el partido ante la Real Sociedad, pero un descuido en el minuto 88 permitió anotar el gol de la victoria a Aranburu, por lo que los navarros regresaron sin premio tras un buen encuentro. En San Sebastián se esfumaba el primer punto. Dos jornadas después, en el Vicente Calderón y en un choque caliente, los colchoneros sellaron la victoria en el minuto 83 con un tanto de Zé Castro con un tiro raso tras un saque de esquina. Curiosamente, la relajación rojilla en estos minutos finales se ha producido, en la mayoría de los casos, a balón parado.
El siguiente desastre se vivió en el Reyno de Navarra. Osasuna acariciaba el triunfo y los tres puntos ante el Valencia, pero la renta se división entre tres en el tiempo de descuento. Un mal despeje de David López permitió al portugués Miguel poner el esférico en la cabeza de Morientes para que robase dos puntos que ya eran rojillos.
Pero en las dos últimas jornadas disputadas el osasunismo se ha llevado dos importantes bofetadas. En su último desplazamiento, en La Coruña, Lopo tiró por tierra el buen trabajo realizado por los del Ziganda en los 91 minutos anteriores al rematar de cabeza una falta. Pero el palo de ayer dolió más por todo lo que le rodea: La rivalidad existente con el Zaragoza, la certificación de la permanencia y la ilusión del equipo y la grada de centrarse, únicamente, en la UEFA. Sergio García, en el minuto 90, se encargó de aguar la fiesta al Reyno de Navarra y hacerle pasar de la felicidad completa a una nueva desilusión, al cabecear, de nuevo, un saque de falta.
DESCUIDOS TAMBIéN EN UEFA Pero la mala suerte no sólo se ceba con Osasuna en Liga, ya que esta temporada también ha hecho acto de presencia en la UEFA. Así, en el partido de ida ante el Trabzonspor turco, Bulut anotó de cabeza en el 88 tras el saque de un córner y, en Ibrox Park, ante el Glasgow Rangers, Hemdani colocó la igualada en el 92.
BUENOS RECUERDOS EN EL DESCUENTO Pero no son todo malas noticias para los rojos, ya que también han logrado puntos y goles históricos en los últimos minutos. Curiosamente, en el partido de la primera vuelta en Zaragoza, Ponzio con un gol en propia meta dio el triunfo a Osasuna en La Romareda. Pero imborrable en la memoria de la afición navarra es el gol de Nekounam en el minuto 119 del partido de la eliminatoria ante el Girondins de Burdeos que dio el pase a los octavos de final. El mejor recuerdo posible y eso sí que fue increíble.