pamplona. Agarrarse ante las curvas. No queda otra. Con el abastecimiento de puntos en la reserva, Osasuna afronta un mes decisivo, clarificador respecto a su situación clasificatorias y también respecto a otros menesteres -la Copa, a la que tantas ganas se le tiene, entra en juego el próximo 12 de diciembre-. En este periodo Osasuna se pondrá asimismo al día en cuanto a números respecto al resto de equipo, porque recupera el 5 de diciembre el encuentro aplazado contra el Sevilla, que no pudo disputarse en su día -la segunda jornada de Liga- por el trágico fallecimiento del futbolista andaluz Antonio Puerta.
En lo más inmediato a Osasuna le espera el domingo un enfrentamiento contra el Espanyol a cara de perro. Los catalanes, equipo florido y cada vez más hecho, están resultando un visitante arisco. Sacan puntos de donde sea y aquí es donde Osasuna tiene que asomar su punto de su necesidad creciente. Hay que sumar ya porque los problemas están ahí y no estaría de más alejarse cuanto antes de ese jaleo.
A un mes vista, Osasuna definirá su rol en la Liga, medirá su nuevo estado de ánimo -cómo de maltrecho o benévolo salda estas refriegas- y tanteará los recovecos en los que puede filtrarse, para bien o para mal. En el caso de que la cosa no salga del todo bien, no estaría de más echar un ojo al que ande con una caraja considerable. Osasuna afronta en total desde el próximo domingo y hasta la víspera de Nochebuena seis encuentros ligueros y uno de Copa, y tal vez la tralla, la confluencia de encuentros, es la mejor medicina cuando no se termina de arrancar del todo. Por eso, ahora, tanto baile les gusta a los rojillos.
De todas formas, el tomate es de piel gruesa. A continuación del Espanyol, se avecina un choque bien duro, frente al Dépor, que atraviesa una situación similar a la de Osasuna y no está para regalar nada. Luego, entre semana, el miércoles 5 de diciembre, Osasuna se mide al Sevilla en la recuperación del aplazamiento ya citado. Los de Manolo Jiménez, aun con tanto lío, cambio de entrenador incluido, se presentan como siempre y eso no es nada halagüeño. Conjunto veloz, excitante, muy bien rumiado y competitivo hasta la médula, será una buena prueba para que Osasuna pelee. Ya se sabe que ante el Sevilla, salga el partido por las buenas o por las malas, siempre se le añade un aditamento especial. Picante le llaman. Y, a renglón seguido, en apenas cuatro días más, Osasuna recibirá a otro equipazo, el Valencia, que visitará el Reyno el 9 de diciembre. No es mucho más alentador lo que espera luego, la visita al Bernabéu el 16 de diciembre, para terminar este mes de órdago, antes de las fiestas, en casa contra el Mallorca. De todas formas, los rojillos saben de sobra que el calendario es más o menos duro según lo dispongan los resultados y las circunstancias -lesiones, expulsiones y ausencia de incidentes-. Con estos rivales de impacto también es posible que se alcance la reacción.
La Copa, contra uno muy visto Por último, Osasuna probará también el 12 de diciembre, entre el Valencia y el Madrid, la Copa de este año. El Mallorca es enemigo serio para empezar y además el calendario ha provocado que Osasuna llegue a Reyes con los baleares atravesados. Los va a tener más vistos que el tebeo. Juegan el 12 y 23 de diciembre y el 2 de enero.