Pamplona. Quizás a falta de noticias futbolísticas más interesantes que echarse al diente -si les falta alguna, bien podrían extenderse un poco con la repugnante intención del Real Madrid de contratar a un equipo para jugar si el Levante ejerce su derecho a la huelga-, estos días ha habido en las emisoras de radio (y en más de un periódico, y en un montón de foros) un festival de opiniones en torno a los posibles pactos en el encuentro entre Racing y Osasuna.
Algunos se han rasgado las vestiduras, pese a que en casi todas las emisoras había algún veterano recordando que eso de buscar el mutuo acuerdo -tan típico, por ejemplo, en una escapada ciclista- es tan viejo como el fútbol.
Pero como todo acaba por cansar, nosotros también nos vamos a poner suspicaces. Con un par de ejemplos:
- Si el Racing va ganando por 3-0 a Osasuna en el minuto 75 y, por tanto, el Mallorca ya no se ve con opción de ir a la Copa de la UEFA, ¿dejará que le gane el Zaragoza y que se salve a costa de Osasuna?
- ¿Sabía usted que un empate entre Recreativo y Valladolid salva a los dos equipos en todos los casos menos si ganan Osasuna y Zaragoza? ¿Apostaría usted algo contra que ese partido acabará en empate si pronto queda claro que Osasuna o Zaragoza no van a ganar? ¿Y apostaría algo a favor de la victoria del Valladolid, que con un empate ya está salvado?
De estos simples ejemplos -y hay alguno más- no hemos oído hablar en las tertulias radiofónicas, en las que, con contadas excepciones, deben de pensar que sólo racinguistas y rojillos van a usar los transistores el domingo y que son los únicos que están haciendo las cuentas de la última jornada.
Hora de inicio "He visto hasta meter burros en el campo para retrasar el inicio de un partido", comentaba un veterano periodista a propósito de un aspecto fundamental en la jornada del domingo: la hora de inicio de los partidos. Unos pocos minutos de ventaja sobre los otros encuentros pueden ser decisivos para la suerte de un equipo.
Buena papeleta tienen ahí los árbitros de los tres partidos: hacer que comiencen efectivamente a las 6 de la tarde y que en los 90 minutos siguientes no haya retrasos premeditados. Está bien que no se juegue de noche, porque así al menos nos ahorraremos algún sospechoso apagón, que debe de ser una tentación muy apetitosa. Aún así, es fácil pronosticar que algún partido acabará mucho más tarde que los demás.
Y todo esto, hablando sólo de mutuos intereses, porque si hablamos además de posibles maletines, aún se puede ser más suspicaz. Aunque todos los equipos se juegan algo, también tendrían cabida, si a algún equipo le sobran puntos a última hora para conceder a un rival necesitado.
En resumen, todos podemos ser suspicaces, y la componenda puede saltar el domingo en cualquier campo, no forzosamente en El Sardinero.