EL encuentro en El Molinón le llega a Osasuna con una enorme carga de presión, un imprevisto peso para un envite que se computa en la temprana séptima jornada. Con mucha Liga por delante, la consideración del partido como una final se produce por las circunstancias añadidas que acuden con él. Las de esta temporada, en la que no se gana y no se atisba clarividencia o reacción desde el banquillo, y las de la pasada, en la que se sufrió de lo lindo y se acabó con una pesada sensación de inacción, de rigidez, incluso de final de mini ciclo. Todo hierve y todo confluye en la cita del domingo, ahora sí ante un rival directo de la zona baja, porque Osasuna ha demostrado por ahora que su Liga es sólo la de la permanencia.
El partido ante el Sporting se plantea como el de la consecución de la primera victoria de la campaña, pero también como el de la reacción, el de la recomposición de la imagen, el de la asociación de juego a rentabilidad, el de la unión entre planteamiento y ambición. Y es que Osasuna tiene muchas tareas, simplemente porque se le han ido acumulando en estas últimas jornadas. Los puntos en Gijón son muy importantes para no enredarse en la parte de abajo, aunque el carácter de partido decisivo también hay que relativizarlo con los otros 31 quedarán aún por delante en la temporada. La solemnidad del encuentro va por otra parte.
La continuidad del entrenador es la verdadera cuestión que se pone encima de la mesa si no se cambia el paso. La permanencia de Ziganda en el puesto podría depender de este resultado, aunque la dirección del equipo es un asunto que ahora se antoja no resuelto desde la pasada Liga. La última temporada Osasuna se salvó de milagro -en el último partido y por coincidencia favorable de resultados-, la confianza en Ziganda quedó indudablemente herida y, aunque con dilación se procedió a su confirmación en el cargo, lógicamente el escenario en el que se mueve el técnico no es ni mucho menos benévolo.
Si al discretísimo rendimiento en la pasada Liga ahora se añade el dubitativo arranque en ésta, el respaldo al entrenador -confirmado recientemente por la directiva con esas llamadas a la confianza que nunca pintan bien- pende de un hilo, el de los resultados. Osasuna ha pasado de aportar buenas sensaciones en los partidos iniciales -básicamente los tres primeros-, a ir desvaneciéndose, a mostrarse espeso y complejo en el juego ofensivo y confuso en cuanto a capacidad de respuesta. Si la tardanza en la confirmación del entrenador en su cargo fue por el debate sobre la cuestión de confianza en él y en su capacidad, lo que se va a poner sobre el tapete estos días es lo mismo, con más partidos de perspectiva. Nada nuevo cuando las cosas no acaban de ir bien. La directiva de Osasuna, en la reunión de la semana pasada para analizar la situación del equipo, tuvo muy presente que el conjunto de Ziganda sólo ha ganado uno de los doce partidos de Liga que ha disputado desde el pasado 20 de abril -la victoria ante el Murcia-.
el equipo
Internacionales y recuperados
Osasuna comienza esta tarde a preparar el partido del domingo con un apreciable número de ausencias por los distintos compromisos internacionales y, en consecuencia, con futbolistas que irán llegando con el paso de los días, dejando con poco tiempo para el trabajo en conjunto. Las bajas más significativas van a ser, además, las que conciernen al habitual equipo titular. Los dos iranís, Masoud y Nekounam, y el sub'21 César Azpilicueta tienen sus partidos por ahí -en Teherán el miércoles los dos primeros y en Murcia el segundo el martes-. En el caso de los otros internacionales, el húngaro Vadòcz no es un habitual, el checo Plasil no puede jugar en Gijón al estar sancionado y el caboverdiano Dady, el último delantero titular, ya ha vivido sus dos partidos en la trituradora del ataque de un equipo que no hace ocasiones de gol -no se marca, tampoco se genera juego para ello- y en el que la confianza no es norma para los de arriba.
Desde el primer entrenamiento de esta tarde estarán trabajando con el equipo otros futbolistas llamados a ser importantes. Ezquerro se ha recuperado de su lesión muscular tras participar discretamente en los dos primeros encuentros de Liga -jugó 112 minutos antes de lesionarse-. Tiago Gomes, el lateral izquierdo específico que queda en la plantilla tras la lesión de Nacho Monreal, también tiene el alta desde hace más tiempo.
Delporte también puede tener su protagonismo esta semana de cara a sus opciones para el domingo. El zurdo francés fue un jugador agresivo, intenso y activo en los minutos que le entregaron para jugar ante el Racing. Con Plasil sancionado, el galo es el recambio más natural en el once titular y, por sus características, un elemento de banda específico para el flanco izquierdo, carril a veces desasistido o de juego confuso por la tendencia inquebrantable del checo a ocupar otras posiciones del ataque.
Osasuna entrenará toda la semana en Tajonar aunque guardará descanso el jueves y tendrá doble sesión mañana. El Sporting descansa hasta mañana por la tarde. El equipo asturiano ganó su primer partido en Mallorca y tiene sólo esos tres puntos. Está a uno de Osasuna. Abajo.