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la Plaza pamplonesa no sólo impresiona a quien la visita por primera vez en tarde jaranera de julio. Quienes llevan acudiendo años a ella siguen alucinando con su particular idiosincrasia y su carácter diferente se resalta aún más cuando se asiste a una corrida en cualquier otro coso del orbe taurino. Muchos son los detalles que la diferencian y el más fundamental es que en Pamplona se viven dos fiestas diferentes e íntimamente relacionadas entre sí: el juego de la estética, la vida y la muerte que transcurre en el ruedo y el estallido de imaginación y juerga que transita, minuto a minuto por los tendidos. Aquí, las tardes de toros son ruidosas por naturaleza. Cuenta además, con otras características propias. En Pamplona, los festejos no los preside un policía o funcionario, sin o el alcalde o los concejales en quienes él delega. Por ser Navarra una autonomía con competencias plenas en materia taurina, corresponde al Gobierno foral la máxima autoridad en un coso que es de primera categoría por lo que dicen los papeles y de primerísima por calidad, tradición, organización y servicios que ofrece, tanto a quienes pagan por entrar como a quienes cobran por protagonizar el festejo.
A partir de las seis y media de una tarde sanferminera, la Monumental se engalana en cada rincón y en cada empleado que hace posible el normal desarrollo del festejo. Observar el mino con que la Meca cuida el edificio y viste a cada uno de sus empleados (areneros, alguacilillos, torileros, porteros, etc…), da gusto.
Otros detalles importantes que la sitúan en una dimensión especial son la integridad garantizada de las reses que saltan al ruedo, el hecho de que sea una plaza abonada hasta el límite que la legislación permite y el respeto que tienen los toreros y sus cuadrillas por lo que sucede fuera del albero: los veteranos saben de sobre de qué va el público y para nada consideran que su ruidera y sus merendolas son una falta de respeto hacia los profesionales y quienes debutan tienen abundantes referencias, por cuanto la plaza de Pamplona es suficientemente conocida, de sus peculiaridades.
Venta de localidades para la novillada y las corridas: Día 5 de julio, de 16 a 20 horas, se venderán billetes exclusivamente para la novillada del día 6. A la terminación de cada corrida se venderán para la del día siguiente. Si existiesen disponibilidades, a partir del día 6, de 10 a 13 horas se venderán los billetes para la corrida del día.
Encierro y suelta de reses bravas Siempre que están las taquillas abiertas se despacharán billetes para cualquier encierro, si existiesen disponibles. El día de cada encierro y exclusivamente para el encierro de ese día, desde una hora antes del comienzo del mismo.
Apartados: El día 6 de julio de 10 a 13 horas se podrán adquirir entradas en conjunto para todos los apartados. El resto de entradas se venderán cada día de apartado a partir de las 10 de la mañana en las taquillas de la plaza de toros.
Fechas y horarios de los espectáculos taurinos La novillada y las corridas de toros se celebrarán durante los días 6,7,8,9,10,11,12,13 y 14 de julio. Darán comienzo a las 18.30 horas. Encierro y suelta de las reses bravas se celebrarán los días 7,8,9,10,11,12,13 y 14 de julio en la forma acostumbrada.
Los 8 encierros se celebrarán a las 8 de la mañana. Apartado: la novillada y los ocho días de corrida a las 13 horas
LA LITURGIA DE LA PLAZA
· Instrumentos imprescincibles Si vas a sol, toalla, bata o blusón y gorra o sombrero. Si va a sombra, aunque parezca contradictorio, un abanico. Si va a la andanada, unos prismáticos. En todos los casos, abundante comida y bebida. Para esta última, no olvide una nevera o cubo bien cargado de hielo.
· Almohadillas
Se alquilan en los chiringuitos internos del coso. Ver la corrida sentado sobre el hormigón puede ser una tortura.
· Paseíllo
La solanera se pone en pie y, moviendo las manos de lado a lado, brazos en alto, entona el himno de Eurovisión.
· Picadores
Una de las aficiones tradicionales de sol ha consistido en lanzar todo tipo de viandas contra los picadores. Por eso, ahora, en vez de recorrer el círculo completo de la plaza una vez terminada su faena, regresan al patio de caballos por el mismo sitio que han llegado.
· Presidencia
En Pamplona no es un policía o funcionario. La ostentan el alcalde o los concejales en quienes él delegue.
· Música
A la muerte de cada toro, la algarabía es impresionante. Tocan a la vez todas las charangas de las peñas.
· Gaiteros
En la plaza de Pamplona, cuando actúan los banderilleros siempre hay música, interpretada por los gaiteros. La coplilla más tradicional es el Qué guapa estás, María.
· Merienda
Siempre cuando muere el tercer toro. Aproveche para ponerse morado. Comprobará que las viandas se comparten con quienes se sientan alrededor. Buena parte de los mozos de peña abandonan el tendido. El rumor de papel albal reconforta, para empezar, los estómagos doloridos.
· Paneles informativos
Una novedad estupenda de la plaza de Pamplona Registran todas las incidencias de la lidia.
· Alcalde de las peñas
Es un señor que viste ridículo frac con banda de raso cruzada al pecho y baja al ruedo cada vez que un torero consigue trofeos para colocarle el pañuelo al cuello. Como verá, no es un cualquiera: el personal de la plaza le facilita el acceso al acoso con la misma reverencia que si de una autoridad electa se tratase.
· Jota de las palmas
La interpreta La Pamplonesa al morir el último toro, aunque apenas es audible por la algarabía. De cualquier modo, es una tradición que no debe desaparecer. Es el momento en el que las peñas se lanzan al ruedo para iniciar su peculiar salida.
· Tics
Las pelas tienen su repertorio particular de bromas y cantos, con escasa renovación: Los remeros, la ola , Paquito chocolatero , Hola don Pepito, hola don José , el Pim, pam, pum. Nunca olvide que en la Monumental de Pamplona siempre hay dos espectáculos: lo que sucede en el ruedo y la juerga de la solanera.
· Lluvia de objetos
Es, de las constumbres de la plaza de Pamplona, la más desgraciada. Consiste en llenar el ruedo de porquería y almohadillas antes de que termine la corrida. Apta para descerebrados. No la copie y, si la practica, olvídela.
El día 14 se desata la batalla de porquería entre la mocina que acude predispuesta con abundante material. Harina, huevos, colacao, polvos de azafrán y demás ingredientes ponen un sabor especial al último día de feria. Es recomendable acudir parapetado en chubasqueros.
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