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"Sin piedad. Limpieza política en Navarra, 1936."

Un libro desenmascara a los “verdugos” y la estrategia de “limpieza política” del 36

Fernando Mikelarena analiza en ‘Sin piedad’ (Pamiela) la cadena de mando de “responsables, ejecutores y colaboradores”

Navarra fue la provincia con mayor porcentaje de asesinados de izquierdas

Txus Iribarren / Iban Aguinaga - Jueves, 5 de Noviembre de 2015 - Actualizado a las 06:09h

Fernando Mikelarena (Bera, 1962), durante la presentación a la prensa de su libro, ahora premiado.

Fernando Mikelarena (Bera, 1962), durante la presentación a la prensa de su libro, ahora premiado. (Iban Aguinaga)

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Fernando Mikelarena (Bera, 1962), durante la presentación a la prensa de su libro, ahora premiado.

Pamplona- El historiador Fernando Mikelarena presentó ayer su libro Sin piedad. Limpieza política en Navarra, 1936. Responsables, colaboradores y ejecutores (Pamiela), un trabajo que puede convertirse en una obra de referencia en el ámbito de la Memoria Histórica de Navarra por dos razones. En primer lugar, porque pone el foco en un aspecto hasta ahora no trabajado suficientemente como es el de los “verdugos” (con sus diferentes niveles) de aquella represión aportando documentación inédita sobre los que fue toda la estructura de un “limpieza política” en la que Navarra, si se toma como referencia el número de asesinados por votantes del Frente Popular, encabeza este negro ranking a nivel estatal. En segundo lugar, porque más allá de su enfoque historiográfico aborda una reflexión de fondo sobre los mecanismos de la violencia política y la gestión de la Memoria que dota de una coherencia y un guion a su amplia labor documental, además de servir de lección para el presente y futuro de la sociedad navarra.

El libro, de 560 páginas y estructurado en 6 capítulos, será presentado públicamente hoy a las 19 horas en el Instituto de la Plaza de la Cruz.


¿Cuántas personas murieron?

Una limpieza política sistemática

Navarra encabeza el ranking si se centra en la población de izquierdas

Otras investigaciones ya lograron cuantificar y documentar el volumen de asesinados por el franquismo, pero el trabajo de Mikelarena aporta una visión novedosa para sustentar su tesis (o conclusión) de que se trató de una “limpieza política” de gran magnitud, como es cruzar esos datos con el número de votantes del Frente Popular. Según este cálculo, Navarra sería -con un indicador de 93,8 muertos por cada 1.000 votantes- la provincia donde la represión fue más cruenta en números relativos, seguida de Palencia, Huelva, Córdoba y Badajoz. “Los golpistas desmontaron social y políticamente todo un sector republicano, izquierdista y nacionalista de Navarra”, concluye Mikelarena, que también traza -con esta fórmula y con una importante documentación histórica y nonimal- un particular “mapa del terror” en el que se ve claramente cómo los franquistas fueron a “conquistar la Ribera roja”. “El control de los pueblos de la Ribera se realizó mediante una metodología represiva muy elaborada que hacía que los simpatizantes de la izquierda estuvieran obligados a llevar brazaletes y a que sus idas y venidas al campo requiriera de salvoconductos”, afirmó.

centros de detención

La otra rama de la represión

Una amplia red de cárceles improvisadas para extender el miedo

Fernando Mikelarena dedica un capítulo a recopilar información sobre un apartado en el que los datos estaban dispersos y faltaba una perspectiva global para entender el papel de los centros de detención como pieza de un mecanismo más amplio de represión y amedrentamiento. “El hecho de que el número de detenciones (y su brutalidad, ya que se planteaban casi como batidas de caza) supere con mucho al de asesinados demuestra también una intención clara de atemorizar a la población”, explica el historiador, que analiza también las diferentes “sacas” que acababan en fusilamientos. En su libro se aporta documentación novedosa sobre las cárceles de Pamplona, San Cristóbal, Escolapios (carlistas), Salesianos (falangistas), Tafalla, Tudela, Estella...

Los verdugos

Una cadena de mando completa

Responsables con DNI, ejecutores sádicos y miles de colaboradores

La principal aportación reflexiva de libro, fundamentada en una amplia documentación historiográfica y testimonial, consiste en que por primera vez de manera exhaustiva se pone el foco no en las víctimas de la represión franquista, sino en sus verdugos. Y dentro de ellos se reproduce, con nombres y apellidos, una “cadena de mando completa” que va desde los “responsables” intelectuales, políticos y socio-económicos a los “ejecutores” en forma de distintos “escuadrones de la muerte” en el que se reparten protagonismo tanto las autoridades militares como la Falange (enumera nombres como José Moreno, Lucio Arrieta, Pedro Díez, Faustino Escribano, Galo Egüés, Gregorio Apesteguía, Atanasio Zabalza, Jesús Irujo, Enrique Castilla, Patricio Fernández, hermanos Mendaza o Huici, Taberna...), como los carlistas (además de otros nombres conocidos, cita a Esteban Ezcurra, Benito Santesteban, Vicente Munárriz, a quienes denomina los killers de la Junta Central de Guerra Carlista), para terminar con una red de miles de “colaboradores”. El autor del trabajo ahonda especialmente en este último escalón, en un proceso de “brutalización que afectó a numerosos sectores de la sociedad aparentemente normales haciendo que quedasen contaminadas por el ejercicio de la violencia política y garantizando a futuro su silencio y la impunidad”. Pero volviendo al primer nivel, al de los “corresponsables”, Mikelarena subraya que más allá de la ideología y la radicalización política, también hubo una implicación de personas significadas de las élites socio-económicas (Mola, Garcilaso, Martínez de Berasain, Marcelino de Ulíbarri, Lucio Arrieta, Daniel Arraiza, los hermanos Uranga...), que según Mikelarena buscaban también blindar un control del poder provincial durante décadas y la construcción de “imaginarios colectivos” que legitimaran esta posición. Al mismo tiempo la derecha ganadora fomentó la exaltación de sus combatientes y la negación de las víctimas, dificultando los procesos de recuperación de cuerpos y del propio relato.

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