cima del monte Arriaundi en la Cendea de Iza

El monasterio de San Esteban, hallazgo inédito del románico en Navarra

Vecinos de Larunbe y voluntarios de Aranzadi sacan a la luz los restos tras siete años de excavaciones

Leyre Herranz | Iñaki Porto - Domingo, 28 de Agosto de 2016 - Actualizado a las 06:09h

Los vecinos de Larumbe con apoyo de la Sociedad de Aranzadi desentierran los restos del monasterio de Doneztebe.

Los vecinos de Larumbe con apoyo de la Sociedad de Aranzadi desentierran los restos del monasterio de Doneztebe. (IÑAKI PORTO)

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Los vecinos de Larumbe con apoyo de la Sociedad de Aranzadi desentierran los restos del monasterio de Doneztebe.

LARUNBE.El monasterio de Doneztebe o San Esteban de Juslapeña, de origen medieval, es el tesoro arquitectónico que hace siete años fue descubierto en la cima del monte Arriaundi en la Cendea de Iza. Los vecinos del pueblo de Larunbe, situado a los pies de la colina, junto con un equipo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi han trabajado durante estos años para desenterrar los restos de esta edificación que data de entre los siglos X y XI. Ayer se presentó a la prensa este proyecto en una jornada en la que colaboraron más de 40 voluntarios.

Al acto acudieron la alcaldesa del municipio de la Cendea de Iza, Floria Pistono, y el presidente del Concejo de Larunbe, Patxi Gorostieta. Por parte de la Sociedad de Aranzadi tanto el director de la excavación, Juantxo Agirre, así como el historiador Aitor Pescador y el investigador local Peio Eniáin explicaron el valor sin igual de estos restos. “Es el hallazgo más importante que hemos hecho en la arqueología del románico en Navarra durante las últimas décadas”, afirmaba Agirre.

La documentación medieval sobre la localización del templo era escasa y aunque hablaba sobre un monasterio de San Esteban en el noroeste de la Cuenca de Pamplona, no definía la ubicación exacta de este. Según la tradición del pueblo, se creía que en lo alto de la montaña hubo en sus tiempos una ermita y siempre existió curiosidad entre los habitantes. Hace siete años la agrupación Aranzadi realizó una inspección visual y ahí revelaron que podría suponer algo más, por lo que comenzaron con las excavaciones. “Fue una sorpresa ya que esperábamos tan solo una ermita cuadrangular típica de los siglos XV o XVI y debajo encontramos el monasterio de San Esteban”, relató Peio Eniáin, investigador local.

En cuanto su situación del templo, el historiador, Aitor Pescador explicaba la importancia de su enclave estratégico. “En lo alto del monte Arriaundi se podían controlar los territorios y los diferentes frentes al igual que ocurre en los monasterios de la época como son el de San Miguel de Aralar, Leyre o Irache”, apuntó. Los expertos explican que los restos de este descubrimiento pueden servir para entender las bases de los grandes monasterios románicos que se mantuvieron en pie en Navarra. Asimismo, el templo pudo tener influencia en el origen del nombre del municipio de Juslapeña. “Aquí debió ocurrir un hito que tuvo la capacidad de cambiar la toponimia de la zona, que es netamente vascófona, por una latina, ya que Juslapeña es un nombre de origen medieval. Creemos que ese hito fue el monasterio de San Esteban”, comentó Pescador.

El PUEBLOPicos, palas e incluso sus propias manos son los instrumentos que los vecinos de Larunbe utilizan para retirar la tierra y los restos que se encuentran en el lugar. Un grupo de lugareños sube al monte alrededor de ocho días al año para rescatar este tesoro histórico que consideran de gran valor. “Los vecinos estamos encantados siempre hay buen ambiente, algunos tenemos ya cierta edad pero lo bueno es que el pueblo tiene muchos jóvenes que llevan desde pequeños viendo esto y van a continuar conservándolo”, expuso Patxi Gorostieta. Es el caso de Iosu Erbiti, vecino del pueblo de 19 años, que lleva desde los 12 subiendo a ayudar. “Es algo que hago con ilusión y subo siempre por curiosidad, quieres ver como avanza, qué hay nuevo”, destacó el joven.

Entre los restos se pueden encontrar trozos de cerámica y de metales como clavos o huesos de animales. “Los recogemos, los guardamos y luego los llevamos a analizar para saber qué tipo de elementos son y a qué pueden pertenecer”, relató Suberri Matelo, voluntario de Aranzadi. Asimismo, en las inmediaciones se han encontrado restos humanos, lo que demuestra de nuevo que las ruinas no pertenecen a una simple ermita. “El año pasado encontramos los cuerpos de dos hombres de mediana edad que estaban depositados allí después de haber estado situados en otro lugar. Esto indica que en este entorno tiene que haber una necrópolis de época altomedieval”, explicó Agirre. Así bien, aún quedan por desenterrar construcciones en torno al templo que tienen como objetivo recuperar en los próximos diez años.