la carta del día

Maestros y sindicalistas

por martín zabalza - Martes, 6 de Septiembre de 2016 - Actualizado a las 06:06h

en plena guerra civil, la Junta Superior de Educación de Navarra (franquista, por supuesto) dice: “Esta Junta, dolorosamente impresionada por el número considerable de maestros y maestras contaminados por la ponzoña marxista, que es persecución contra Dios y su iglesia y destrucción de la Patria, hace constar la condenación más enérgica contra los que, en esta noble y hospitalaria Navarra, propagaron entre el Magisterio Primario esos principios tan horribles. Condenamos, de la Escuela Normal, a Mariano Sáez Morilla y Juana Ontañón y a los maestros, Julia Álvarez y Gregorio Velasco...”. Pero, ¿quiénes eran en realidad estos maestros monstruosos y horribles? Simplemente, estupendos profesionales de la educación, militantes de la Federación de Trabajadores de Enseñanza (FETE) de la UGT de Navarra. Introductores en las escuelas de nuestra comunidad del liberalismo democrático de la Institución Libre de Enseñanza, del socialismo, del humanismo y de las técnicas pedagógicas más progresistas de principios del siglo XX. Son solo cuatro, de los más de 300 docentes represaliados por el franquismo y a los que el Gobierno de Navarra va a homenajear esta semana con motivo del 80 aniversario del golpe militar que dio lugar la guerra, a la represión y a la dictadura, pero quizá los de más renombre, por la relevancia profesional, sindical y política que adquirieron. Mariano Sáez Morilla, además de abogado, fue profesor de pedagogía de la Escuela de Maestros de Pamplona, siendo su director durante el periodo republicano. También fue presidente del Consejo Escolar de Primera Enseñanza de Navarra y promovió la Semana Pedagógica de 1932, inaugurada por el ministro de Instrucción Pública del Gobierno de España. Elegido concejal del Ayuntamiento de Pamplona en las listas del Partido Socialista, se preocupó por mejorar las instalaciones de las escuelas públicas de la ciudad. Estaba casado con la también inspectora de enseñanza María de los Ángeles Fernández del Toro. Su militancia en la FETE le costó la vida. Fue fusilado.

Juana Ontañón y Valiente nació en Madrid en 1886. Alumna de la Institución Libre de Enseñanza, casada con el catedrático Miguel del Río, profesora de letras, mostró siempre su interés por la conservación del patrimonio cultural de Navarra. Denunció los rumores sobre la venta de la arqueta arábiga de la catedral de Pamplona. Tras veinte años de estancia en la capital navarra es destinada en 1933 a Madrid para ocupar la cátedra de literatura de la Escuela Normal. Con este motivo, el semanario ¡Trabajadores! le dedicó un artículo de despedida, resaltando la identificación con sus ideas y la veneración que sentían por ella los obreros pamploneses. Destacaba su talante progresista y recordaba que había impartido conferencias en la Casa del Pueblo y donado sus libros. Fue fundadora del Ateneo Pablo Iglesias de Pamplona.

Julia Álvarez Serrano, maestra y abogada, nació y vivió gran parte de su vida en Villafranca. Fue secretaria del Centro Republicano y Socialista de su pueblo, además de redactora del periódico ¡Trabajadores! Su profesión de maestra la llevó a participar en la Asamblea Provincial de Trabajadores de la Enseñanza de Navarra en 1932. Desde esta plataforma activó toda una política educativa que previamente había debatido con el colectivo de profesores. Fue también Diputada en las Cortes Generales republicanas y Gobernadora Civil (la primera en la historia de España) de Ciudad Real. Militante ugetista toda su vida, participó en multitud de actos sindicales, destacando los celebrados en las Escuelas de San Francisco en Pamplona y en las localidades de Arguedas, Buñuel, Cadreita, Cascante, Cortes, Funes, Fustiñana, Mélida, Milagro, Murchante, Ribaforada y Villafranca. En su localidad natal se escucharon jotas como ésta: “Soy hijo de Monteagudo y he venido a saludar a la compañera Julia y a nuestra Unión General”.Esta gran mujer murió en el exilio mejicano manteniendo intactas sus ideas.

Gregorio Velasco Troyas, excelente maestro e histórico militante de la FETE, fue presidente de las Juventudes Socialistas de Navarra y director, con solo 24 años, del semanario ¡Trabajadores! Por medio del grupo juvenil Salud y Cultura, del que fue fundador, organizó campamentos de montaña, excursiones domingueras, visitas a monumentos, conferencias, el orfeón obrero, etcétera. Hacia 1935, tras las correspondientes oposiciones, obtuvo la plaza de maestro en Sestao. Después de la Guerra Civil, Gregorio Velasco se exilió en Moscú y trabajó como traductor y redactor de estilo del ruso al español en la Editorial Progreso. Por esos años, estuvo afiliado al Partido Comunista. En 1973 regresó a Pamplona ingresando nuevamente en el PSOE y la UGT de Navarra. Murió en Alicante en el año 2000.

Los ciudadanos navarros y españoles están recuperando la memoria histórica que nunca debieron perder y, con ella, la obligación moral de reivindicar el buen nombre de los que un día dieron lo mejor de ellos por elevar la educación de los que nada tenían.

El autor es miembro de la Comisión Técnica de Memoria Histórica