Editorial de DIARIO DE NOTICIAS

Un proyecto político en construcción

Podemos afronta el desafío de mantener su impronta de contrapoder y a la vez contribuir desde las instituciones a mejorar la vida de la gente, pero también tiene pendiente el reto de la cohesión territorial desde la pluralidad

Domingo, 9 de Octubre de 2016 - Actualizado a las 06:07h

La indignación ciudadana ante la necrosis de la política española, provocada por un bipartidismo alternante que acabó por despreciar necesidades perentorias de amplias capas sociales mientras proliferaban el sectarismo y la corrupción, alentó la génesis de Podemos y lo ha consolidado en las instituciones de todos los niveles, con el hito para una sigla nueva de superar en solitario los cinco millones de votos en las elecciones generales de 2015. Ahora bien, sólo desde la capitalización del enojo no puede hacerse política, pues la irritación no mejora per se la vida de las personas, con el añadido de que su gestión desde el sistema puede devenir en mera radicalidad impostada o, en sentido opuesto, en una progresiva asimilación a justo lo que se quería combatir por la falta de resultados prácticos. Esa es la encrucijada en la que se encuentra Podemos y que ayer abordó en su máximo órgano de dirección entre congresos, el Consejo Ciudadano Estatal, un cónclave condicionado por la tensión entre la apuesta de Pablo Iglesias por erigirse en un contrapoder sin concesiones, con un discurso impugnatorio del sistema, y la tesis más posibilista de Íñigo Errejón, partidario de una modulación dialéctica para ampliar el nicho sociológico de Podemos y seducir en mayor medida al electorado afín al PSOE. Más allá de las interpretaciones sobre la cita de ayer, en el empaste de esas dos almas de Podemos se halla la clave para que pueda convertirse en una herramienta eficaz como alternativa reformista y regeneradora de amplio espectro, al estilo de la arbitrada en Navarra con su participación. Bien entendido que, si el PSOE acaba finalmente invistiendo a Rajoy tal como precroniza su gestora, el debate interno entre esencialistas y pragmáticos se difuminará, aun permaneciendo latente, al tornarse de facto en la sigla líder de la oposición en el Congreso con sus 71 diputados. Siendo Podemos todavía un proyecto en construcción, y pese a su bisoñez también en transición desde la premisa de que su objetivo es el sorpasso al PSOE, afronta asimismo el exigente reto de la cohesión territorial, toda vez que Iglesias cuenta con el apoyo inequívoco de las federaciones del interior -cierto que con la pugna de Madrid todavía por resolver- aunque no tanto de las periféricas, que ansían mayor autonomía para atenerse mejor a las especificidades de cada lugar. Se trata en cualquier caso de que la proclama a favor del derecho a decidir tenga su justa correspondencia en el ámbito orgánico al fin de que quepa la necesaria acomodación autonómica.

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