Está a punto de cumplir 82 años

La estación recupera el pulso

Está a punto de cumplir 82 años. Tras décadas de abandono e intentos de derribo con Jaime y Barcina, la antigua estación de autobuses va a tener un nuevo destino, lo que consolida el edificio

Un reportaje de Marivi Salvo | Infografía Itxaso Mitxitorena | Fotografía Javier Bergasa - Domingo, 9 de Octubre de 2016 - Actualizado a las 06:07h

Edificio de la antigua estación de autobuses.

Edificio de la antigua estación de autobuses. (JAVIER BERGASA)

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Edificio de la antigua estación de autobuses.En 1966, el edificio de Conde Oliveto.Interior del edificio, con las dársenas.
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El próximo 17 de noviembre se cumplirán 82 años desde que se inaugurara entre las calles Conde Oliveto y Tudela. La hoy antigua Estación de Autobuses se convirtió entonces, en el año 1934, en la primera de todo el Estado y en una de las mejores de Europa. Tras décadas a pleno rendimiento dejó de funcionar como apeadero en el año 2007, cuando se inauguró la subterránea de Yanguas y Miranda.

El edificio ha vivido años de olvido municipal, y hasta varias amenazas de derribo, por parte de los ayuntamientos de UPN. Los vecinos aún no han olvidado la polémica operación pergeñada en los 90 por el entonces alcalde Alfredo Jaime, que proponía vender en un lote el solar de Intendencia y el de la estación para centro comercial. La llegada del tripartito dio carpetazo a la idea. Se sacó a Cruz Roja de los bajos de la manzana (recuérdese la popular Casa de Socorro), y rehabilitó las fachadas y tejado del edificio. Pero aún Yolanda Barcina después, en 1999, intentó retomar la vieja aspiración de Jaime, mientras dejaban en el ostracismo la manzana.

Ha sido pista de hielo, mercadillo, y es parque infantil en la actualidad, pero ahora el edificio va a recuperar de nuevo el pulso. En breve, comienzan las obras del proyecto Geltoki, que rehabilita y recupera la zona de taquillas para un proyecto de mercado de economía solidaria, así como el antiguo bar. El proyecto del área de Ciudad Habitable y Vivienda costará unos 680.000 euros, y se quiere completar el próximo año (el proyecto se ha presentado al programa de ayudas europeo Green Hiri Lab) con la transformación de la vieja estación en un “edificio emblemático de economía baja en carbono”. Se rehabilitaría, integrando las energías renovables, y serviría como referente para la ciudadanía sobre otros modelos energéticos.

COSTÓ 1.750.000 PESETAS La estación comenzó a construirse en abril de 1933, en una manzana entera de 4.840 m2, en pleno Segundo Ensanche. El concurso de ideas fue convocado por el Ayuntamiento de Pamplona en septiembre de 1932, concurriendo 4 propuestas. La adjudicataria fue el equipo formado por el arquitecto José Alzugaray Jacome y el constructor Urbano del Guayo. Tras 18 meses de obras, se entregó el nuevo edificio al Ayuntamiento, junto con 66 viviendas sociales en las plantas superiores. Costó entonces 1.750.000 pesetas.

Según la memoria explicativa, “se trataba de una estación central” que daba cabida, “en un solo edificio”, a todos los servicios dispersos hasta entonces por las calles. De esta manera, “se organizaba el flujo de las líneas de autobús facilitando al viajero las conexiones entre estas”. Pero “la evolución y el incremento de los pasajeros en el transporte por carretera” motivaron la saturación de los tres andenes de la vieja estación”. Eso, unido a que, debido al aumento del tráfico en el Ensanche, y las calles tan estrechas, los grandes autobuses tenían dificultades para maniobrar. Por ello, en 1990 se anunció un concurso de ideas para la construcción de una nueva estación, la subterránea que en 2007 se inauguró en Yanguas y Miranda.

Desde entonces, el devenir del viejo edificio ha sido incierto. UPN lanzó la idea, primero con Jaime y después con Barcina, de derribarlo. Se hablaba de crear un nuevo espacio sociocultural, con centro comercial, pero nunca se llevó a cabo, dejando el edificio en el abandono. El proyecto aún les ronda por la cabeza a los regionalistas, que recientemente lo presentaron de nuevo.

Por el contrario, el actual equipo de Gobierno se inclina más por consolidar el inmueble rehabilitándolo como centro de iniciativas y mercado social y solidario, una actuación que se cuestionó en su origen por el coste, pero que finalmente sigue adelante y comenzará en breve. Las obras tienen un plazo de ejecución de 6 meses y están presupuestadas en 798.541 euros (IVA incluido).

viviendas y los gigantes En la actualidad, y pese a que de puertas para afuera casi nadie lo percibe, hay vida en el viejo edificio de la estación. Los andenes centrales, que fueron pista de hielo, sede de mercadillos y ferias, hoy son un parque infantil. De las 66 viviendas sociales que se construyeron en sus plantas superiores (tres por encima, que suben hasta la cuarta en algunos puntos), todavía están ocupadas por vecinos en régimen de arrendamiento 22, muchos después de toda la vida.

Además, según datos del servicio de Patrimonio municipal, hay 7 viviendas utilizadas por servicios municipales. En concreto, según figura en el inventario, el Organismo Autónomo de Escuelas Infantiles usa tres;otras tantas la Comisión de Personal;y 2 son archivo del área de Servicios Sociales. El inventario recoge que la Unión de Radioaficionados tiene cedido el uso de un local de 126 m2 en el portal 9 de Yanguas y Miranda.

Pero además, otros locales de la vieja estación merecen ser recordados. En el antiguo espacio donde se guardaba la Comparsa de Pamplona, se guardan ahora otras figuras de gran tamaño: los gigantes del Casco Viejo y de Iturrama, según la cesión realizada para cinco años. Junto al andén del fondo, hay un espacio cerrado “en la parte que da la calle Tudela”, que se utiliza para almacenar material del parque infantil. Otro local, la otrora popular Casa de Socorro sigue cerrada, aunque “en los últimos años se llegó a utilizar por una asociación para la recogida de juguetes”. En el lado de García Ximénez hay unos locales que ahora están sin uso, y que en su día utilizaba el servicio de Prevención de Incendios municipal. Y un último espacio, entre García Ximénez y Yanguas y Miranda, se utiliza como vestuario y almacén de maquinaria del servicio de limpieza de la vía pública. Hay vida debajo el lucernario de la estación.

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