Editorial de diario de noticias

Blindar un Convenio justo

La Hacienda Foral acredita el sobrepago en virtud del Convenio, una afrenta agravada por la parca inversión del Estado. Urge una acción concertada para amejorar la herramienta clave del bienestar de la sociedad navarra

Lunes, 10 de Octubre de 2016 - Actualizado a las 06:06h

los técnicos del departamento de Hacienda han ultimado un pormenorizado informe en el que queda palmariamente de manifiesto el elevado sobrepago de Navarra en virtud del Convenio Económico que rige la relación bilateral con el Estado. De hecho, la aportación de la Comunidad Foral ha ido creciendo de forma progresiva desde 2002, ejercicio en el que se abonaron 409 millones, 200 euros por habitante menos que a día de hoy. Hasta alcanzar la suma de los 613 millones que el Estado ha fijado para 2016, cuando la estimación del Ejecutivo de Barkos no excede en ningún caso de los 515. Bien entendido, al margen de los guarismos concretos, de que bajo ningún concepto puede tildarse de privilegio un autogobierno fiscal y financiero basado en premisa de la responsabilidad intransferible de la autonomía en la gestión de su pecunio, en el principio de una presión tributaria equivalente al régimen común y en una fórmula para cuantificar el reembolso al Estado como contribución al sostenimiento de las competencias no transferidas basada en el peso económico de Navarra (índice de imputación del 1,6%) y no de su población (1,4%). Aparte del referido sobrecoste, derivado en buena medida de que la prórroga automática del Convenio ante el bloqueo de la negociación penaliza a Navarra, la afrenta se agrava ante la evidencia de que la Comunidad Foral es la que menos inversión en infraestructuras ha recibido del Estado en el último decenio, apenas 58,5 millones de 2006 a 2015 (sólo por delante de Ceuta y Melilla), cuando en tal periodo la aportación foral se eleva prácticamente a 6.000 millones y están pendientes de cobro otros 45 millones adelantados para el TAV. Este agravio sostenido obliga al conjunto de la clase política navarra, más allá de ideologías y de sentimientos de pertenencia, a cerrar filas con el Gobierno para establecer al fin unos parámetros justos en la aplicación del Convenio, la herramienta clave para el bienestar de la ciudadanía y la pujaza del tejido empresarial y productivo de esta tierra. El interés general de la sociedad navarra merece una acción concertada de mejora y blindaje, siempre desde el rigor y aparcando visiones cortoplacistas y desafectos personales. En definitiva, exige la altura de miras necesaria para, por ejemplo, no achacar al actual Ejecutivo una infradotación del pago al Estado, como hizo UPN el jueves, cuando esa fue precisamente la práctica de los gobiernos regionalistas en once de sus últimos catorce presupuestos.

Más sobre Editorial

ir a Editorial »