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“Los diputados deben estar en la calle y no comiendo canapés en recepciones”

Monedero está de bolos. Ha venido este fin de semana a Pamplona vendiendo su iniciativa ‘Vamos!’, un movimiento que pretende recuperar el pulso en la calle

Julio Iturri / Oskar Montero - Lunes, 10 de Octubre de 2016 - Actualizado a las 06:07h

Monedero, durante un acto en Pamplona.

Monedero, durante un acto en Pamplona. (D.N.)

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Monedero, durante un acto en Pamplona.

pamplona - Como su amigo Pablo Iglesias, con el que se ha embarcado en una turné para espolear a las bases después de tanto sedante de parlamentarismo, utiliza de forma recurrente ese etéreo concepto de la gente como una suerte de sujeto revolucionario frente a la casta de diputados a los que reprocha que se dediquen a comer canapés en las recepciones. Juan Carlos Monedero (Madrid, 1963) no se refiere expresamente a su otro compañero Íñigo Errejón, pero el pulso estratégico en el seno de Podemos es patente. Llega a Pamplona, pero elude hablar del Gobierno del cambio y pasa por encima. Ahora está a otras cosas.

¿De qué va esta iniciativa de Vamos!?

-Es un reencuentro de Podemos con lo que le llevó a nacer. Vamos! es entender que Podemos decidió salir a ganar las instituciones para ponerlas al servicio de las demandas de la gente. Tiene que ser un bucle de doble dirección desde las instituciones a la gente y a la inversa. La experiencia parlamentaria de estos últimos meses ha hecho entender a Podemos que las leyes de cambio no emanan si no tienes a la gente detrás.

Parece como si fuera una especie de regreso a los orígenes de Podemos.

-No creas, es una vuelta pero hacia arriba, como si la historia prosperara en círculos ascendentes. Regresas hacia atrás pero con toda la experiencia aprendida en las instituciones. No queremos regresar al 15-M, sino hacer una tarea de gobierno, pero con la gente. Los partidos políticos, las universidades, los periódicos o los ateneos se pueden quedar atrás si no sirven a la gente a la que cortan la luz o a la que desahucian.

¿Esta iniciativa no obedece también a la desmovilización que ha habido en los consejos de Podemos, a cierta fatiga?

-Claro, porque los militantes nos están diciendo que quieren hacer algo más que estar preparando campañas electorales. Hay una demanda de hacer algo más que parlamentarismo o política de partido.

¿Pisar la moqueta de las instituciones amaina el discurso ideológico?

-Más que amainar, Podemos corre el riesgo de distraerse en las instituciones. La tarea parlamentaria es tan ingente, burocrática y tediosa que no te queda tiempo. La presencia de los representantes populares en la calle y con las protestas de la gente es algo más acorde con el siglo XXI que ver a los diputados en las recepciones comiendo canapés o celebrando premios.

¿Tu compañero Íñigo Errejón ha podido, por tanto, distraerse?

-Íñigo lleva dos años y medio encabezando la responsabilidad de siete elecciones y lo ha hecho con mucha pasión e inteligencia. Pero él ha sacado unas conclusiones y otros hemos sacado otras. Estamos en el mismo equipo, pero tenemos diferencias y hay que discutirlas. Celebro que ya no estemos solamente diseñando campañas electorales, sino que empecemos a hablar de política.

¿Hay diferencias estratégicas sobre el espacio por donde debe crecer Podemos?

-Hay diferencias tácticas, aunque a veces se conviertan en cuestiones estratégicas, es verdad. Pero hay que discutirlo. La actividad parlamentaria nos ha robado tiempo para discutir este tipo de cuestiones.

¿El triunfo del sector más rancio del PSOE ha frustrado las expectativas de los sectores progresistas?

-Es que Pedro Sánchez no era la renovación por la izquierda, sino que fue la opción de Susana Díaz para hacer frente a Eduardo Madina. Y el referente moral del PSOE ha sido Felipe González, un hombre de Gas Natural y asesor del magnate más rico de América Latina. Ahora el PSOE se ha echado en brazos del PP y la única fuerza política que está en contra de esta restauración es Unidos Podemos. Hay que salir a la calle para que no nos vacíen la democracia.

¿El modelo de gobierno de cambio en Navarra es un ejemplo de que es posible la confluencia de Podemos con sectores abertzales?

-El País Vasco y Navarra tenían la asignatura pendiente de la normalización política y todos tenemos que hacer nuestra parte. Podemos ha hecho la suya y ha logrado que en Navarra no se hable sólo de Navarra o en Euskadi no se hable sólo de Euskadi, sino de las necesidades y las demandas de la gente.

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