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Homenaje a dos mujeres más grandes que los gigantes en Etxabakoitz

Isabel Ibáñez y Fidela García prendieron ayer la llama de un barrio al que han dedicado más de 50 años de vida y trabajo, y la crianza de nueve hijos

Ana Ibarra / Oskar Montero - Jueves, 13 de Octubre de 2016 - Actualizado a las 06:07h

Fidela García e Isabel Ibáñez posan junto a los gigantes de Barañáin que participaron en el chupinazo de las fiestas del barrio.

Fidela García e Isabel Ibáñez posan junto a los gigantes de Barañáin que participaron en el chupinazo de las fiestas del barrio.

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Fidela García e Isabel Ibáñez posan junto a los gigantes de Barañáin que participaron en el chupinazo de las fiestas del barrio.El grupo de txistus de Barañáin hizo bailar a vecinos y comparsa.El grupo de kilikis del barrio, recién restaurados por los padres y madres.Un txiki no se espanta del zaldiko.
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pamplona- Más de medio siglo de presencia y fidelidad al barrio de Etxabakoitz, al que han aportado nueve hijos y dos historias de lucha y sacrificio. Isabel Ibáñez y Fidela García lanzaron ayer el cohete anunciador de las fiestas de Etxabakoitz por decisión de la Comisión de Fiestas, que quiso resaltar la fortaleza de ambas mujeres, hijas de la guerra y la postguerra, y ejemplo de “trabajo, dinamismo y participación”. “Son un vivo ejemplo de gente de barrio porque todo lo bueno que tienen los barrios lo construyen los vecinos y vecinas en el día a día”, resaltó ayer Xabier Errea, de la asociación Etxabakoitz Bizirik.

El paseo de Etxabakoitz Norte (las fiestas las disfrutan los cuatro núcleos: Etxabakoitz Norte, Grupo Urdanoz, Barcos y Vistabella), junto al chupinazo, fue testigo del hermanamiento entre dos núcleos vecinos ya que, a iniciativa del área de Cultura del Ayuntamiento de Barañáin, diferentes colectivos populares del municipio acudieron en comitiva popular al exploto de Etxabakoitz.

Las múltiples felicitaciones a las homenajeadas evidenciaron lo mucho que se les quiere en el barrio. Isabel Ibáñez, Montse, de 80 años y natural de Lodosa, lleva 54 años en Etxabakoitz y es madre de cinco hijos, con seis nietos y un biznieto. Fidela García, nacida en Cabrillas (Salamanca), presume de 55 de sus 94 años sin moverse del barrio, y ha criado a cuatro hijos, que le han dado diez nietos y siete biznietos. “Los políticos nos tienen muy olvidados. Sólo se acuerdan en las elecciones de los barrios necesitados. Estamos muy marginados”, reconocía Fidela. “Ahora mismo tenemos un club de jubilados y no se hacen cargo de nada. Como lo cierren, saldremos a la calle”, se rebela Isabel. “Falta de todo, es un barrio que no valoran y pagamos los impuestos igual. Tenemos unos árboles de altura cerca de las viviendas y entran las ramas hasta la cocina”, subrayaba Isabel. Ambas son del Grupo Urdanoz y están viudas. “El hombre como un bruto trabajando y la mujer criando a los hijos..., así vivimos”, relata Isabel, cuyo marido trabajó en Inquinasa. “Nos podíamos ir a una vivienda protegida a Zizur pero mi marido me decía que ni hablar de marcharse”, asegura Isabel. No se moverían, pero se quejan de falta de ayudas para la rehabilitación. Fidela también ha trabajado “como una negra” fuera de casa para sacar adelante a la familia. Su marido se dedicó a la construcción “pero cayó enfermo muy pronto”. “Suerte que me han ayudado los hijos y me han salido muy buenos”, agrega. La relación entre los vecinos del barrio siempre ha sido “excelente”, aseguran, pero nunca se ha quitado de encima el sambenito de Katanga, con un peso muy importante a su vez de inmigración, reconocen.

Fidela e Isabel saben disfrutar de las fiestas como antaño. No se han perdido el lunch prefiestas ni la música de la carpa que se instala en Urdanoz, centro neurálgico de las fiestas.


kilikis de estrenoComo novedad este año lucieron sus alegres colores los viejos kilikis que los padres y madres del barrio se han encargado de restaurar. Se trata de personajes arraigados con el barrio: el señor Urdanoz (de la empresa harinera), Vistabella (la chica más guapa del barrio), Txori Malo (espantapájaros de un barrio que siempre ha estado rodeado de huertas) y la Locomotora (así se llamaba la persona que vivía en la estación de Etxabakoitz). “Es un barrio en el que no se ha invertido, tampoco en el colegio, faltan locales para los más pequeños y la mayoría de los padres llevamos a los críos a Barañáin”, destacaba ayer Vanesa Vizcano, quien advierte de que la nueva estación partirá todavía más el barrio.

La comparsa de Barañáin y la batucada BaraBatu pusieron la nota de color a la mañana. “Son muchos los lazos familiares y sociales entre el barrio pamplonés y Barañáin, por lo que iniciativas de este tipo refuerzan esta relación”, destacan desde el Consistorio berinianense. La idea es que la visita se repita cada dos años. Acompañando a los colectivos se dejó ver la alcaldesa de Barañáin, Oihaneder Indakoetxea, que fue madre hace dos meses y medio. Por cierto, nació en Vistabella de Etxabakoitz.Junto a los txistus, la música corrió a cargo de la txaranga Ziripot de Iruñea.

Programa festivo

Hasta el domingo. Junto a la chocolatada y el cohete, en el cartel de ayer destacaban la feria de artesanía, los calderetes populares y la exhibición de deporte rural. El programa continuará mañana con la actuación de Chavo Jai Fest, una cena autogestionada y noche de música con grupos del barrio. El sábado, comida popular e hinchables en el parque central de Etxabakoitz Norte y torico de fuego. El domingo, salida de gaiteros, BMX y acrobacias en bici y sevillanas.

9.319

Maneja 9.319 euros de presupuesto para una población de más de 5.000 habitantes.

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