La Atalaya pide al Gobierno que tenga trato directo con la plantilla

Creen que la gestora no transmite la precaria realidad del centro de discapacidad intelectual

Nieves Arigita Iban Aguinaga - Jueves, 13 de Octubre de 2016 - Actualizado a las 06:07h

Alfonso Pérez, Santiago Blas y Txetxu Barea, del comité de La Atalaya, en comparecencia parlamentaria.

Alfonso Pérez, Santiago Blas y Txetxu Barea, del comité de La Atalaya, en comparecencia parlamentaria. (IBAN AGUINAGA)

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Alfonso Pérez, Santiago Blas y Txetxu Barea, del comité de La Atalaya, en comparecencia parlamentaria.

tudela- “Deseamos profundamente que nos escuchen y se tomen las medidas oportunas, porque los trabajadores de La Atalaya creemos que las personas con discapacidad sí importan tanto”. Sobre esta firme convicción hecha pública hace unas semanas en una carta a la prensa, miembros del comité de empresa del centro integral para personas con discapacidad intelectual de Tudela comparecieron ante la comisión de Derechos Sociales del Parlamento de Navarra para hacer visible “el ambiente de inseguridad y desconocimiento” que rodea a la plantilla ante las variaciones en el pliego del servicio;y para pedir al Gobierno foral mayor “implicación y seguimiento” en el día a día de una dotación que se ve abocada a cambios inmediatos y rodeados de incertidumbre.

Esta situación, que en buena parte achacaron a la inexistencia de “una vía de comunicación del Gobierno de Navarra con el centro”, como expuso desde el comité de empresa Txetxu Barea, provoca el desconocimiento de la Administración en torno a problemas tan acuciantes como el deficiente estado de las instalaciones o las agresiones que sufren los trabajadores. Por todo ello, el comité de La Atalaya tomó parte en la mesa de trabajo parlamentaria con un espíritu positivo encaminado a que los técnicos del Gobierno conozcan en toda su dimensión la problemática que les afecta y no se basen únicamente en los informes de la firma gestora, a la que además acusaron de tratarles con “desdén” y de no reconocer el trabajo de profesionales con años de trayectoria. “No entendemos que no se haga un mayor seguimiento para comprobar la situación de las personas que viven en el centro, del estado de las instalaciones, del sentir de los trabajadores, ni un seguimiento del concierto”, lamentó Barea antes de alertar de que escuchar únicamente a las empresas gestoras puede empañar la realidad “porque -apuntó- pueden dar una visión partidaria”. En este sentido, apostó, en nombre de la plantilla de La Atalaya, por “crear un grupo de trabajo encargado de transmitir al Gobierno de Navarra la realidad de cada centro, independiente de cuál sea la empresa que lo gestiona”.

casos concretosDejando claro que en su comparecencia no iban a trasladar “reclamaciones sindicales al uso”, los miembros del comité de empresa de La Atalaya de Tudela pusieron sobre la mesa problemáticas muy concretas relacionadas con la compleja labor que desempeñan para unos usuarios con un carácter especialmente sensible en un entorno construido en conjunto hace 25 años. Así, destacaron el deterioro de sus instalaciones y el modo en el que se ven afectados los usuarios por hechos como la falta de aire acondicionado en pleno verano o las malas condiciones de los sanitarios, la pintura o el mobiliario, para los que hace años que no se invierte en renovación, cuando, por las necesidades de sus usuarios, “no vale lo que vale en cualquier sitio”, remarcaron. Caso aparte merece el apartado de las agresiones, que fue relatado con la escrupulosa fidelidad que desde el comité echan en falta por parte de la empresa. “Muchas de las agresiones que se dan hacia los trabajadores son por evitar conflictos entre residentes;y es que muchas veces para evitar que se peguen, no te queda más remedio que ponerte en medio”, explicaron para, inmediatamente, poner de manifiesto el incumplimiento de “los criterios mínimos que indica el pliego en relación al alojamiento”. En esta línea se refirieron a duros episodios de agresividad y precisaron que “éste no es un centro preparados para estas cosas”. La exhaustiva comparecencia incluyó aportaciones sobre la cuestionable relación entre empresa y trabajadores (con “cláusulas abusivas en los contratos”, incluidas) con la petición de que sea el Gobierno el que marque las directrices del centro.

otras propuestas

Programa informático. El comité propone crear una base de datos propia del Gobierno de Navarra para que la gestora trabaje con él y no se pierda tiempo en cada cambio de contrata.

Mayores de 65. “Se debe repensar el que personas para las que estos centros han sido su hogar lo tengan que abandonar a los 65, aunque nuestros servicios sean los adecuados para ellas”, opinaron.

plazas

50

De residentes tiene La Atalaya, más otras 16 del centro de día que, por el nuevo pliego, se ampliarían a 21. En el centro trabajan casi 100 personas, pero muchas de ellas con porcentajes de jornadas inferiores al 100% e incluso al 50%. Se encargan de personas con discapacidad intelectual, problemas conductuales, enfermedad mental, parálisis cerebral...