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Cinismo extra de UPN

El actual Gobierno se compromete a devolver la paga extra en 2017 y la sigla que la suprimió se proclama adalid de los funcionarios. El fariseísmo regionalista contraviene el interés general en un momento clave para Navarra

Viernes, 14 de Octubre de 2016 - Actualizado a las 06:08h

los cuatro partidos que sustentan el Gobierno del cambio han consensuado una proposición de ley para que a lo largo de 2017 se abone la parte pendiente de la extra de los funcionarios suprimida en 2012, un 25% a primeros de año y otro 25% a costa de una minoración de las aportaciones de Navarra al Convenio Económico, así como de las renegociaciones de posibles gastos financieros o de la deuda. El Ejecutivo cumple por tanto con su compromiso de investidura, a expensas para su materialización de las tensiones de liquidez como consecuencia de las estrecheces presupuestarias en buena medida derivadas de la envenenada herencia de UPN. Precisamente, el partido bajo cuya Presidencia se eliminó la paga extra por imposición desde Madrid por su socio PP cuando por ejemplo en aquel ejercicio 2012 se dedicaron casi diez millones de euros al disparatado Navarra Arena. En consecuencia, que UPN quisiera ayer erigirse en el máximo adalid de los trabajadores públicos resulta de un cinismo ciclópeo, más después de legar una deuda de 5.000 euros por habitante, que conlleva el pago de unos cien millones al año en intereses, además de unos onerosos compromisos a largo plazo como los peajes en la sombra, que en el caso de la autovía del Camino supone 500 millones de sobrecoste cuando la devolución de la extra se cuantifica en apenas quince. Como partido con una responsabilidad intransferible en la situación contable de Navarra, y tratándose además de una sigla que legítimamente aspira a recuperar el Palacio de la Diputación, lo que cabe exigir a UPN es que abandone de una vez la trinchera y adopte el tono institucional que requiere su apuesta dialéctica por una alternativa moderada por ahora ignota. Una reubicación que precisa tanto de un mayor rigor como del abandono del fariseísmo en el que está instalado y del que dio buena prueba ayer, de nuevo alineado incluso en el tono con el mismo PP que rechaza sin analizarlo el estudio de los técnicos de la Hacienda Foral que acredita un sobrepago de Navarra al Estado de al menos cien millones anuales. El interés general de Navarra demanda el alineamiento siquiera básico de todas las siglas con el Gobierno para defender el reajuste de un Convenio más justo y así lograr margen de tesorería con el que mejorar los servicios públicos y, llegado el caso, hasta aumentar la masa salarial destinada a los trabajadores que los sostienen. El movimiento se demuestra andando, no con obscenos filibusterismos parlamentarios.

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