Isla Busura

La ventana rota

Por Maite Esparza - Viernes, 14 de Octubre de 2016 - Actualizado a las 06:08h

Hoy he desenterrado un baúl que asomaba en la arena de mi isla y estaba repleto de libros, ese objeto. He pensado que no me haría daño abrir uno y he descubierto un experimento que algunos conoceréis. En los años 60 un psicólogo dejó abandonado un coche en dos barrios sociológicamente opuestos: el Bronx neoyorkino, marginal y peliagudo, y el Palo Alto californiano, tranquilo y desahogado. Una vez que le dio unos cuantos martillazos y rompió una ventana, se declaró la guerra. Quien más corrió robó lo que pudo y el coche quedó destrozado en días. Esto igualó a los vecinos pobres y conflictivos del Bronx y los educados y ricos de Palo Alto. De ahí nació la Teoría de las Ventanas Rotas. Si alguien hace pintadas en una pared o quema una papelera y eso no se limpia y repara inmediatamente, la zona se degradará y el vandalismo aumentará porque el mensaje es puedes hacer lo que quieras, que no ocurre nada.

Lo grande de esta teoría es que vale para todo. Si no cuidas tu relación de pareja en los peajes del día a día, se oxidará. Si a un colega de oficina le están convirtiendo el viernes en un infierno y nadie reacciona, el mobbing terminará arrasándole. Si una docena de preadolescentes descerebrados pegan tal paliza a una niña de 8 que tienen que ingresarla con una fisura en las costillas y un desprendimiento en el riñón y no se les reconduce, a estos mini sádicos les estamos diciendo que podéis seguir, chavales, no pasa nada. Hace justo un año seis chicas de 14 años fueron condenadas en Granada a trabajos sociales y un año de libertad vigilada por haber golpeado a otra además de grabarlo y difundirlo, qué menos. Me parece impecable. ¿O qué hacemos si no con esa ventana rota?