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El empresario del PSOE y el Atlético que no bautizó a ‘Luis el Cabrón’

El primer mitin al que asistió Correa, que defiende hacer regalos a los políticos, fue uno de la Pasionaria

M. González - Viernes, 14 de Octubre de 2016 - Actualizado a las 06:08h

pamplona- La extensa declaración prestada por el cabecilla de la trama Gürtel, Francisco Correa, estuvo plagada de anécdotas curiosas. A medida que transcurrían las horas, el empresario mostró una actitud más relajada y ofreció varias perlas durante su testimonio. Por ejemplo, desveló que es seguidor del Atlético de Madrid y que sus afinidades políticas van orientadas “más hacia el otro bando” que hacia el PP. Además desveló por fin que el apodo de Luis el Cabrón que aparece en documentos de la trama no se corresponde al extesorero del PP Luis Bárcenas, sino al presidente de la empresa Isolux, Luis Delso, imputado en el caso Pujol.

Pocos minutos después de iniciar su declaración, Correa se refirió a su falta de experiencia en la organización de mítines y recordó que cuando los populares le encargaron su primer acto político, su experiencia era nula. “Sólo había acompañado a mi padre en una ocasión en el 75 o 76 a un acto con La Pasionaria. Mi padre lloraba, el hombre. Estuvo 40 años exiliado tras la Guerra Civil”, afirmó el empresario, quien llegó a afirmar que desde que era pequeño siempre ha apoyado “las causas débiles”.

Correa quitó hierro, en distintas ocasiones, a las irregularidades que se le imputan. No le preocupó conocer que podía estar sometido a escuchas porque no se dedicaba a actividades terroristas y nunca ha matado a nadie. “No soy el socio de Bin Laden”, dijo emulando a Belén Esteban. También transmitió la sorpresa que le produjo el inicio de la investigación judicial en 2009, dirigida por el entonces juez Baltasar Garzón. Entonces no sabía -recordó- ni lo que era el delito de cohecho. Aún a día de hoy se muestra dolido porque el exmagistrado no le llamara para avisarle. “No tengo nada contra Baltasar Garzón, nada en absoluto, pero me podía haber llamado”, dijo. En su opinión, sólo el componente político provocó la apertura de la instrucción. Sí, le habían “pillado con el carrito del helado”, pero sin ese factor que le vinculaba al PP la cosa hubiera quedado en “un tirón de orejas” o “una multa importante”.

También mostró su extrañeza por el hecho de que la compra de regalos para distintos cargos públicos se considere delictiva. Correa defendió que es “práctica habitual” y destacó que “una conocida empresa del sector cerámico” incluso llegó a agasajar a sus mejores clientes con un crucero. “Alquilaron el Queen Mary y se fueron a Nueva York”, dijo.

“Con Sepúlveda tuve atenciones: el coche, realizaba viajes él y su familia con nuestra agencia de viajes. Luego le regalamos otro coche. Sí le hicimos algunas atenciones, pero que nos parecía lo más normal del mundo. No nos costaba dinero mandar un payaso al cumpleaños de sus hijos, unos globos o un castillo. No era un cohecho, era un regalo”, espetó. “Es que ya no se pueden hacer regalos ni en Navidad”, se quejó en otra ocasión. En este punto reconoció que fue en estas fechas señaladas cuando envió en alguna ocasión, corbatas al expresidente valenciano Francisco Camps. En distintos momentos del interrogatorio, criticó la traducción al alemán de su apellido para bautizar la trama. En su opinión, debería llamarse caso Correa. “Yo soy español y prefiero la palabra en castellano”.

un trabajo de ‘lobby’El trabajo de sus empresas, y que él no conocía en detalle, era perfectamente legal y similar al de los lobbys, defendió. De hecho, incluso desconocía el nombre de algunas de las compañías de la trama y nunca comprobaba los extractos de sus cuentas en Suiza. “No soy un tío al que le haya preocupado saber exhaustivamente lo que tiene y lo que no tiene”, sentenció.

Y a preguntas de la fiscal Concepción Sabadell, acabó confesando que Luis el Cabrón era el empresario Luis Delso y que el mote se lo puso Álvaro Pérez El Bigotes. El líder de la trama quiso desvelar que “ante tantas conjeturas” tenía que decir que ese apunte de El Cabrónno corresponde a Bárcenas. El apodo se acuñó por una deuda que el empresario tenía con él por 72.000 euros, de ahí que apareciera en los apuntes de su contabilidad.

El Post-it

Las grandes y sucias obras públicas del PP. Las grandes obras públicas realizadas por el Gobierno de José María Aznar fueron adjudicadas a cambio de comisiones de dinero negro pagadas por las grandes constructoras a Francisco Correa, que entregaba una parte de las mismas a Luis Bárcenas, el gerente y tesorero del PP. Este es el resumen de la confesión del líder de la trama. “Carreteras, autopistas y obras del AVE”, dijo ante el tribunal del caso Gürtel. Un modo de hacer que retrata a un partido.

la cifra

7

horas de declaración

Francisco Correa se reveló como incombustible. En un momento dado reconoció tener un “subidón” después de escuchar una grabación y, tras más de siete horas declarando, se mostró dispuesto a seguir contestando a las preguntas de la fiscal. Fue cuando el presidente del tribunal, Ángel Hurtado, decidió hacer “por una vez” caso a la Ley de Enjuiciamiento Criminal y no someter al acusado a tantas horas de interrogatorio.

Agenda. El juicio continuará hoy a las 10.30 horas con la declaración de Correa, que seguirá respondiendo a preguntas de la fiscal Concepción Sabadell. También se someterá al interrogatorio de las acusaciones y defensas, si accede a contestar a sus preguntas, ya que podría negarse.

la negación

“No tengo datos sobre el pp y paraísos fiscales”

La fiscal quiso que Correa dejara claro que los fondos que recibía procedían de comisiones de empresarios por obra. “Era por obras”, zanjó Correa, que en una grabación aseguraba saber cómo en el PP sacaba el dinero a paraísos fiscales. Ayer dijo que ese comentario respondía a un calentón y negó tener esa información.

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