Fermín Irigarai Gil Expresidente de ehne, 53 años

“Defendemos un modelo agrario que llene los pueblos de productores, con precios dignos”

Irigarai choca frontalmente con “la industria y la distribución”. Es consciente de que “el enemigo tiene mucho poder”, pero “el poder de la razón es nuestro”, dice

Sagrario Zabaleta Echarte - Iban Aguinaga - Domingo, 16 de Octubre de 2016 - Actualizado a las 06:09h

Irigarai e Ibero brindan con vino ecológico de Bodega Mendiko por un modelo agrario de cercanía.

Irigarai e Ibero brindan con vino ecológico de Bodega Mendiko por un modelo agrario de cercanía.

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Irigarai e Ibero brindan con vino ecológico de Bodega Mendiko por un modelo agrario de cercanía.

pamplona- “Si continuamos con la actual política agraria que fomenta la globalización, el pequeño propietario que dispone de una granja o tierras en una población de pocos habitantes desaparecerá de Europa en dos décadas”. El expresidente de EHNE Fermín Irigarai Gil expresaba esta reflexión en 2009 cuando aceptó el cargo. Siete años después, este ganadero de Burguete se reafirma en sus palabras: “El descenso de activos y de agricultores a título principal -en una década se han perdido casi la mitad de estos profesionales-, constata lo que hace 25 años veníamos advirtiendo: que la dirección de la política agraria comunitaria iba a ser nefasta para el sector, y que iba a propiciar la desaparición de agricultores y ganaderos de la geografía navarra”. En el VI Congreso del sindicato, celebrado el pasado 1 de octubre, decidió retirarse de la primera línea, aunque como afiliado seguirá trabajando en la dirección que siempre ha defendido: “EHNE apoya un modelo agrario que llene los pueblos de agricultores y ganaderos, que elaboren alimentos en cantidad y calidad para cubrir las necesidades de nuestra sociedad”, reitera este ganadero de 53 años que reivindica “recuperar la cultura de lo propio y lo cercano”.

El mercado, la industria, la gran distribución... ¿EHNE se siente un David contra Goliat?

-Trabajamos y luchamos por una causa justa. En cambio, otros se empeñan en construir un mundo desigual y con desequilibrios. La política agraria común (PAC) ha implantado un modelo dependiente de productos ajenos a nuestras cuadras y campos. El objetivo de este sistema reside en que haya producción agrícola y ganadera en cantidad suficiente para que la industria y la distribución sigan existiendo con prácticas poco éticas, en donde no se tiene en cuenta como elemento prioritario al agricultor y al ganadero. Les da igual una agricultura sin agricultores, porque a la industria y a la distribución solo les interesa que alguien genere la producción necesaria para sus negocios. Somos conscientes de que el enemigo tiene mucho poder, pero el poder de la razón lo tenemos nosotros.

Pasan los años, siguen luchando por ese modelo, pero la situación no se revierte. ¿Qué hay que hacer?

-Una política agraria que comprenda y tenga en cuenta la realidad agraria y social de Navarra. La PAC ofrece resortes para hacer políticas ajustadas a nuestras necesidades por medio del Plan de Desarrollo Rural (PDR), herramienta para resolver los problemas del sector.

¿Cuáles son esos problemas?

-Uno de los mayores es que la PAC se enfoca exclusivamente al mercado;y nosotros requerimos una dirigida a las necesidades de Navarra, basada en un criterio social de la agricultura y de la ganadería, con fuerte arraigo en el territorio, comprometida con el medio ambiente, con un futuro digno para los profesionales mediante unos precios justos de los productos y que se preocupe del consumidor. Sin embargo, si la PAC continúa dominada por el mercado, nunca dispondremos de esos precios dignos, porque el mercado desestructura.

Al sector le preocupa el relevo generacional. La consejera Elizalde anunció que se iban a reforzar las líneas de ayudas para la incorporación de nuevos profesionales y la modernización de explotaciones activas. ¿Está satisfecho con esta medida?

-Esperemos que la consejera cumpla lo dicho y hagan el máximo esfuerzo para incorporar nuevos activos al sector. Durante la última legislatura de UPN, las convocatorias para nueva instalación estuvieron cerradas dos años, algo sintomático de la apuesta de un Ejecutivo por un sector determinado. Sin embargo, solo con subvenciones no se resuelve el problema, se trata de algo más profundo. Vivimos en una sociedad urbanita, en la que los hijos de los profesionales de nuestro sector se rodean de un entorno alejado del mundo agrario, una situación que condiciona y, como consecuencia, dificulta el relevo generacional. Hay que derribar esta barrera mediante una reforma del sistema educativo, aunque aquí también surge otro problema: los profesores y profesoras que impartirían esta cultura rural son urbanitas, despegados de los pueblos. Hay que hacer atractivo el mundo rural mediante el reconocimiento social y económico de los productores, y a través del fomento de la conciliación de la vida laboral y familiar. La vida evoluciona y no podemos exigir a los jóvenes nuestra misma capacidad de sacrificio trabajando todos los días del año sin descanso. Los movimientos cooperativos o el asociacionismo pueden favorecer la calidad de la profesión.

En el VI Congreso, Elizalde informó de que el Canal de Navarra iba a costar 25 millones a Desarrollo Rural en 2017 y que hipotecaba el presupuesto del departamento. ¿Qué propone EHNE para aliviar esta carga?

-Nuestra postura siempre ha sido contraria al Canal, pero es una obra que hay que amortizar, que no solo hipoteca el futuro del departamento sino también el de muchos agricultores navarros. ¿Cómo hacemos para que esta situación se convierta en un mal menor? Desechando definitivamente la segunda fase. En la primera se están acometiendo ampliaciones, que aunque no compartimos, tienden a rentabilizar un poco la inversión de la obra. Otra solución no existe a no ser que otro departamento asuma ese coste, algo que en estos momentos, ya me parece inasumible.

Habla de desechar esa segunda fase, pero ¿el agua es poder?

-Vivimos en una completa contradicción: a pesar de que la zona de la Ribera está dotada de buenos regadíos, los activos siguen desapareciendo de la misma manera que en otras zonas. El agua no garantiza la continuidad del sector y unirla al futuro de nuestra actividad es falso. Navarra produce la cantidad suficiente para abastecer su demanda;el problema surge cuando resulta complicado comercializar lo que elaboramos, y el precio que nos dan por ello.

Insiste en que la cultura de lo propio se está perdiendo. ¿Qué propone para recuperarla?

-Pedagogía, producción ecológica, modos de comercialización diferente (mercados locales, venta directa), etc. Cuando la mayoría de nosotros comemos un alimento propio, valoramos su gusto;pero la sociedad va a desconocer cómo sabía un vino, una carne o un queso de productores locales pasado mañana, porque la política agraria les aboca a desaparecer. Debemos fomentar prácticas educativas en pueblos y ciudades, porque el mundo urbano también debe ser cómplice. Estamos en el momento de hacer algo o esos alimentos locales con historia se perderán.

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