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Hegemones

Habemus secretario general

Por Miguel Turullols - Domingo, 16 de Octubre de 2016 - Actualizado a las 06:09h

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Fumata Blanca en Nueva York. Este jueves el portugués Antonio Guterres fue elegido secretario general de las Naciones Unidas. Sustituirá el próximo 1 de enero a Ban ki-Moon. Al margen de conocer a otro portugués más allá de Cristiano Ronaldo, ¿qué significa esto? En primer lugar implica que Guterres ha obtenido el consenso de los 15 miembros del Consejo de Seguridad (de hecho le valía con los cinco con derecho a veto: China, Rusia, Estados Unidos, Francia e Inglaterra). Se ha impuesto a una docena de candidatos y ha desbaratado la campaña que varios países impulsaron para que el próximo secretario general fuera, en realidad, secretaria general. Todavía no ha habido ninguna mujer en este cargo. Una lástima. Sin embargo, hay bastante consenso en que Guterres es una buena opción. Luego explicaremos qué significa esto. En segundo lugar, al nuevo secretario general le espera un marrón de dimensiones considerables o, eufemísticamente, afronta serios retos: 60 millones de refugiados, el cambio climático, la Agenda para el Desarrollo 2030, las guerras de Siria y Yemen, los conflictos en los Grandes Lagos en África, el terrorismo global… Tiene trabajo para rato. Por no hablar de la dificultad de lidiar con un Consejo de Seguridad muy dividido a causa de las fricciones entre Estados Unidos y Rusia.

Finalmente, y recuperando el qué significa que Guterres sea un buen candidato, esta elección muestra que el Consejo de Seguridad no quiere otro Butros-Ghali. Este fue secretario general de 1992 a 1996 y cometió el error de tenérselas y deseárselas con Estados Unidos. Llegado el momento de la reelección, Estados Unidos le vetó y se acabó su andadura por la ONU. Guterres responde al perfil que la mayoría de los expertos atribuyen a un candidato a este puesto: “ser carismático, pero no demasiado, para poder adaptarse a los grandes egos de los líderes mundiales”. Es decir, ser simpaticote para el público pero, más importante aún, no meterse donde no le llaman.

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