Tejería, fuente y gran mástil

Chimenea de Mendillorri

La chimenea de la que fue Nueva Tejería Mecánica (1914-1980) de Mendillorri es una colosal y bellísima obra del patrimonio industrial de Navarra y que se ha convertido en un punto de referencia y encuentro en el Este pamplonés

Un reportaje yfotografías de Manuel Mª Sagüés Lacasa - Domingo, 16 de Octubre de 2016 - Actualizado a las 06:09h

Bocamina de la antigua (1790) conducción de aguas de Salinas a Pamplona.

Bocamina de la antigua (1790) conducción de aguas de Salinas a Pamplona.

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Bocamina de la antigua (1790) conducción de aguas de Salinas a Pamplona.

La chimenea de la antigua tejería de Mendillorri es el hito que señala el final del glacis que desciende del alto de Mendillorri. Generosa pendiente en el que se aposentan, como rodados cantos en cono de deyección, alguna morera moza y chavalería de arces que ayer envolvían la enorme chimenea en una mañana esplendorosa de luz y empaque. Lugar singular y tan bello como bien cuidado con un telón de fondo de infinito celeste y trazos de montaña e historia: Malkaitz, Tangorri, Txaperre e Irulegui con su renaciente castillo.

triángulo de teja y ladrilloPor el lado opuesto, la terraza fluvial pamplonesa desciende desde el Seminario hacia el E., donde enseguida se divisa la esbeltísima figura de la chimenea. Hace de baliza indicadora del desarrollo de la vieja capital hacia tierras orientales, y quedando como testiga del desarrollo fabril que vivieron estos lares a comienzos del siglo XX. Hoy, con todo el exterior perfectamente urbanizado, la chimenea convive y forma un triángulo con otros dos valores patrimoniales: una bocamina del acueducto de la traída de aguas de Subiza a Pamplona (1790) y la Fuente de la Teja (1865), antiguo surtidor de agua que otrora se ubicaba a escasos metros, en el arranque del Soto de Lezkairu. Así se forma un triángulo casi isósceles con lados de entre 100 y 150 m que ocupa un zona entre la calle Ramón Aguinaga al NE, la carretera NA-2303 y, al S., la calle Fuente de la Teja, que sube entre el parque Norte de Lezkairu y las primigenias hileras de viviendas del barrio del mismo nombre.

Los vértices de los tres ángulos tienen mucho en común. Por orden de antigüedad, la bocamina del siglo XVIII está, como buena parte de la obra de 15 kilómetros de la traída de aguas a Pamplona, fabricada con ladrillo. Cabe recordar que la fábrica más importante de esta canalización gravitatoria es el monumental acueducto de Noáin. Esta caseta de entrada y control de la conducción está en buen estado y protegida por un cerramiento metálico. Siguiendo 100 m por el lado del triángulo que viaja al norte está la Fuente de la Teja. Se trasladó en 2007 al actual lugar, donde encuentra el apoyo de un murete de la canalización, que reaparece tras su soterramiento unos 70 m más abajo de la bocamina. El nombre de la fuente indica su relación y existencia del gremio del ladrillo en la zona.

La chimenea (la joven del trío) está hecha con el mismo tipo de material presente en sus compañeras. Por ella, precisamente, se evacuó durante casi 70 años el humo producido en la Tejería por la cocción de tejas y ladrillos.

chimenea de gran tallaEn lo más alto se conservan 3 letras en negro: N.T.M., que resumían el título de la empresa Nueva Tejería Mecánica. Debajo se lee la fecha de su inauguración: AÑO 1914. Su decoración es discreta, con solo unos sencillos guiños a la arquitectura neomudéjar.

La medición profesional y exacta no está hecha como si lo está, por ejemplo, la chimenea Muerza de San Adrián. El cálculo hecho por comparación y con más argumentos que el ojo de buen cubero arroja los siguientes datos de esta grandiosa muestra de arquitectura industrial: una altura cercana a los 40 m y un diámetro en su base circular de 3,15 m Por dentro, descontando el grosor de ladrillo y mampostería de sus paredes, el hueco en la base (si no está obstruido por restos) tendrá 1.50 m. de diámetro y 1 m. en la corona. La pendiente de arista es de 1.15%.

Y teniendo estos datos, se puede calcular que en su circular cara a la vista está formada por unos 35.000 ladrillos. Su volumen podría alcanzar los 60 m3 y su peso 120 toneladas. Por ella trepa hasta arriba una cable que conecta a un viejo pararrayos.


MÁSTIL VERTEBRADORUna idea del plumilla apunta que la chimenea que nos ocupa pudiera servir como mástil para colocar una gigantesca bandera de Navarra;al modo de las que se chulean y generan parné en la plaza de Colón de Madrid y en el zócalo de México D.F. Se trataría de un símbolo unificador y receptor de visitantes. Una bandera colorada, manufacturada de forma popular con pañuelos de las seis merindades, valles, localidades, asociaciones de cualquier pelaje (menos las de carácter político). Los símbolos, atributos y otras grafías de cada moquero dibujarían de forma abstracta y original los distintos modos de entender la bandera y escudo de nuestro viejo reino. Como una nube roja en movimiento, su flambeo dejará al capricho y a la imaginación de cada cual ver su Navarra: con cadenas o sin ellas, con eslabones o carbunclos, coronas abiertas o cerradas, con águilas y cualquier símbolos de linajes de los hombre y mujeres de nuestra historia. El Colegio Navarro de Ingenieros quizá podría tirar al traste la idea en un pispás. Sería fácil que con una breve formulación de la escala Beaufort(fuerza del viento) se sepa que la chimenea se desmoronaría en un segundo. A saber.