Escultismo católico

Óscar Ruiz de Erenchun Gutiérrez - Padre de dos niñas scout - Lunes, 17 de Octubre de 2016 - Actualizado a las 06:09h

Tras 60 años instalado en nuestra Comunidad Foral, el arzobispo va a refundar el escultismo católico en Navarra para lo que ha disuelto Scouts Católicos de Navarra-Euskalerriko Eskautak Nafarroa (integrada en la interdiocesana Euskalerriko Eskautak), para crear una nueva llamada Scouts de Navarra-Movimiento Scout Católico, perteneciente a nuestra diócesis. Versiones de las causas las hay para todos los gustos, culpables, también, pero soluciones tras más de un año sin rumbo, solo una. Y es el patrón del barco quien ha cogido el timón, como no podía ser de otra manera, quien la creó por otra parte, pues no conviene olvidarse de dónde estamos.

La práctica del escultismo no se circunscribe únicamente dentro del ámbito religioso, de hecho, es un movimiento de lo más heterogéneo pero la hasta ahora nuestra asociación lo era y lo era hasta el extremo de “formar parte de las parroquias en la mayoría de los casos” o de colegios católicos en los menos, en cuyos senos y bajo cuyo CIF se encuentran protegidos los grupos y su material, en estos momentos, hasta que adopten la decisión de integrarse en la nueva o seguir su propio camino.

Por lo que nos han explicado, la nueva asociación navarra se integrará en el Movimiento Scout Católico, con sus estatutos y aplicando su método, el Programa de Jóvenes aprobado por consenso de todos los participantes a nivel nacional en la reunión Polaris de 2013, algo que hasta ahora se pasaba por alto.

El escultismo se basa en tres pilares llamados también opciones: fe, país y estilo. La nueva asociación procurará que los tres, y los tres, sean pilares y no solo opciones. El escultismo católico en Navarra no se acaba, no desaparece, puesto que, amén de otras opciones, existe una regenerada asociación en la que nuestros hijos (base fundamental del movimiento), nuestros monitores (ejemplo visible de los tres pilares, los tres, y la generosidad con mayúsculas) y los padres que confiamos en todo ello podemos seguir evolucionando y creciendo como personas. Toda la experiencia acumulada debe servir como soporte al hoy y al mañana, en ningún caso como traba ni erigiéndose como protagonista, por ello debemos dejar trabajar a los kraales (monitores con capacidad de decisión en los grupos, sencillamente hablando), quienes deberían decidir sin presión alguna. Tan importante es llegar como saber cuándo irse. Nos vemos en el camino. Siempre listos.

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