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El Oinez impregnó Viana

Las cuatro áreas en las que se dividía el recorrido ofrecieron actividades para todas las edades y gustos, con las que se creó buen ambiente por toda la localidad, que vivía esta cita por tercera vez

Un reportaje de Ana Cenzano Fotografía Javier Bergasa - Lunes, 17 de Octubre de 2016 - Actualizado a las 06:08h

El concierto de E.T.S. llenó el área 3 de jóvenes que se dejaron los pulmones cantando sin cesar.

El concierto de E.T.S. llenó el área 3 de jóvenes que se dejaron los pulmones cantando sin cesar.

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El concierto de E.T.S. llenó el área 3 de jóvenes que se dejaron los pulmones cantando sin cesar.Mayores y jóvenes, al unísono, lo dieron todo en el concierto de Txutxin Ibañez.Los payasos Kiki eta Moko se ganaron la atención de los más pequeños en el área 4.El jumping, que se colocó en diferentes áreas, tuvo mucho éxito.Alumnos de la ikastola de Baztan que ganaron el concurso Erronka.
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Las ikastolas Erentzun (Viana) e Ibaialde (Lodosa) vieron ayer recompensados los esfuerzos de tantos meses preparando el Nafarroa Oinez 2016. El recorrido por las cuatro áreas del circuito dejaba ver que, un año más, miles de personas se habían animado a apoyar esta fiesta. A lo largo del recorrido podía verse a gente de todas las edades, desde chavales jóvenes, hasta personas mayores, pasando por las familias que llegaron con sus hijos, bien andando, en silleta o mochila de bebé. No faltaron las mascotas, ya que muchos perros acompañaron a sus dueños en el circuito, pudo verse también a gente en bicicleta e incluso algún caballo. Tener dificultades de movilidad no amilanó a los más valientes, que también acudieron con sus sillas de ruedas para no perderse la jornada.

La mayoría de los asistentes hicieron todo el recorrido, aunque luego, cada uno se decantó por el área que más le gustaba. Así pues, la zona tres, Pipergontzi fue la que más público joven congregó, mientras que la cuatro, Ibaialde, reunió a más familias. De cualquier modo, todos los públicos pudieron encontrar atractivos en cada una de las áreas que recorrieron.

Entre las familias que ayer se acercaron hasta Viana estaban las de Eli Irure y Raquel Ezquerro, un total de siete personas que llegaron a primera hora desde Pamplona, ya que sus hijos estudian en la ikastola Jaso. “Yo llevo acudiendo al Oinez desde hace 11 años y siempre nos resulta una jornada bonita de la que disfrutar”, comentaba Irure. Por su parte, Ezquerro hacía referencia a que las cosas han cambiado mucho desde los primeros Nafarroa Oinez y que ahora todo está mucho más organizado y con más infraestructura. Así mismo defendía esta fiesta y argumentaba que “hay que acudir siempre, pero especialmente cuando la ikastola que lo celebra está más alejada de la zona vascófona”, explicaba.

No faltaron tampoco las danzas y los deportes tradicionales, esto se concentró en el área dos, “Endregoto”. Allí, los chavales de la ikastola de Andoain, de entre 11 y 16 años, se encargaron de deleitar al público con sus danzas. “Es el primer Oinez en el que bailamos y nos ha hecho mucha ilusión”, manifestaban los integrantes del grupo. Aseguraban que habían ensayado mucho antes de acudir a la cita de Viana. No destacaron ninguna pieza como preferida, ya que manifestaban que “todas tienen algo especial para nosotros”. Sin embargo hubo una que especialmente resultó divertida, el baile en el que cuatro chicos, ataviados de mujer, acompañan a otros cuatro chavales. “Se trata de una danza vinculada con el carnaval”, explicaba una profesora.

Los asistentes pudieron disfrutar también de una exhibición de aizkolaris, en la que participaron también dos niños y en la que destacó el corte de un tronco en vertical, a la altura de cinco metros, al que el aizkolari fue subiendo haciendo cuñas.

Conciertos, photocall, hinchables para niños, tirolinas, tómbola, futbolín humano, zampantzar, txaranga… fueron algunas otras de las actividades de las que pudieron disfrutar quienes ayer realizaron el circuito del Oinez. En cuanto a la gastronomía, además de los bocadillos, talos y otras viandas que se servían en las txosnas, también se montó una sidrería y una paellada.

El papel de los voluntarios Si los voluntarios han sido esenciales durante toda la preparación previa del Oinez, ayer fueron imprescindibles: seguridad, tráfico, servir en la barra, controlar las actividades, venta de tickets, limpieza, etc fueron algunas de las labores que tuvieron que desempeñar. Marta Álvarez era una de las voluntarias que atendía el puesto de tickets en el área tres. “Llevamos aquí desde las 8 de la mañana y a las 8.45 ya habíamos vendido el primer ticket”, comentaba. El área fue una de las más multitudinarias y la primera que encontraban quienes llegaban en autobús, por ese motivo hubo unas horas, al principio, en las que la afluencia fue masiva. “Ha sido tremendo, casi no dábamos a basto a cortar tickets porque, de repente, ha llegado un montón de gente, luego hemos estado sin parar, pero con más tranquilidad”, explicaba Álvarez.

Erronka La ginkana que ya viene siendo habitual en las últimas ediciones del Oinez, ayer también tuvo buena respuesta, participaron un total de 12 grupos de 14 ikastolas, ya que las de Viana y Lodosa se fundieron en uno y también la de Bera y Lesaka. Cada equipo contaba con 12 participantes cada uno y dos capitanes. Todos tuvieron que superar cuatro pruebas que, según explicaba la organización, estaban vinculadas a temas de la zona. Así pues tuvieron que pisar uva y transportar fardos;pasar pruebas de orientación y mover ruedas;hacer una torre con cajas de sidra y finalizar en un circuito de tirolina gigante. La prueba, patrocinada por Rural kutxa y Euskaltel, surgió como una alternativa para los chavales, que les ofreciese algo más que las txosnas. Además la ginkana se había trabajado previamente, ya que cada grupo tuvo que hacer una prueba antes de la jornada de ayer, que consistía en realizar un vídeo promocional de su ikastola. La finalidad del premio, en metálico, es que se invierta en la ikastola ganadora.

Reconocimiento a los padres Entre las personas que ayer se encontraban realizando el circuito del Oinez estaba Merche Elordi, la primera andereña de Viana. Manifestaba su entusiasmo por cómo han evolucionado las cosas. Ella ya no reside en Viana, pero ayer no quiso perderse la cita. “He sentido una emoción enorme cuando he llegado y he visto esto”, explicaba. Le ilusionaba ver que aquello que pusieron en marcha hace 38 años ha tenido futuro y recuerda que ella no estuvo sola, que hubo unos padres que apostaron por aquello y que entonces tuvieron que luchar muy duro. “Creo que nunca se ha reconocido suficientemente el valor de aquellos padres que pusieron en marcha esto”, añadía.

La jornada de ayer, aunque no tuvo la presencia del sol, sí una temperatura que permitió disfrutar de un día al aire libre, de buen ambiente.

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