El último viaje del Ferrocarril del Bidasoa

Hoy se cumplen 60 años de su desaparición y un siglo desde

que el ‘tren txikito’ empezó a circular entre irun y elizondo

Un reportaje de Lander Santamaría. Fotografía Foto Mena/Amigos del Ferrocarril de Gipuzkoa/Ondikol - Sábado, 31 de Diciembre de 2016 - Actualizado a las 06:09h

Grabado que editó la Caja de Ahorros de Navarra.

Grabado que editó la Caja de Ahorros de Navarra. (D.N.)

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Grabado que editó la Caja de Ahorros de Navarra.La plataforma giratoria en la que en Elizondo se ponía a las locomotoras en dirección a Irun.Diploma que han repartido los Amigos del Tren Txikito.La riada del Bidasoa de 1953 levantó kilómetros de raíles y fue el principio del fin.Portada del librito editado en la inauguración de 1916.
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Fue una tarde como la de hoy y estos días, húmeda, fría y con una niebla que se agarraba al suelo y no se levantaba hasta el mediodía. Eran pasadas las cinco de la tarde, un vecino de Elizondo acababa de comprar el último billete, adelantándose a un amigo que deseaba hacer lo mismo, y Agustín González, el jefe de estación, miró e hizo un gesto al maquinista, sabedores ambos de que era la última señal, y dio la orden de salida. Era el 31 de diciembre de 1956, hoy al atardecer se cumplirán sesenta años y el Ferrocarril del Bidasoa finalizaba su andadura que comenzó hace un siglo, en 1916.

Se sabía que su finiquito era irremediable y estaba firmado, los periódicos de Navarra y Gipuzkoa, y hasta los de tirada estatal, lo habían anunciado días antes. Hasta La Vanguardia de Barcelona publicó dos semanas antes, el 18 de diciembre, su epitafio: “Pamplona, 18. Se ha confirmado la noticia de la inmediata desaparición del Ferrocarril del Bidasoa, que hace el servicio entre Elizondo-Irún. Los jefes de estación de la línea han recibido una comunicación oficial en la que se les da cuenta que el día 31 del corriente cesarán definitivamente los servicios de dicho tren”, según se informaba en un servicio de la agencia Cifra.

Se temía su desaparición desde dos años antes, cuando se decía que “se gestiona la no supresión del ferrocarril del Bidasoa”, ante el anuncio de que el 1 de enero de 1954 iba a ser suprimido el trenecillo que recorre una línea paralela muy cercana a la frontera francesa, y que “se ha comenzado a pedir se deje sin efecto esta resolución, ya que esta línea es de un gran interés para la comarca, tanto por lo que al servicio de viajeros se refiere, como por el de mercancías, ya que afecta a unos cuarenta pueblos navarros y al mismo Irún. Se pide que los municipios afectados y la Diputación Foral de Navarra vean de resolver el problema para que el Ferrocarril del Bidasoa continúe prestando servicios” (La Vanguardia, 3 de diciembre de 1953).

De haber durado unos años más, cuando inició su actividad la siderurgia de Lesaka, hubo algún intento y se elaboraron estudios para intentar volver a ponerlo en marcha, pero finalmente (el tendido ya se había levantado por completo) fue desechado el proyecto. La modernización del transporte por carretera, tanto de personas como de mercancías, se acabó imponiendo.

No podría ser, el tren txikitocomo lo conocían los bidasotarras que a diario lo veían pasar siguiendo el curso del río, nunca tuvo beneficios y la empresa se vio abocada al cierre. Una exposición conmemorativa ha recorrido este año los municipios de Lesaka, Etxalar, Donamaria, Doneztebe, Eratsun, Bera, Igantzi, Sunbilla, Baztan, Zubieta, Ituren y Bertizarana, y hoy finaliza en Elgorriaga, en el mismo día del año en el que el tren dejó de funcionar.

El último billete para el último viaje lo adquirió un señor de Elizondo y un reconocido coleccionista, Emiliano Goñi, de Iriartea o Casa Galarza. Apenas unos minutos después, llegó otro señor también elizondarra y a la sazón presidente de la Agrupación Coral de Elizondo, Antonio Arrasate, acompañado por su hija. Los tres y un puñado de nostálgicos más serían testigos apenados de un final que resultaba irremediable.

Existencia

40 años. El Ferrocarril del Bidasoa, que comenzó siendo un tren minero, circuló entre Irun y Elizondo de 1916 a 1956. Nunca produjo beneficios pero sigue siendo inolvidable.

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El que fue director en Irun, imprimió unas tarjetas con ese texto, haciendo propaganda de las bondades del Ferrocarril del Bidasoa.