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Y los demás. Rajoy

El PP llega al congreso de Sevilla marcado por los escándalos de corrupción, con muchos de sus exdirigentes en el banquillo y con otros tantos a punto de sentarse.
Pero Mariano Rajoy sigue impasible y omnipotente: hace y deshace en un partido que no apuesta por la autocrítica.

Viernes, 10 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

una crisis, dos nuevos partidos, dos elecciones generales y cinco años después, el PP afronta su XVIII Congreso en el mismo clima orgánico del anterior y con una certeza que no se ha agrietado durante todo este tiempo: que el PP es Rajoy y los demás. Un congreso, eso sí, empañado por la trama Gürtel de corrupción y presunta financiación ilegal del partido.

Además, el partido sigue inmerso en nunerosos casos de corrupción y muchos de sus exdirigentes se sientan en el banquillo de los acusados o están a punto de hacerlo. Y con un Rajoy mirando para otro lado y sin hacer autocrítica.

Sevilla, 17, 18 y 19 de febrero de 2012: el PP celebra su 17º congreso tras conseguir el Gobierno con mayoría absoluta y con una unidad férrea alrededor del líder, vagamente amenazada por quienes cuestionaban que María Dolores de Cospedal fuera a la vez secretaria general del partido y presidenta de Castilla-La Mancha.

Madrid, 10, 11 y 12 de febrero de 2017: el PP celebra su XVIII congreso tras conseguir el Gobierno con una estrecha mayoría y con la misma unidad férrea alrededor del líder, aunque, otra vez, vagamente amenazada por quienes cuestionan que Cospedal sea secretaria general, ministra de Defensa y presidenta del partido en Castilla-La Mancha. Todo sigue (prácticamente) igual, Rajoy decidió en Sevilla y Rajoy decidirá en Madrid.

El PP de puertas adentro es una estructura hace tiempo diseñada por debajo del único candidato a liderar el partido, que es el mismo que lo lleva liderando desde hace más de diez años.

Actualmente, la sede nacional la gestionan la secretaria general y cinco vicesecretarios. Cospedal lleva en el cargo desde 2008, los vicesecretarios desde junio de 2015.

Es fácil suponer dónde puede estar el cambio de nombres, pero como al presidente del Gobierno no le gustan los bailes de apellidos ni de cargos y sí mantener el rumbo trazado (el axioma “si funciona, no lo cambies” es dogma en él), la lógica apunta, si acaso, a leves retoques: ¿quizá un coordinador? ¿Quizá Fernando Martínez-Maillo? Lo curioso es que éste era exactamente el debate previo al congreso de 2012, aunque con personas diferentes.

de crisis económica a políticaDa la sensación de que el PP ha visto pasar la crisis sin inmutarse, fiándolo todo al particular carisma de Rajoy y a la reforestación económica, pero no ha sido así.

El presidente dijo en la clausura del Congreso de 2012, ya con el eco de las primeras movilizaciones contra sus reformas: “Los problemas son extremadamente graves, no se van a solucionar en dos tardes y las medidas no serán agradables”.

Contaba entonces el PP con una impresionante mayoría absoluta de 186 escaños. El ambiente entre los populares en Sevilla mezclaba la euforia con la preocupación.

El PP cuenta hoy con una frágil mayoría de 137 y el estado de ánimo previo al congreso de Madrid combina alborozo (al fin y al cabo, Rajoy sigue en Moncloa) con desasosiego. Sin embargo, ya no se trata de lidiar la crisis económica, sino de torear una crisis política. Los populares de 2012 vivían cómodamente en un bipartidismo desequilibrado a su favor, pues el PSOE parecía haber tocado suelo electoral. En cambio, los populares tiene que adaptarse ahora a un hábitat mutable, con dos partidos nuevos en liza, con un PSOE tambaleándose (vía primarias) entre dos tipos de liderazgo y con Cataluña empujando hacia la independencia.

Aznar se ha idoEn el PP sonaron las alarmas tras los resultados de las elecciones autonómicas y locales de 2015. Génova era la sede nacional a la que regularmente acudían ni más ni menos que 13 presidentes regionales y la mayoría de los principales alcaldes. Hoy el PP retiene Galicia, La Rioja, Castilla y León, Murcia y Madrid, aparte de Ceuta y de Melilla y, como grandes ciudades, conserva Málaga y Murcia. Lo demás es un recuerdo. La gestión de la crisis, esas medidas no agradables que auguró Rajoy en el congreso de 2012, sumió al PP en la catatonia electoral.

Para recuperar el brío, el presidente renovó la dirección del partido con cuatro jóvenes vicesecretarios para entrar en los nuevos formatos televisivos, casi el domicilio de los partidos emergentes.

Los populares diseñaron entonces una estrategia política y un rumbo social con un doble objetivo: virar al centro para instalarse allí y exhibir sensibilidad en asuntos como la lucha contra la violencia de género o la maternidad subrogada. Es justo uno de los debates abiertos cara al congreso del fin de semana, igual que hace cinco años lo fue el reconocimiento del matrimonio homosexual, aunque sin llamarlo así. Sea o no efecto, este renovado PP que lidera Rajoy no tiene ya en su Presidencia de Honor a José María Aznar. En la Caja Mágica, sede del congreso, por primera vez, no estará el stand de FAES ni intervendrá el expresidente.

pero el ‘caso gürtel’ sigueHace cinco años, las sombras de Luis Bárcenas y de Francisco Correa vagaron por el congreso de Sevilla. Son las mismas sombras que vagarán por el de Madrid, pero aparentemente debilitadas. Desde que a primeros de 2009 estallara el caso Gürtel, Rajoy ha saltado de la oposición a la Presidencia, y de un Gobierno a otro, por lo que su progresión no se ha visto interrumpida. El líder afirmó en el XVII congreso que no admitiría “negligencias ni despilfarros” y que el PP habría de ser “un modelo de conducta moral”;de hecho, se establecieron controles patrimoniales de los cargos del partido.

Pero la corrupción sigue siendo material inflamable para el PP, por lo que en la ponencia de estatutos que se aprobará el fin de semana se endurecerán los controles internos.

Aquí el PP ha cambiado, no así en asumir los procesos de primarias. La enmienda previa al congreso de 2012 no llegó a votarse, igual que sucederá en Madrid cinco años después. - A. Giménez/P. del Arce

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