María Cañas, Pilar Monsell y Omar Razzak

Espíritu X Films

María Cañas, Pilar Monsell y Omar Razzak. Son los tres realizadores seleccionados este año en este apartado. Los tres candidatos expondrán hoy sus argumentos y a uno de ellos lo volveremos a ver en 2018 estrenando en Punto de Vista.

Un reportaje de Ana Oliveira Lizarribar. Fotografía Unai Beroiz - Sábado, 11 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

María Cañas, Pilar Monsell y Omar A. Razzak, totalmente abducidos por la X, ayer en la plaza de Baluarte.

María Cañas, Pilar Monsell y Omar A. Razzak, totalmente abducidos por la X, ayer en la plaza de Baluarte. (UNAI BEROIZ)

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María Cañas, Pilar Monsell y Omar A. Razzak, totalmente abducidos por la X, ayer en la plaza de Baluarte.

“El cine fotoquímico conlleva una relación con el tiempo y con el trabajo distinta a la del digital” “Las fronteras entre el cine de ficción y el documental siempre han estado desdibujadas” “Destripo el ojete popular que es YouTube y otros archivos;hago cine de reciclaje porcino”

En su 7ª convocatoria, el Proyecto X Films ha seleccionado a tres figuras que representan lo mejor del cine más rompedor que desarrolla en el panorama del cine de no ficción en España. María Cañas, Pilar Monsell y Omar A. Razzak han sido esta vez los elegidos para dar a conocer su obra y presentar durante el festival un proyecto de ensayo filmado que tenga como base geográfica Navarra. Es la única condición que tienen que cumplir, el resto es carta blanca. La exposición de propuestas será esta mañana y sus jueces: Sergio Oksman, Iván Pintor y Víctor Candeias. La seleccionada se estrenará en Punto de Vista 2018.

María Cañas

‘8 de marzo San Fermín’

María Cañas (Sevilla, 1972) es vieja conocida del certamen, ya que en 2007 fue una de las promotoras del ciclo La mano que mira, de películas hechas con el móvil. “La Virgen terrorista del archivo, atractora de hecatombes, quitamiedos y quitapenas. Pirómana de mentes y videópata. María Coñas para servirles...” Estos son algunos de los motes, como el de Archivera de Sevilla, que se pone esta mujer cercana y muy divertida que se dedica, como ella misma dice, a “destripar” sola en su casa “el ojete popular que es YouTube o los archivos que sean”, haciendo un “cine de reciclaje porcino”. Estas denominaciones también se refieren “al archivo infinito bárbaro del caos que todos tenemos a nuestro alcance hoy y que se puede utilizar para hacer cine sin cámaras y cinefagia apocalíptica militante, que se introduce en los tópicos y géneros para dinamitarlos”. En ese sentido, Cañas trabaja “con imágenes low cost, do it yourself, fragmentos encontrados (found footage) y cine reciclado, desde una insurgencia y resistencia personales, no planfletaria”, o, lo que es lo mismo, practica “el moscojonerismo, el cibergarrulismo, el vampirismo iconográfico y el salvajismo mediático”.

La realizadora se muestra encantada de que, a través de citas como Punto de Vista, “ese otro cine al margen de la industria se extienda around the world”. Y su propuesta para X Films es 8 de marzo San Fermín, un “viaje a la cara más oculta y surrealista de las fiestas de San Fermín y la tópica-típica idiosincracia pamplonica, con diversión y tremendismo y operando el canibalismo iconográfico”. El proyecto surge de “rumores populares, testimonios de amigas, sucesos y ante el hecho de sentirse mujer sensual o abusada en Pamplona o en Pernambuco”. Propone, en definitiva, una inmersión en el universo estético, ritual y cultural de los Sanfermines, deconstruyéndolo de forma crítica, pero a la vez con mordaz ironía”. Y seguro que habrá mucho humor, porque María Cañas no concibe trabajar sin él. Es lo que llama el “frente risastencia”. “Cuando tanta rabia acumulada nos haría explotar, decidimos mejor practicar la carcajada para organizar dicha rabia”. “Que nuestra bandera sea el humor tocapelotas, políticamente incorrecto, gamberro, transgresor, fuera de protocolos. Creemos que destruir no es sino construir una realidad diferente”, indica, convencida de que hay que plantar cara “al maniqueísmo, a la espectacularidad gratuita y demás paparruchas engendradas por la industria del entretenimiento digital para que consumamos y nos consumamos hasta morir. Generemos ocio amoroso y a la vez terrorífico que nos haga rugir, porque la revolución no será televisada y se produce en callejones sin salida”. Sin duda, el trabajo de esta creadora se entronca “en la tradición de los francotiradores que cuestionan la vida, los fundamentos de la Historia del Arte y del cine clásicos, por medio del arte experimental, rompiendo las reglas del juego”. Y cita a “visionarios” como Val del Omar, Varda, Marker, Anger, Herzog, Buñuel, Pasolini, Godard, Martín Patino... “y tantos otros ejemplos de una actitud ética ante su oficio y ante la realidad social;con una visión del mundo coherente y una capacidad de comprensión humana que los aleja del exhibicionismo frívolo”. Ante todo, María Cañas se siente “loba esteparia”. “No encajo ni quiero encajar en ningún lugar”. Y no le preocupan los ataques y hasta demandas que ha recibido por algunas de sus creaciones. Caso deSé Villana, que le granjeó denuncias de Falange Española y hasta amenazas de muerte “por fanáticos cofrades”. Y eso que dice estar todo el día autocensurándose. “Soy rebelde porque el mundo me ha hecho así, y no voy a entrar en un estriptis emocional ni en psicodramas porque me parece una horterada;prefiero tratar de ser cionaresca landista nietzscheana”.


Pilar Monsell

Koldo Chamorro

A Pilar Monsell (Córdoba, 1979) la invitación a Punto de Vista le parece “muy sugerente”, y cree que trabajar en una tierra que no se conoce “conlleva algunos problemas que pueden ser tomados como desafíos”. Su proyecto es un ensayo fílmico en 16mm y blanco y negro que parte de la figura de Koldo Chamorro, del que recuperará “algunas ideas sobre la fotografía” para lanzarse “a filmar con ellas algunos espacios de Pamplona de la forma más libre posible”. Lo cotidiano es uno de los campos de trabajo de Monsell, y “a veces cree que estamos encerrados en él, es una sensación que me invade muy a menudo”, de modo que trata de “partir de ese cotidiano para atravesarlo, para llegar a un tiempo que está como oculto en él”.

En uno de sus trabajos, África 815, la realizadora afronta una historia sobre su padre. “Fue un proceso lento, trabajoso, delicado, a veces doloroso”, en el que el cine fue “esencial”. “Esa cosa delicada que tiene hacer una película fue lo que puso las condiciones para que yo pudiera afrontar ese complejo proceso”, señala. En cuanto a su forma de trabajar, acostumbra a emplear medios analógicos. “¿Y por qué no? Es el capitalismo el que hace desaparecer ciertos modos de producción, con sus herramientas, sus máquinas y saberes solo por una cuestión de mercado”. “No solo creo que hay saberes del cine fotoquímico que no se deben perder, sino que, además, conllevan una relación con el tiempo y con el trabajo distinta de la del cine digital. Todo es más lento, tienes que ser mucho más consciente de lo que estás haciendo desde el inicio, porque luego el margen de corrección es muy pequeño”, subraya. En ese sentido, en 2014, la directora fue una de las creadoras del colectivo Laboratorio Reversible, desde donde hacen películas individuales y colectivas, muestran sus obras, comparten recursos, herramientas y conocimiento y establecen redes de colaboración con el tejido social en el que viven y trabajan, en el Poble Sec de Barcelona.


Omar A. Razzak

Fronteras desdibujadas

Omar A. Razzak prefiere no hablar del proyecto con el que hoy optará al premio X Films. “No se me dan bien las palabras, así que trataré de usar la imagen en la medida de lo posible”, dice. Vino a Punto de Vista en 2010, “y si no recuerdo mal, había sesiones matinales en las que podías encontrarte a (Santos) Zunzunegui”, y encontrar a su profesor “en un festival tan pequeño, arriesgado y alternativo” le hizo ver que “estaba en el sitio adecuado”. Y estar siete años después invitado “quiere decir que elegí el camino adecuado”. De Navarra conoce poco, aquel año solo visitó el festival, “pero últimamente he vivido en Israel, donde estuve investigando sobre Sefarad y la cultura judeoespañola. Durante el Reino de Navarra, antes de la expulsión de los judíos de España, había un ambiente intelectual y cosmopolita en Navarra en el que filósofos árabes, judíos y cristianos se relacionaban y había un gran intercambio cultural”, cuenta.

El uso del sonido en el documental es un ámbito que le interesa explorar, más que el de la imagen, “siempre con un fin narrativo”, y sobre las fronteras entre cine de ficción y documental considera que “siempre han estado desdibujadas”. Como productor, ha trabajado en varios proyectos de ficción, aunque solo le interesan aquellos que “rozan el documental”. “No solo en el resultado, sino en la forma de trabajar. Solo me gusta producir si me aporta algo personalmente, soy voy a aprender algo trabajando con un director”.

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