Buena pinta

Por Sergio Garbisu - Lunes, 27 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

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al final pasó lo que tenía que pasar. Pero durante mucho tiempo parecía que nada de lo que debía ocurrir, iba a suceder. Después de un autentica chufa de carrera en Moto2, completamente en seco, muchos imaginábamos algo parecido en GP, con Maverick escapado y ganando en solitario. Y ganó. ¡Pero cómo!

Volvió el agua a Qatar (no he conocido desierto donde llueva tanto…) justo para la preparación de GP y se armó el caos. Coches de seguridad, reuniones improvisadas de equipos, Dorna, FIM, pilotos... y esas condiciones extrañas son las perfectas para que actores secundarios se hicieran con papeles de galán. Así Johan Zarco, el francés tranquilo, doble campeón mundial de Moto2 (no lo olvidemos) se permitió liderar la carrera y sacar clara ventaja, hasta que pagó la novatada. Y Andrea Iannone, otro experto en estas circunstancias, también anduvo por ahí, hasta que probablemente forzó demasiado su nueva Suzuki y acabó hinchando su airbag. Márquez fue el único que cumplió el guión. Sabía que en cualquier tipo de condiciones iba a sufrir, y así fue. No tuvo opción alguna salvo ver cómo se partían la pana los tres de adelante. Dovizioso, reclamó para él algo más que ser un extra en esta película y con una Ducati que es un auténtico misil, a punto estuvo de amargarle los pronósticos a más de uno. Hay que darle todo el mérito a este chaval, que ha evolucionado su pilotaje dulce para hacerse con la bestia roja. Mucho va a tener que trabajar Jorge para conseguir algo más de lo de ayer.

Pero finalmente, se cumplieron los pronósticos y el nuevo caníbal de la categoría remontó, fue agresivo, muy agresivo cuando hizo falta y se llevó su primera victoria con Yamaha. El segundo piloto más joven de la historia en ganar con dos marcas distintas. Y luego está… luego está Valentino Rossi. Con maestría y sin que nadie sepa cómo, se sacó su as marcado de la manga y calló unas cuantas bocas. Esto tiene buena pinta, muy buena pinta.