la Buena villa de Larraga

Los 1.000 de la entrada a un Reyno

En la Buena villa de Larraga se descubre cultura por cualquier rincón a través de una decena de asociaciones (gigantes, coral, dantza, jotas, gaiteros, txitularis, zanpantzar...), mas la perla raguesa es su órgano barroco de la iglesia de San MigueL

Reportaje y fotografía de Manuel Mª Sagüés Lacasa - Domingo, 25 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

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Órgano barroco de Diego Gómez Azoz.

(Manuel Sagüés Lacasa)

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[VÍDEO] Órgano barroco de Diego Gómez AzozReproducirAl órgano, Merino Arregui;de fondo, espléndida cúpula renacentista.Órgano barroco de Diego Gómez Azoz.

Recorriendo las rutas del patrimonio de Navarra se puede descubrir y reencontrar un sinfín de obras sentidas y manufacturadas por nuestros antepasados. Se disfruta contemplando y sintiendo cualquier obra o fábrica y también se goza aprendiendo y apreciando el apasionado y guardián cariño que le dispensan sus propietarios. Luego, hay que saber contarlo para alzar su valor.

En esas estábamos en la mañana de ayer por Larraga, una de las atalayas históricas más importantes del suroeste de las tierras medias del territorio navarro, para conocer de cerca el tan famoso como bello, espectacular y vibrante órgano barroco, que es propiedad y uso de la colosal parroquia de San Miguel de esta Buena villa. El recorrido por este templo es una auténtica catequesis de la Historia del Arte en sus tres disciplinas principales (arquitectura, escultura y pintura), desde el siglo XII al XIX. Mas, sin duda, destaca lo edificado por la equilibrada mano del Renacimiento a partir de 1570 y de las trazas de Juan de Villarreal.

La primera premisa del recorrido patrimonial, la tangible, allí está. Un órgano, que en realidad es el maridaje entre dos: uno barroco (1776) y otro romántico (1879). Sus guardianes, nunca fallan: son Igor Cacho Ugalde (29 años), joven historiador de grado, y el mejor cicerone ragués;y Miguel Merino Arregui (45 años), el organista principal de una terna que completan Miguel Ángel Ibáñez Suescun (65 años) y Roberto Martínez de Morentin Merino (30 años). Y, luego, a narrarlo. Sin embargo, en ocasiones la vida te sorprende con regalos que alguien tuvo a bien por bautizar como momenticos. En esta ocasión, un imprevisto momentico adquirió el superlativo de momentazo. A saber. En torno a las 11 de la mañana, Merino Arregui, atendió una petición y puso el órgano en batalla y a todo meter (imagen inferior de este reportaje) con la Marcha para la entrada de un Reyno, que no es otro que el himno de las Cortes del antiguo estado navarro. En menos que un instante, los pelos fueron escarpias, la música y la emoción bailaron abrazadas, y brotó un sfumato de esencia que hablaba y lograba que Miguel Ángel y Borromini se dieran la mano;que el clasicismo hiciera el amor con el horror vacui;y que la muy plural paleta de colores quedara unificada en un rojo esencia: En puro estado, la esencia de Navarra. Los 1.000 tubos del órgano ragués cantaron entreverando las notas de una historia perdida y las del deseo de una marcha hacia un futuro tolerante y mejor

La apertura del pase tuvo como protagonista, a través las virtuosas yemas de las manos del maestro organista Merino Arregui, a la música de Jesús María Muneta, gran compositor ragués, asentado en Teruel.

Caja del órganoLa estructura de madera del órgano de Larraga es obra de Miguel Zufía (1775-1776). Lo policromó en 1803 el pintor tafallés Juan José del Rey. Estos trabajos se afrontaron para albergar el instrumento musical manufacturado por el gran organero de la época y vecino de la villa Diego Gómez Azoz (1752-1834), a quien se lo encargó el Patronato de la iglesia para sustituir al existente, del que se aprovecharían algunas de sus piezas. Zufía, gran maestro arquitecto (carpintero y ensamblador) y natural de Olite, completó y decoró el armazón con bellas esculturas. La colocación del órgano en lo alto a los pies de la nave del templo, en el lado del evangelio, hizo necesario el elevar la techumbre mediante un arco y dos potentes pilares.

La obra presenta tubos verticales de fachada agrupados en 13 campos divididos en cinco pisos. En los laterales, singularmente escorzados, se disponen ocho contras;y también aparecen dibujados mascarones con bocas abiertas para la salida del aire. Sobre la cabeza del organista se encuentra la trompetería de batalla dispuesta en tres filas horizontales. La variada y suntuosa decoración la componen, rocallas, motivos vegetales, símbolos de gloria y abundancias, la tiara papal, el escudo de Larraga... El entramado también sujeta relieves y bultos redondos: Ángeles músicos, a los que les faltan desde la III Guerra Carlista sus instrumentos de cuerda y alguna de las falanges de sus dedos;ángeles niños desnudos, y el remate con el arcángel San Miguel.

El órgano fue reformado en 1878 por Saturnino Inchauspe y José Puyó y con la ayuda de una donación de Melchor Larraya y Urra, oriundo de Larraga. Una nueva reforma tuvo lugar en 2007 a cargo de José Antonio Pérez Añanos, de Berdún (Huesca). Y la última intervención para su sujeción y restauración de partes de la caja la realizó Artres S. L. a finales de 2014. Aún así, la maquinaria de tiene pendiente el recibir nuevas ayudas para afrontar distintos mejoras: Armonizar, reparar elementos como secreto, cueros..., cristal de protección);y para que los Cacho y Merino sigan poniendo en valor este órgano de mil tubos y de única esencia.

Próximas visitas guiadas. Julio. Día 22 (22.30): Para despertar los sentidos, La Iglesia a la luz de las velas. Y trompetería. Día 23 (10.00): Visita normal.

Visita (18.30) y ciclo de órgano. Agosto. Día 18 (19.30): José Luis Echechipía.

Día 22 (19.30): De Oriente a Occidente. Con la actuación de 2 organistas japonesas.

Día 28 (19.30): Órgano, trompetas y timbales. Día 29 (19.30): J. Santos de la Iglesia.

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