¿Archivos del franquismo = listas de gays?

Por Javier Quintano Ibarrondo - Sábado, 1 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

La socialización de la homo, o mejor, de gays, lesb y trans es un proceso largo, un trayecto con estaciones importantes a lo largo del mismo, y con otras paradas de menos relieve. El recorrido que lleva hecho la socialización de gays, lesb y trans en la sociedad occidental es importante, ¡impensable solo hace unas décadas! Pero es mucho el trayecto que queda por cubrir. Santiago Cervera, en su artículo del domingo 25 de junio, en este diario, centraba su análisis en la defensa de la privacidad, de la intimidad, de las cuestiones que, en definitiva, “nunca deben trascender desde lo íntimo a lo común”. Y se posicionaba frente a las listas periodísticas que ponen de relieve la orientación homo, así como las tareas profesionales de sus componentes. Orientación y tareas que, en la mayor parte de casos, son de dominio público. Y que en buena parte se han encargado de dejar explícitas por voluntad propia los propios protagonistas a lo largo de entrevistas y reportajes sobre papel especial, con lujo tipográfico y fotografías de gran calidad. En suplementos dominicales de cobertura estatal y en revistas de gran tirada… ¡al igual que los archivos del franquismo, seguro que sí! En el citado artículo Cervera entraba en una zona pantanosa con respecto al concepto “influyentes”, que a mi modo de ver influía bien poco en el compromiso de su análisis.

Hoy en día los listados, en general, sobrepasan fronteras, y en muchos casos son recurso informativo de relieve;en otros casos, se convierten en herramienta de uso diario para sociólogos y especialistas en ciencias sociales. Pero nuestra cultura es, por excelencia, una cultura de la imagen;nuestro registro es, sobremanera, un registro gráfico con inmediatez temporal y sin barreras espaciales. Y en las naciones más avanzadas y comprometidas en la defensa de los derechos humanos hay presidentes, alcaldes, jueces, militares, científicos, escritores, intelectuales, artistas, religiosos, etcétera, que no tienen ningún reparo en presentarse con su pareja, del mismo sexo, ante la sociedad, ante la opinión pública, ante las cámaras. Este paso adelante es importante para ellos, para su propia autoestima. En una sociedad global no podemos asegurar que limitamos al norte con los Pirineos y al sur con África. Más allá también hay una imponente sociedad. La escritora y activista india Arundhati Roy, en una entrevista que ofreció a Le Monde hace una década nos decía: “Otro mundo está en marcha. Muchos de nosotros no estaremos allí en su presentación. Pero cuando todo está en calma, si yo mantengo un oído atento, ya le oigo respirar”. ¡Qué suerte la de Arundhati! ¿Nos puede decir si ese mundo que oye respirar mantiene el latido de un humanismo fortalecido?

Más sobre Opinión

ir a Opinión »

Últimas Noticias Multimedia