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Feria del Toro | La crónica

‘Instinto Colombo’

El venezolano cortó las dos orejas del quinto novillo del flojo encierro de El Parralejo y abrió la primera Puerta Grande del Encierro
Marín cortá una oreja y Toñete se luce al natural

Por Manuel Sagüés - Jueves, 6 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:11h

El joven venezolano Jesús Enrique Colombo pasea las dos orejas que cortó a ‘Pelirrojo’, el 5º y mejor utrero de la novillada del hierro de El Parralejo.

El joven venezolano Jesús Enrique Colombo pasea las dos orejas que cortó a ‘Pelirrojo’, el 5º y mejor utrero de la novillada del hierro de El Parralejo. (PATXI CASCANTE)

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El joven venezolano Jesús Enrique Colombo pasea las dos orejas que cortó a ‘Pelirrojo’, el 5º y mejor utrero de la novillada del hierro de El Parralejo.

PAMPLONA- Vuelta, un año más, al coso pamplonés para disfrutar de la novillada telonera de la Feria del Toro. En el paseíllo previo por la calle Olite brotan pensamientos de pena y gloria por los caídos este curso, muchos, entre ellos familiares, un compañero de diario y, en especial por lo taurino, por Fandiño. El minuto de silencio por él a paseíllo total, para enmarcar. Sabia y culta la tauromaquia y sus gentes: Desde el hombrecillo del pantalón tergal al pijo de camisa Montepicazo, pasando por canismos y chonismos varios.

Peter Michael Falk (+2011) fue un actor que se afamó entre los sesentiles del siglo pasado como el inspector Colombo. Personalidad inolvidable que le caracterizaba por su fino instinto. La licencia para ligar este recuerdo con la crónica viene hilada por lo listo que fue el joven venezolano Colombo para cortar las dos orejas del novillo, el 5º, con más empuje de bravura de El Parralejo. Pasó a toda mecha al dueto de navarros que le flanqueaban y logró camelar con muchos y variados argumentos a la nutrida parroquia que echaba la víspera de las fiestas en la Monumental pamplonesa.

El inspector Colombo, bueno... Colombo, el novillero de San Cristóbal, no pudo blandir ni arma y ni recurso muleteril alguno ante Majeza, el 2º en liza. El tan acaramelado como inválido utrero claudicó de súbito hasta tener que abreviar el certero cachetero. Tomó nota en su libretilla de espiral el mozo americano. En especial apuntó que el nivel de trofeos estaba más bien bajo y que el dueto ribero no terminaba de cuajar a pesar de sus ortodoxas puestas en escena. Javier Marín ya había cortado la oreja del flojito y poco entregado Laminado, que abrió serial. El cirbonero estuvo bien con él, con oficio, consintiendo mucho y resolviendo con toques y buen pulso. Faena limpia y técnica pero sin mucha transmisión por la escasa condición del animal. Mas la suerte se alió con Marín con un pinchazo hondo atrevasado que dio con el utrero patas arriba. Petición dudosa, paisanaje y oreja. Colombo tomó nota, como decía el viejo Juncal. Y aunque un punto falsa, esperó a que la trama fuera madurando para tener más perspectiva de la escena, ya con olor a anochecida y arrancada de villavesas.

Se apostaba por Toñete en los mentideros taurinos. A la hora de la verdad, el chaval madrilcorellano, dejó cosas claras: que le falta unidad a sus manufacturas, que intenta desarrolar un concepto de clase y expresión, pero que en los diferentes climax de sus representaciones le falta contundencia y, claro, oficio. En su haber, que tiene su gruesa importancia, habrá que decir que cuajó los mejores muletazos al natural de toda la noche. Dos tandas a las que le faltó completar con más temple. Los aceros, mal afilados

Y Colombo seguía pintando planes en el bloc. Y terminó por resolver con cierta facilidad unode los jeroglificos taurómacos más clásicos de toda la vida. Ante ese 5º que nunca suele ser malo por ser bueno o porque se agranda por los efluvios de las viandas en la parroquia, sacó a relucir su variado capote por caleserinas y revoleras para fijar a la gente y hacerle crecer el ánimo con otros tres espectaculares pares de banderillas de poder a poder. Y le quedaban tres argumentos más: un incio de hinojos para enjaretar una tanda completa y templada de toreo en redondo desde la noria giratoria de sus rodillas, un previsible dejádme sólodepués del enganchón por la chaquetilla de Pelirrojo y, para dictar sentencia, un eficaz espadazo tendido.

El instinto no le falló al inspector Colombo. Tiró de premisa principal: estar en novillero, expresión en desuso en la vida, pero muy sabia y útil para arengar a todos los bípedos jovenzuelos de la profesión taurina y de cualquier otro gremio en el que, eso, hay que echarle ganas. Colombo: Instinto y en novillero.

los novillos

Ganadería. Seis utreros de El Parralejo. Bien presentados. De menos a más. Flojos los cuatro primeros (2º inválido, apuntillado). Bravo, pronto a menos, el 5º. Con fondo, aunque sin terminar de humillar, el 6º.

los novilleros

Marín. Pinchazo hondo (oreja). Pinchazo, atravesada y tres descabellos (silencio tras dos avisos).

Colombo. Puntillazo (silencio). Estocada tendida (dos orejas).

Toñete. Tres pinchazos y estocada (silencio). Y 4 pinchazos y estocada (silencio tras aviso).

las gradas

Dos tercios;calor. Mal el piso plaza. Presidió J. I. Ganuza, asesorado por Gimeno y Martínez.