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Con el ruido del Struendo a otra parte

La madrugada del martes, las calles de pamplona vivieron sus momentos de más ruido con bombos y silbatos

Un reportaje de Amaia Artoleta. Fotografía Andoni Zulet - Jueves, 13 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Centenares de personas subiendo la cuesta de Santo Domingo.

Centenares de personas subiendo la cuesta de Santo Domingo. (Andoni Zulet)

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Centenares de personas subiendo la cuesta de Santo Domingo.Público del Struendo con uno de los bombos.La comitiva del Struendo al principio del recorrido.

Una vez más, el ruido del Struendo se apodera del Casco Viejo de Pamplona. Decenas de vecinos de la ciudad se agolparon la noche del martes en los alrededores del Ayuntamiento para, una vez el reloj marcase las 23.59 horas, dar rienda suelta a la fuerza de sus manos o pulmones, tocando tambores, platillos, silbatos y todo instrumento ruidoso.

recorridoComo suele ser habitual, la trasera de la plaza del Ayuntamiento, más concretamente la calle Mercado, dio inicio al Struendo, subiendo por la cuesta de Santo Domingo, la plaza Consistorial, la calle Chapitela, la Plaza del Castillo... Tambores, silbatos, platillos y botellas de cristal recorrieron las principales calles de lo viejo.

Una celebración que no aparece como tal en el programa oficial de las fiestas de Sanfermines porque no se sabe el día fijo que se va a celebrar (suele ser en los días finales de la fiesta, cuando se supone que hay menos gente). Como explica José Gabriel Huarte, “no se va a hacer oficial porque los dirigentes de la peña no quieren. Es muy cómodo para nosotros poder elegir el día, si es oficial, el calendario es cuando les venga bien al resto. Nos gusta mantener un poco de independencia”. A sus 76 años, sigue acudiendo al ruidoso acto con la misma ilusión que la primera vez. “Yo viví el primer Struendo y luego estuve unos años sin venir, pero ahora llevo ya 40 años seguidos. Es algo que sientes, a la gente que venimos habitualmente nos gusta porque nos conocemos y tenemos una relación muy cercana”.

Más de 50 años con esta tradición popular, que comienza siempre a la misma hora, a las 23.59 horas. José Javier Echarte es el encargado de que toda esta fiesta alternativa salga bien cada año. Apurando la hora de inicio, llegó a la antigua Casa Marceliano, donde el bombo principal esperaba el cohete para poder avanzar hacia la cuesta de Santo Domingo. “Siento muchos nervios, porque lo que quiero es que salga bien. Tengo que estar pendiente de todo y de todos, pero la gente responde y siempre sale bien”, dijo Echarte.

Este año en particular, se recordó a Pepe Elizalde, el hijo de la churrera de la Mañueta, que tuvo un accidente hace poco. “Es como un homenaje para que se recupere lo antes posible”, apuntó Echarte.

Y por fin, puntual, el cohete daba inicio a una caminata que duraría hasta altas horas de la madrugada. Un cohete que no todos sintieron de la misma manera. María Alcuaz, de 53 años, contó que “me tiemblan las piernas, me hace muchísima ilusión, se me pone la piel de gallina, sobre todo cuando veo a los niños dar golpes al bombo”. Y es que doce horas antes, el struendo txiki hizo de aperitivo para todo lo que venía en el Struendo de la noche.

Un acto desconocido para muchas personas, que tiene como único fin “hacer ruido sanferminero”, dijo José Gabriel. A pesar del desconocimiento de muchos, las personas que van lo viven de una manera especial. “Hay mucha gente que no lo conoce, aunque a mí eso no me importa. Por ejemplo todo el mundo conoce lo que es el encierro, pero yo prefiero perderme eso a perderme el Struendo”, dice María. Esta pamplonica lleva desde los 13 años sin faltar a esta cita. “Llevo viniendo desde los 13 años. El sentimiento es distinto con esa edad y ahora. Cuando eres joven lo sientes, pero sólo vas a tocar y ya está. Cuando ya eres partícipe del acto, es un sentimiento más grande, todos los de la peña somos como una familia”, afirma Alcuaz.

Una peña que no está organizada, que no tiene subvención alguna, pero que organiza un acto popular cada vez más conocido en Pamplona, que busca mantener su esencia de no oficial, y que pretende continuar la fiesta y el ruido por todas las calles de Pamplona para que la fiesta no decaiga.

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