Laila Ripoll responsable de la versión y de la dirección de ‘la judía de toledo’

“Esta obra es oportuna porque pone en evidencia a los reyes que abandonan sus obligaciones”

El ciclo de espectáculos de la Cava regresa esta noche (22.00) con ‘La judía de Toledo’, una tragedia amorosa y política con evidentes ecos en el presente

Ana Oliveira Lizarribar - Viernes, 28 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Federico Aguado, que da vida al rey, y Ana Varela, la reina, junto a Jorge Varandela (detrás, como el príncipe Enrique), en una terrible escena de la tragedia de Lope de Vega.

Federico Aguado, que da vida al rey, y Ana Varela, la reina, junto a Jorge Varandela (detrás, como el príncipe Enrique), en una terrible escena de la tragedia de Lope de Vega. (Foto: cedida)

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Federico Aguado, que da vida al rey, y Ana Varela, la reina, junto a Jorge Varandela (detrás, como el príncipe Enrique), en una terrible escena de la tragedia de Lope de Vega.

pamplona- Un rey (Alfonso VIII) que pretende ser tan solo un hombre, un monarca que abandona la política para dedicarse a sus intereses personales, un país desgobernado, en crisis, sumido en el abandono y con un peligro a las puertas. Tragedia amorosa, pero también y, sobre todo, una tragedia política en la que es inevitable encontrar resabios contemporáneos. Es la propuesta con la que Micomicón celebra sus 25 años sobre los escenarios.

Micomicón se estrenó con Los melindres de Belisa y celebra un aniversario redondo con otro Lope, La judía de Toledo. ¿Ha sido una forma de cerrar el círculo?

-Sí, es una manera de celebrar los 25 años y de volver a Lope, con el que empezamos y con el que aprendimos a hacer teatro.

Alguna vez ha comentado que se considera lopista, ¿a qué se refiere?

-Con Lope lo he aprendido todo. Aprendí primero como actriz, luego como directora y también como autora. Tiene algo tan vital, tan auténtico, que no deja a nadie indiferente. Siempre me ha gustado y hay tres textos que para mí son capitales, El caballero de Olmedo, Fuente Ovejuna y La dama boba. Son tres obras que me vuelven loca, ya he montado una y a ver si caen las otras dos.

¿Por qué decidieron montar La judía de Toledo en este momento?

-Porque no teníamos ganas de comedia y queríamos hacer una tragedia que tuviera que ver con cosas que se viven ahora mismo, en la historia reciente de nuestro país. Por eso La judía nos pareció muy oportuna. También tiene una preciosa historia de amor y, como es un texto muy complicado, nos apetecía.

Habla de referencias contemporáneas. Una vez más, los clásicos nos demuestran que no hemos cambiado tanto.

-Por eso son clásicos. La judía de Toledo se ha representado en varios momentos históricos para poner en evidencia a aquellos reyes que renuncian a sus obligaciones por holgar, por sus queridas y esas cosas. Y ahora mismo, sacar este tema es más que apropiado, teniendo en cuenta al Rey emérito y las noticias que han salido.

Aquí están el rey y todas las personas que le rodean y que, en definitiva, quieren conservar su poder.

-Están el rey, que se enamora de una mujer y lo abandona absolutamente todo;y, por otro, la reina, que se debate entre ser una mujer dolorida por lo que hace su marido y ser una reina preocupada por ver cómo su reino se va al garete. Luego están los consejeros, los ministros, etcétera, que al principio tienen posturas distintas, pero acaban teniendo la misma, y es que el reino no se pierda.

Es que hay intereses en juego.

-Claro. Y uno no sabe muy bien a qué carta quedarse. Por un lado, el amor es muy bonito, pero, por otro, hay otras cuestiones. Eso es lo bueno del texto, Lope no toma partido, sino que cuenta las cosas como piensa que fueron o como la leyenda de la judía Fermosa cuenta que fueron, y eso hemos querido respetar nosotros también.

¿Dejan esa toma de postura en manos del público?

-Sí, no tomamos partido claramente. Lope parece que se posiciona en un momento dado, pero en otro momento parece que no... También es muy interesante el componente religioso de la obra, en lugar de fantasmas se aparecen ángeles, también está la virgen de por medio... Esas cosas sobrenaturales la hacen muy atractiva. Lope juega con todos los elementos de la leyenda clásica.

¿Qué papel juegan las mujeres en esta propuesta?

-Hay dos personajes muy fuertes. La reina Leonor es una mujer de Estado, una Plantagenet, hermana de Ricardo Corazón de León ni más ni menos. Desde niña está acostumbrada a saber cuál es su sitio, pero en un momento ya no puede más y estalla. Creo que es uno de los personajes más ricos y complejos de la obra. Y luego está Raquel, que aparece con este nombre por primera vez en esta obra, que es una jovencita un poco frívola que se abandona a esta historia con el rey de una manera inconsciente y maravillosa. Es una niña de buena familia que siempre ha hecho lo que ha querido y no se plantea nada más. Es una Raquel enamorada y, de hecho, muere queriendo a su rey por encima de todo.

Y es con su muerte, con su sangre, cuando todo vuelve a la normalidad de nuevo.

-Con ese asesinato, que es bastante terrible, vuelve todo a su cauce. Aparentemente, claro.

Y la gente del pueblo siempre presente en las obras de Lope.

-Sí, sí, siempre. Además, es curioso, porque al personaje del pueblo le llama Belardo, que es el nombre que usaba Lope cuando quería hablar de sí mismo en las novelas pastoriles, en los poemas y demás. El hortelano en esta obra es el personaje con el que todos nos podemos identificar en un momento dado, el hombre apegado a la tierra, el que levanta las risas cada vez que aparece -la gente está deseando que salga- y, al mismo tiempo, es un filósofo. Es un poco como los enterradores de Hamlet;tiene un mundo muy potente este Belardo.

Esta obra tiene frases lapidarias que pesan y seguramente no pasan, que se quedan dando vueltas en la cabeza.

-Y monólogos muy potentes. Este espectáculo se queda mucho en la cabeza de la gente en general.

Han echado mano de recursos audiovisuales para respaldar la historia, pero también para recrear el paisaje, la ciudad -Toledo-, sus detalles...

-Los hemos usado en dos líneas. Por un lado, situamos al espectador en la época en la que hemos ubicado la acción a través de elementos tan característicos como el Nodo y el cine en general. Y el recurso del vídeo sirve también para ambientar, para recrear y para solucionar todo este mundo sobrenatural que está ahí y que pesa sobre los personajes.

La obra arranca en los años 60 del pasado siglo.

-Sí, la primera jornada tiene lugar en los años 60 y la segunda, 17 años después, ya en los 70. Nos parecía una época muy oportuna para contar esta historia;como estamos hablando de un monarca que se dedica a tener una querida y a cazar mientras el pueblo lo pasa mal...

En estos 25 años habrá visto de todo en el teatro español, como, por ejemplo, el incremento de mujeres al frente de compañías y montajes.

-Afortunadamente, ahora es más habitual ver a mujeres al frente de una compañía, sí. Durante este tiempo han pasado muchas cosas. Hace veinticinco años, que unos actores se pusieran a hacer a Lope de Vega era una excentricidad absoluta;ahora a nadie se le ocurre preguntar a alguien por qué hace a Lope. Es que la pregunta se las trae, ¡lo hacemos porque es uno de los más grandes autores que existen en lengua castellana! En Inglaterra a nadie se le ocurriría preguntarle a alguien por qué hace a Shakespeare ni a un francés por qué hace a Molière. Pues aquí pasaba, aunque por suerte eso ha cambiado mucho. Hay mucha gente joven haciendo clásicos, no hay más que ver el offde Almagro, donde hay propuestas innovadoras y lecturas geniales. Eso es salud para el teatro. A nivel creativo estamos en un momento fabuloso.

¿Y a nivel de apoyo económico?

-A ese nivel el momento es malísimo. Hace 25 años se inauguraban teatros todo el tiempo y había un montón de festivales y ahora no se paran de cerrar teatros, no hay programación, las redes no funcionan... Hace 25 años estaba todo por hacer y ahora parece que vivimos en el desastre. Supongo que nos reinventaremos, llevamos toda la vida haciéndolo;al final somos como el eterno enfermo crónico, llevamos así 2.000 años. Pero es una faena porque, curiosamente, a nivel creativo es cuando mejor estamos, y eso no ha sucedido por ciencia infusa, sino que es fruto de esos años en los que todo iba bien.

Da pena lo poco que se cuida la cultura en este país.

-No se cuida nada. Cero. Ahora tenemos a Juan Mayorga, a Paco Becerra, a María Velasco y a tantos otros y otras de distintas generaciones porque en su día se invirtió. Había muchos teatros, el teatro llegaba a toda España, las compañías tenían dinero para girar y la gente podía formarse viendo, que es como hay que formarse. Hoy todo eso se ha muerto y me temo que dentro de 25 años no estaremos creativamente como estamos ahora.

Además de los clásicos, Laila Ripoll también trabaja en textos actuales, como Donde el bosque se espesa, que ha implicado a dos navarros, la actriz Arantxa Aranguren y el director de cine Miguel Ángel Calvo Buttini.

-Las dos líneas de trabajo de Micomicón son el teatro clásico y el contemporáneo, y este año han coincidido las dos a lo grande. Por un lado, hemos hechoLa judía de Toledo en coproducción con la Compañía Nacional, estrenando en el Teatro de la Comedia y girando por todos los festivales importantes, y, al mismo tiempo, hemos estrenado este otro montaje que habla de la memoria de Europa y con el que se ha hecho una película. A partir del año que viene empezará a girar, esperamos que por todas partes, y como tiene una financiación europea importante, seguramente también saldrá fuera. Así que sí, ha sido una celebración importante de los 25 años.

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