Setecientas páginas de historia de Lizarraga

Juan Pedro Goñi, agricultor de Lizarraga, Valle de Izagaondoa, ha recopilado la historia de su pueblo en una obra que verá la luz este domingo

M. Zozaya Elduayen - Viernes, 4 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Pedro José Goñi con su hijo Javier en Lizarraga, hombres que hacen grandes a los pueblos pequeños por su interés y generosidad.

Pedro José Goñi con su hijo Javier en Lizarraga, hombres que hacen grandes a los pueblos pequeños por su interés y generosidad. (M.Z.E)

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Pedro José Goñi con su hijo Javier en Lizarraga, hombres que hacen grandes a los pueblos pequeños por su interés y generosidad.

“La historia es un enorme puzzle en el que está la explicación a todo ”

lizarraga- Juan Pedro Goñi Juanpérez, agricultor de Lizarraga, en el Valle de Izagaondoa, mientras trabajaba las tierras propias y arrendadas siempre supo que escribiría un libro. Tal era su afición por la escritura y su empeño por mostrar la historia de su pequeño pueblo, que hoy cuenta con 35 habitantes.

Comenzó en el año 2009, haciendo el árbol genealógico de su familia, siguiendo las consecuencias de una devastadora epidemia que en 1874 les afectó gravemente, y ello le llevó a interesarse por otras historias locales. “El gusanillo se hizo cada vez más grande porque acumulé mucha información, entre archivos y conversaciones con mis vecinos”, recuerda.

Así que de lo particular pasó a lo general. La recopilación aumentó y no llegó a desbordarle porque desde el principio se apoyó en su hijo mayor, Javier, de 18 años, que ordenaba y estructuraba los árboles y esquemas con gran facilidad. También desde el comienzo contó con el historiador e investigador Javier Ituláin, amigo de Zuazu, y con el vecino Miguel Ángel Zabalza, dos grandes colaboradores para lograr su objetivo: “Hacer un trabajo para dar a conocer la identidad y vivencias de nuestros antepasados, por saber a quién debemos todo lo que hoy tenemos”.

Esta inquietud la ha plasmado Goñi en un libro de 700 páginas y hoy irradia satisfacción por el resultado de su labor, una sensación semejante a la que le aporta la recogida de los frutos de la tierra que bien conoce: “Trabajar en el campo es muy bonito;estás en pleno contacto con la naturaleza, dependes de ti, y es muy gratificante ver todos los días el fruto de tu trabajo”.

La obra de este agricultor se hace eco de la transformación que ha sufrido su profesión y de todos los cambios sociales que Lizarraga ha afrontado. Arranca en el año 928, fecha en la que encuentra la primera referencia, y se extiende hasta la actualidad a través de 700 páginas, con tan sólo l 30 fotografías, y algún plano, junto a testimonios vecinales y anexos. Su gran aportación son además, los 24 árboles genealógicos de todas las casas de Lizarraga. “Eso nos permite rendir un personal y emotivo homenaje a todos los hombres y mujeres que hicieron de este pueblo lo que hoy es”, recalca. El trabajo recoge a todos y todas las que nacieron en el pueblo desde 1602.

La falta de documentación ha hecho que la primera parte del libro sea más reducida. Sin embargo, el siglo XX es más extenso y completo. “Lo presento en la forma que me lo he encontrado, e intento explicar la causa de las cosas, para que se puedan entender, por ejemplo, los enfrentamientos entre familias, los cambios de oficios o determinados sucesos. Lo mismo ocurre con el lenguaje y toponimia, con 153 nombres distintos aportados, la mayoría en vascuence.

CONTENIDOSDurante ocho años ha estado Goñi recopilando procesos, protocolos, microfilms, testimonios y colaboraciones, con el propósito de rescatar del olvido todo el legado de cuantos trabajaron por el futuro de Lizarraga y de su comunidad. Con la dirección y colaboración de Xabier Ituláin y el asesoramiento de la doctora en Derecho Amparo Zubiri Jaurrieta, la historia desde el 928, se interna pronto en la Edad Media. “Intento que sea ameno, deteniéndome en explicar las materias para que el lector pueda contextualizar los hechos narrados sobre cuestiones religiosas, el derecho de vecindad, la importancia de los fueros concedidos a Lizarraga e Idoate en 1210, la desolación tras la peste de 1348, la conquista de 1512, o personajes curiosos”, repasa el autor.

Otras importantes cuestiones sobre el papel son: el crecimiento demográfico, el vascuence en Lizarraga, la recuperación de los términos euskéricos, la ventas de casas o la llegada de la primera trilladora, el agua corriente a las viviendas, la luz y el teléfono, o el importante episodio de la guerra civil, la represión, el estraperlo y el miedo.

Acercándose a nuestros días, hechos como la concentración parcelaria, el adiós a la escuela, la despoblación y la supervivencia, la extinción del concejo, la sociedad en el pueblo, el nacimiento de la Mancomunidad Izaga, y otras realidades completan la larga lista de temas.

Sin duda, no cayó en saco roto la recomendación que recibió un día de Peio J. Monteano “de no hacer como muchos y condenar al olvido a tantas horas desentrañando textos imposibles, mañanas de microfilms y de archivos”. “Con el tiempo, he aprendido a ver que la historia es como un enorme puzzle, en el que todo está relacionado;lo que nosotros hemos localizado puede servir a otros”. Para inter- cambiar conocimientos y comentarios han creado la página web: lizarraga2017.wordpress.com.

Aunque oficialmente, se presentará en septiembre. El libro se pondrá a la venta este domingo. Será un día especial en Lizarraga porque celebran además los 275 años de desplazamiento de la iglesia al pueblo y los 250 de la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario.

Goñi ha puesto en el libro su tiempo y sus recursos, ya que se lo costea él mismo, después de que ni Ayuntamiento ni institución alguna le hayan apoyado. “Para mí es un orgullo rescatar el trabajo de los que nos precedieron”, dice a pesar de ello, como bisagra entre aquéllos y el mayor de sus hijos, en el que ha sembrado su interés e ilusión

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