Opinión

25N: a vosotras

por Margari SanJuan - Sábado, 25 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

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Mujeres, madres, despertando la fría madrugada, bajo el temblor del raso cielo que desliza su aliento. Son mujeres naciendo cada día del maltrato, de la tortura, humilladas, vejadas, expuestas al sentimiento y posesión, amarradas a las fauces de la hiena, presas en su herida eterna.

Mujeres con su mirada apaleada de violencia en su entraña más profunda, con sus manos crucificadas, rociando con fuego su piel abierta en el recinto cerrado de sus muros, formados de su desgarro y su grito, su crueldad allí acosa, tortura y mata.

Son mujeres, que son agredidas en lo más intimo de su ser, en su cuerpo que es templo sagrado, que no pertenece a nadie, que es tierra de vida, donde es libre como son sus decisiones, que es su casa, su hogar, donde su libertad decide quién entra.

Mujeres valientes que luchan día a día tras una vida del maltrato, caminando cerca del ribazo deslizante donde otras mujeres quedaron tendidas en el camino, tratando de seguir con su dolor si les dejan vivir.

La cultura del silencio, normaliza estos crímenes. Abrir aires frescos en toda la sociedad, de respeto e igualdad, donde la fuerza del terror y el sometimiento, no tengan sitio en nuestras vidas.

En Tierra Estella y en la misma Lizarra, tenemos que lamentar el desgarro de la violencia contra las mujeres en sus distintas manifestaciones, tanto físicas como psicológicas, violencia sexual, vejaciones, acoso psíquico y económico, verbal y social, con 46 denuncias.

Estos datos no reflejan una realidad de mayores dimensiones, es solo la punta del iceberg.

Conviviendo con el miedo, miedo porque la rabia y el dolor tan humanos que sentimos nuestro cuando asesinan a una mujer, a una madre, a un hijo e hija, morimos todos un poco.

La luna desgarra su impotencia sobre la noche, llena de lilas blancas-nieve, teñidas de rojo.

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