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Estabilidad, diálogo, crecimiento y solidaridad

Por Joseba Santamaria - Domingo, 31 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

negar que Navarra entra en 2018 mejor que lo hizo en el año que ahora acaba -como viene ocurriendo desde 2015- es un simplista intento de negar lo evidente. Navarra ha mejorado todos sus índices económicos, presupuestarios, financieros y sociales en los dos últimos años y medio. Por mucho que los agoreros del apocalipsis se empeñen en difundir mensajes catastrofistas, los hechos que componen la realidad política, social, económica e institucional de Navarra demuestran exactamente lo contrario. Ese discurso es un fracaso permanente que sólo deja en el más absoluto de los ridículos a sus voceros políticos y mediáticos. Sobre todo, porque es de tontos pensar que difundiendo mentiras que distorsionan la realidad de una sociedad como la navarra con altos índices de cohesión social se pueden obtener réditos políticos o electorales. Nadie con un mínimo de sentido de la realidad puede querer que Navarra vaya mal y menos pretender hacer propaganda política con ese discurso. Quienes difunden esas falsedades tienen mal futuro político a corto y medio plazo. Al tiempo. Si de algo puede presumir el Gobierno de Barkos y la propuesta política y social de cambio que se puso en marcha en 2015 en buena parte de los ayuntamientos navarros es de haber dotado a Navarra una estabilidad real en el más amplio sentido: política, institucional, municipal, social, económica, financiera y presupuestaria. Que Navarra acabe el año con la firma de un acuerdo histórico para la renovación del Convenio Económico y con la aprobación de los Presupuestos de 2018 -los terceros consecutivos tras los tres años anteriores de UPN en el Gobierno que las Cuentas tuvieron que ser prorrogadas- avala la continuidad de las políticas sociales y económicas que desde 2015 han permitido adecuar las grandes cuentas de Navarra, mejorar los datos de empleo y actividad empresarial, recuperar la calidad de los servicios públicos de sanidad, educación y atención social y avanzar en políticas de convivencia, incluyendo aquellas iniciativas que pueden producir fricciones, pero que son imprescindibles. La recuperación de la economía parece cada vez más evidente y junto con la constatación de que se ha empezado a crear empleo permite si no la autocomplacencia sí advertir una mejora de la confianza de los navarros y navarras en la situación política y económica, como reflejaba el último Navarrómetro. En este sentido, las perspectivas de Navarra para 2018 son positivas. Pero es cierto también que las condiciones globales en el ámbito del desarrollo socioeconómico y la interacción de la economía navarra con las principales economías europeas y sus consecuencias para el tejido empresarial y laboral navarro demandan mucha prudencia y mucho trabajo. Navarra sigue teniendo problemas graves en el ámbito del empleo -pese a que las expectativas auguran situar el paro por debajo del 9%-, la mala coyuntura de determinadas empresas y el progresivo alejamiento de los centros de decisión de otras. En ese contexto, es importante para consolidar la tendencia positiva de los últimos años que Navarra siga ofreciendo estabilidad y seguridad y para ello los retos inmediatos y de futuro seguirán precisando de la misma fórmula de diálogo, acuerdo y solidaridad.

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