La Ley de Derechos Culturales proyecta el escenario cultural de Navarra a 20 años

El Gobierno foral, que no ha aportado datos sobre los costes económicos de sacarla adelante, trasladará el texto este año al Parlamento
El articulado detalla las obligaciones de las Administraciones Públicas

Ana Oliveira Lizarribar / Unai Beroiz - Jueves, 15 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Asistentes a la jornada celebrada ayer en el departamento de Cultura. En la mesa, de izquierda a derecha, Javier Barcelona, Ana Herrera y Roldán Jimeno.

Asistentes a la jornada celebrada ayer en el departamento de Cultura. En la mesa, de izquierda a derecha, Javier Barcelona, Ana Herrera y Roldán Jimeno. (Unai Beroiz)

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Asistentes a la jornada celebrada ayer en el departamento de Cultura. En la mesa, de izquierda a derecha, Javier Barcelona, Ana Herrera y Roldán Jimeno.

pamplona- El “objetivo último” de la Ley de Derechos Culturales en la que trabaja el Gobierno foral es “poner los mimbres para crear una ciudadanía cultural”, de modo que, de la misma manera que en los últimos 30 años en las distintas poblaciones los/as vecinos/as han reclamado equipamientos y eventos deportivos, como piscinas cubiertas, polideportivos, etcétera, las/os navarras/os demanden a las instituciones públicas dotaciones y propuestas culturales como elementos fundamentales para su desarrollo personal y colectivo. Así lo afirmó ayer José Vicente Urabayen, gestor cultural y miembro del Consejo Navarro de Cultura y del grupo de trabajo que lleva a cabo la redacción de esta ley, que al mismo tiempo reconoció que para alcanzar este escenario tendrían que pasar una o dos décadas. “Estamos poniendo una pica en el futuro”, dijo.

El departamento de Cultura del Ejecutivo navarro organizó ayer una nueva jornada de difusión de esta propuesta que se encuentra muy avanzada y que este mismo año será trasladada al Parlamento para su debate y votación. Además, la semana que viene se colgará el documento que existe hasta ahora en la web de Gobierno Abierto para su consulta y sugerencias. Eso sí, de momento no se ha ofrecido ninguna información sobre los costes económicos que acarrearía el cumplimiento de las obligaciones que asumirían las administraciones públicas para garantizar todos los derechos culturales que reconoce el articulado, aunque sus responsables indican que el proyecto va acompañado de una memoria económica y que se han mantenido conversaciones con el departamento de Hacienda.

El acto de ayer, dirigido a personal de las administraciones públicas implicado en la gestión cultural, profesionales y empresas del sector y creativos, asociaciones, fundaciones y ciudadanos, estuvo presidido por la consejera de Cultura, Deporte y Juventud, Ana Herrera, que abundó en la filosofía de una ley que establece como fin prioritario el pleno reconocimiento de los derechos culturales como derechos de carácter fundamental. Su puesta en marcha supondría dar respuesta a la inexistencia de una normativa de estas características en contextos europeos y estatales.

cumplimiento por leyEn la sesión intervino, asimismo, Javier Barcelona Llop, profesor titular de Derecho Administrativo de la Universidad de Cantabria y asesor en la redacción de esta ley, que, a la pregunta de una asistente sobre los derechos de los habitantes de poblaciones pequeñas de acceder a la cultura en igualdad de condiciones que el resto, afirmó que, a partir de la aprobación de esta norma, “esos municipios podrán exigir a la Administración”, ya sea local o foral, “su contribución para suministrar a sus ciudadanos los medios elementales” para que se cumpla el derecho de acceso universal a la cultura recogido en el articulado. En este punto, José Vicente Urabayen agregó que esta es “una tarea para una o dos décadas” en vistas de “crear una ciudadanía cultural, que en definitiva es el objetivo último de esta ley”, que no entrará en detalles como la obligatoriedad de establecer un transporte similar al que existe para acudir a los centros sanitarios o escolares, “pero alguien tendrá que dar esos servicios”, incidió Barcelona. “La importancia de que la ley atribuya deberes a las Administraciones implica que se les podrá reclamar en el ámbito contencioso-administrativo”, dijo, aunque reconoció, eso sí, que estas prestaciones “no se darán de la noche a la mañana”. Sin embargo, “sí estamos poniendo una pica en el futuro y del mismo modo que todos nuestros pueblos tienen un frontón, dentro de unos años tendrán una casa de cultura, un centro cívico” o espacios similares de manera mancomunada. Y aquí entra el artículo 17 del Capítulo II del Título II de la ley, que regula el Acceso a las manifestaciones culturales, tal y como expuso Roldán Jimeno, miembro del Consejo Navarro de Cultura y coordinador del grupo redactor del anteproyecto. Y es que, el departamento de Cultura “apoyará” la creación de equipamientos culturales “con criterios de proporcionalidad y adecuación a la realidad de cada lugar”. Es decir, que no todas las localidades tendrán un espacio de estas características, pero sí en una distancia prudencial. Asimismo, se distribuirán de una manera equilibrada por el territorio y todas las dotaciones que se propongan desde el Ejecutivo “deberán incluir un plan de viabilidad para evitar grandes equipamientos que luego dan importantes quebraderos de cabeza”, y puso el ejemplo del Navarra Arena.

participación no vinculanteOtro de los apartados más destacados del anteproyecto es el apartado dedicado a la Participación y toma de decisiones en la vida cultural (artículos 18 y 19 del Capítulo III del Título II). En este punto, José Vicente Urabayen subrayó lo avanzada que es la redacción del texto: “Una administración local que quiera construir un equipamiento u organizar una actividad relevante tendrá que preguntar a la ciudadanía, a las asociaciones... Hasta ahora teníamos planes estratégicos que no se habían consultado con nadie, y eso ha cambiado”. Eso sí, tanto el gestor cultural como Javier Barcelona admitieron que los resultados de estos procesos participativos no tienen por qué ser vinculantes. En concreto, el jurista indicó que la fuerza vinculante de la participación en los procesos legales suele generar problemas. “La participación está muy bien, pero alguien tiene que tomar las decisiones y asumir la responsabilidad política de ellas”, remarcó. Por su parte, Mª Camino Barcenilla, jefa de la Sección de Recursos y Desarrollo Estratégico del departamento de Cultura y miembro también de este grupo de trabajo, recordó que tanto para este anteproyecto como para la creación del Plan Estratégico de Cultura que está en desarrollo se han mantenido numerosas reuniones con toda clase de agentes del sector, instituciones y ciudadanos para que realizaran aportaciones.

¿un lujo asiático?Sin duda, el articulado de la ley es extenso y trata de abarcar una pormenorizada relación de apartados, disciplinas y ámbitos que serán objeto de derecho. Y son muchos. De ahí que durante el coloquio se preguntara a los responsables de su redacción sobre los costes económicos de garantizar los suficientes equipamientos, el acceso físico y virtual a las manifestaciones culturales, digitalización de colecciones museográficas, bibliográficas, archivísticas y cinematográficas públicas y privadas, la protección, conservación y difusión del patrimonio material e inmaterial, la suficiente dotación de subvenciones, etcétera. La más expresiva de las respuestas fue la de Javier Barcelona, que afirmó: “Esta ley es un lujo asiático y el Gobierno de Navarra y el Parlamento foral deben ser conscientes de lo que supone, por eso lo estamos explicando”. Roldán Jimeno, por su lado, apuntó que “no es una ley hecha a ciegas”, ya que el grupo de trabajo se ha reunido con Hacienda y el anteproyecto contiene una previsión de costes”, pero no la facilitó. “Esta es una apuesta fuerte por la cultura”, añadió. Y José Vicente Urabayen insistió en que “esta ley marca un escenario a dos décadas”. Se trata, a su juicio, “de que las administraciones públicas vayan promoviendo y los ciudadanos reclamando”. Mª Camino Barcenilla, asimismo, aclaró que ya hay proyectos incluidos en esta norma que se han dotado con partidas presupuestarias este año, tales como la creación del Portal Digital de Cultura de Navarra, en fase de creación, o el proyecto Fábricas de creación que analizará los ecosistemas culturales y creativos incorporados en uno de los artículos.

En cualquier caso, y como señaló el profesor Barcelona, en los primeros años de la ley, “todo va a depender de voluntades políticas” tanto del Gobierno foral como de las entidades municipales.

además...

Objetivos. Según informa el Gobierno de Navarra, esta ley persigue los siguientes objetivos: establecer un marco de reflexión conjunto entre las políticas culturales y los derechos culturales;instaurar las condiciones para la igualdad en el acceso a la cultura;constatar el valor de los derechos culturales como base indispensable y promover y proteger la diversidad cultural y lingüística de Navarra, su pluralidad de identidades, patrimonio material e inmaterial, etcétera.

contenidos destacables

Estructura. La ley, que tiene 39 artículos, se ordena en seis títulos: Disposiciones generales;Derecho de acceso a la cultura y a la participación cultural (patrimonio material e inmaterial, equipamientos, archivos, museos, libros, creación artística, etcétera);Participación y toma de decisiones en la vida cultural;Creación artística y literaria e investigación científica;Responsabilidades de las Administraciones públicas en materia de cultura;Disposiciones financieras y tributarias. Y una disposición adicional, una disposición transitoria y otra derogatoria y dos disposiciones finales.

Acceso físico y virtual. El Título 2 contempla el derecho de acceso a la cultura y a la participación cultural y lo novedoso es que, en su Capítulo 1, habla de acceso físico y de acceso virtual. En este último caso, se contempla la creación de visitas virtuales, sobre todo en esos casos en los que los espacios son restringidos. Asimismo, este artículo se refiere a la creación del Portal Digital de Cultura de Navarra, en fase de creación y de titularidad del Gobierno foral.

Filmoteca de Navarra, ¿recupera su archivo? El Capítulo 2 del Título 2 se refiere al acceso a las manifestaciones culturales, y, entre distintos ámbitos, regula la Filmoteca de Navarra, sobre la que reconoce que existe “un vacío legal” y le atribuye la obligación de salvaguardar, custodiar y difundir el archivo fílmico, del que la Filmoteca fue despojada -y una persona despedida- tras la disolución del INAAC, pasando a depender de la Biblioteca General, que en numerosas ocasiones ha manifestado no estar preparada para hacerse cargo de este material. Ahora se trata de ver si la Filmoteca, que ahora solo cuenta con un trabajador fijo, contará con más personal para hacerse cargo del archivo, las donaciones, etcétera.

Cambios en el Consejo Navarro de Cultura. Pasará a llamarse Consejo Navarro de la Cultura y de las Artes y cambiará el modo en que se elige a sus componentes.

Disposición adicional única. Según Roldán Jimeno, “este proyecto puede ser un brindis al sol si

no se lleva a la práctica”. Para evitarlo, se ha redactado una disposición adicional única para que en el plazo de un año desde que la ley el departamento de Cultura desarrolle las cartas de servicios de cada apartado, “lo que sería lo tangible de la ley”.

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