Contra las agresiones blasfemas

Maialen Aguinaga - Domingo, 18 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Se ha puesto de moda aprovechar los Carnavales para atacar gratuitamente y con alevosía las convicciones y creencias más arraigadas en la fe cristiana. Así sucedió en el Carnaval de Canarias el año pasado y ha continuado la tradición en uno de los mayores centros de peregrinación del mundo, Santiago de Compostela. ¿Qué tal le sentaría a Carlos Santiago, elegido para lanzar el pregón de Carnaval en la ciudad gallega, el que alguien en plan humorístico se metiera en público con su madre, padre u otro familiar? Pues tanto Nuestra Señora la Virgen del Pilar como Santiago Apóstol han sido los elegidos para su obsceno y blasfemo comentario. La libertad de expresión limita con las demás libertades como la libertad religiosa y, por tanto, hay un derecho en los cristianos y católicos, como en los creyentes de las demás religiones, a ser respetados en sus creencias y convicciones más profundas sin hacer mofa de ellas. Lamentable falta de sensibilidad en un dramaturgo, una de las cualidades básicas en un escritor para conectar con el público. Debería retractarse y -si es lo suficientemente humilde, cosa que le honraría tras su improvisado y vergonzoso comentario- a pedir perdón públicamente ya que pública fue la ofensa.

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