... y una plaza como mercado y coso taurino

Lunes, 19 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Los restos de la torre del castillo de Luis el Hutín se han encontrado en los sótanos del antiguo Tropicana.

Los restos de la torre del castillo de Luis el Hutín se han encontrado en los sótanos del antiguo Tropicana. (Iñaki Porto)

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Los restos de la torre del castillo de Luis el Hutín se han encontrado en los sótanos del antiguo Tropicana.

pamplona- El muro occidental de la ciudad de Navarrería constituyó el "lado oriental" del espacio que con los años se transformaría en una verdadera plaza. Así comenzó en realidad a delimitarse la Plaza del Castillo en la Baja Edad Media, tal y como detalla José Joaquín Arazuri en su colección Pamplona, calles y barrios. Nos remontamos al siglo XII cuando, frente por frente a este muro "navarreriano", y a una distancia prudencial, se construyó un nuevo núcleo urbano, un burgo llamado Población de San Nicolás (San Cernin ya existía). Entre las murallas de las dos ciudades quedó un amplio espacio, una tierra de nadie, convertido en campo de batalla en diversas ocasiones, y en donde ese enfrentaron "sangrientamente los vecinos de las dos pequeñas urbes movidos por odios y rencores", expone Arazuri. En 1324 Carlos el Calvo ratificando la promesa del rey don Felipe sobre la reedificación de Navarrería otorgó a sus habitantes el Fuero de Jaca, concediéndoles entre otros privilegios el tener mercado los sábados en los terrenos situados delante de la puerta del castillo del rey, de la iglesia de los Padres Predicadores (orden dominicos y zona de Diputación) y alrededor del castillo. "Aquella vasta extensión de terreno que hoy comprendería las Plazas del Castillo y Consistorial, Chapitela y los edificios comprendidos entre ambas plazas, se llamó bien pronto Chapitel por haberse construido en ella el Capitolium, Chapìtel o Casa del Chapitel, en donde se efectuaba el mercado de granos. Éste fue el motivo por el que se comenzó a llamar a la zona alta, a la que rodeaba el castillo, plaza del Chapitel". Aunque el rey había previsto que el mercado se desarrollara donde hoy está la plaza del Castillo, "sospechamos que pronto se fue trasladando hacia las hoy llamadas Chapitela y Plaza Consistorial". "Nos basamos en que, en aquel lejano siglo XIV, donde hoy está la Plaza del Castillo se sembró trigo, se intentaron celebrar duelos, se corrieron toros y nació ubérrima la hierba. Ésto no hubiese sido posible de celebrarse mercado todas las semanas", abunda Arazuri.

Con posterioridad, en la mayoría de documentos del siglo XVI dan a la plaza el título de Castillo Viejo aunque también se encontró en el libro de actas municipales de 1558 la denominación de Plaza del Chapitel. No obstante, para finales de aquel siglo se denomina así sólo a la hoy plaza consistorial.

En su publicación Arazuri también mantiene que el barrio de Curriburu (barrio pequeño de apenas ocho fuegos) se situó dentro del espacio de la hoy llamada Plaza del Castillo. Tras la destrucción de la Navarrería la ciudad quedó despoblada exceptuando este asentamiento. Navarrería comenzó a repoblarse en 1319 si bien Curriburu fue mandado derruir.

Luis I de Navarra y X de Francia tenía claro que la Navarrería, arrasada y desmantelada desde 1276, se encontraba en desventaja con los otros barrios. La Población estaba protegida por sus murallas, la iglesia-fortaleza de San Nicolás y las torres de María Delgada y Torredonda. El Burgo también contaba con su cerco, y tenía un "enorme bastión" con las torres de San Llorente y Santa Engracia, y la iglesia-fortaleza de Cernin. Para proteger aquel "talón de Aquiles" de la Navarrería, Hutín mandó en 1308 al Prior y Cabildo de la Catedral que "dejasen tomar piedras de la Navarrería para la fábrica del castillo de Pamplona. "Aquel castillo se levantó en los terrenos que en la actualidad corresponden al tercio oriental de la Plaza del Castillo, frente a lo que hoy se llama escalericas de San Agustín". Era "castillo grande".

plaza de armas En el siglo XIV a la Plaza del Castillo se le llama Plaza de Armas del Castillo. De hecho, está documentada con ese nombre en 1379 y se describe un duelo entre dos caballeros. En aquella época la plaza se convirtió en coso taurino. Según recoge el historiador Yanguas y Miranda, la primera corrida de toros documentada la ordenó el rey Carlos II en 1385. A su vez, un documento de 1403 constata que los espectáculos taurinos se celebraban en la Plaza de Armas del Castillo. Las justas y torneos también tenían lugar en este lugar, relata Arazuri. De hecho, en 1405 el rey Carlos III el Noble estuvo en Francia preparando "una buena boda, la de su hija Beatriz con el príncipe Jaques de Borbón. Se "labraron y allanaron terrenos que hoy pertenecen a nuestra singular plaza". La "fastuosa" boda y sus torneos se celebró en septiembre de 1406.

Hasta que en 1844 se abrió la primera plaza de toros fija de la ciudad todos los festejos taurinos se celebraron en la plaza. Mientras existió el primer castillo el "corro" se hacía delante de la fortaleza y sobre ella se levantaba un "echafand" (andamio) de "fusta" (madera) para que el rey, la reina y los infantes "oviesen de estar a mirar las justas, torneos e otros solazes". Al desaparecer el castillo, el cerco se delimitó a un "cuarto de la plaza comprendida entre Chapitela y la Bajada de San Nicolás". Se llegaban a "correr" hasta 15 toros en una tarde.

DE PLAZA DEL CASTILLO VIEJO A PLAZA DEL CASTILLO Poco después de la conquista de Navarra en 1512, Fernando el Católico vio conveniente reforzar las defensas de Pamplona construyendo una nueva fortaleza que “robusteciese el punto más vulnerable de la ciudad, que era precisamente el lado sur”. Como en aquel lugar estaba el convento de Santiago (actual Diputación) de los Dominicos fue preciso derribarlo, indemnizar a los frailes y darles terrenos para levantar un nuevo convento en “la bajada al barrio de Jus La Rocha”. Aquella fortaleza fue construida en parte aprovechando las piedras del castillo viejo. En los siglos XVI y XVII, todos los años, por fiestas de San Fermín, los torneos a caballo o a pie se celebraban en la Plaza del Castillo, y también en eventos extraordinarios como la coronación del rey. Otro de los “regocijos populares” que entretenían a la plebe en la plaza central era la sierpe o Tarasca, especie de monstruo con cuerpo de serpiente y cabeza de dragón que lanzaba fuego. En el siglo XVI la Plaza del Castillo era un erial y continuaba sin incorporarse a la ciudad, detalla Arazuri. En el XVI se dio por primera vez el título de Plaza del Castillo Viejo y en la misma centuria se simplificó a “Plaza del Castillo”. Al finalizar el siglo y construirse el convento e iglesia de las Carmelitas la zona comenzó a tener “protagonismo”. La primera casa en construirse en la plaza, después del convento, fue la llamada casa del toril para los festejos (hoy, número 37) de 1612. - A.I./V.U.