Peio Monteano Sorbet Historiador y escritor

“En la primera mitad del XIV Pamplona era una sociedad muy desigual, muy oprimida, y como consecuencia, muy violenta”

Navarra era un reino europeo pero el castillo representó el “poder” de la monarquía francesa y se levanta “contra” la Navarrería, dice Monteano

Ana Ibarra Javier Bergasa - Lunes, 19 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

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pamplona-¿Qué significa para la ciudad el descubrimiento del castillo que lleva el nombre de la plaza más emblemática?

-Pues es una especie de reencuentro con su pasado y, como toda mirada al pasado, sujeto a controversia en cuanto a su valoración. Desde el punto de vista histórico, una oportunidad de oro para difundir el conocimiento de ese pasado y para explicar por qué la ciudad que tenemos ante nosotros es así y no de otra manera.

¿Qué papel jugaba la dinastía de Luis X en el Reino de Navarra y cuál fue la relación del monarca con Pamplona?

-Puede decirse que los monarcas de la casa de Francia sometieron a Navarra a un dominio casi “colonial”. La gobernaron con mano férrea desde París mediante gobernadores y con la clara oposición de las élites del reino. Salvo Luis I, que estuvo el tiempo justo para ser coronado y amedrentar a la población, ni pisaron suelo navarro. Hasta las cuentas, muchas de ellas escritas en francés, había que enviar a París para su aprobación. Pamplona y sus burgos privilegiados de origen francés (aunque ya totalmente asimilados), que eran San Nicolás y San Cernin, fue el centro desde el que ejercieron su control administrativo, militar y económico.

¿Qué tipo de poder local, regional, existía en la capital del reino?

-En Pamplona residían las máximas autoridades civiles y religiosas del reino, ambas francesas. Y el poder municipal, que era el mismo que el económico del reino, estaba en manos las dinastías de mercaderes de los burgos de San Cernin y San Nicolás, ya sin oposición de la Navarrería desde su destrucción por el ejército francés.

¿Cuál era la relación con los franceses desde Navarra?

-En esta época Navarra está muy vinculada, digamos, al mundo francés, más que a Francia, que es en este momento casi una expresión geográfica. En realidad, por el norte, Navarra limitaba con el reino de Inglaterra y con un conglomerado de estados pirenaicos más o menos vinculados con la corona francesa. Pero las relaciones económicas y, sobre todo, culturales de los navarros con ese mundo eran muy estrechas. Sus élites comerciaban y estudiaban en Francia. No es extraño que, como en el Canto de Beotíbar, los navarros les parecieran a los guipuzcoanos unos franceses más.

¿Que papel jugó Pamplona en ese tablero geopolítico y económico?

-Como mayor núcleo de población del reino, sede del gobernador y del obispo, y residencia de las élites económicas del reino (aunque también Estella y Tudela tenían las suyas), Pamplona lo era casi todo, sobre todo en el campo simbólico. Su posición central y como nudo de comunicaciones entre la Península y el mundo galo, y entre los ejes económicos mediterráneo y atlántico la convertían en cabeza indiscutible del reino. Aunque una cabeza no tan grande como ahora, porque el mundo rural era hegemónico.

¿Fue un reinado poco próspero del reino teniendo en cuenta las divisiones?

-En absoluto fue próspera. La época en que se construye el castillo es un tiempo terrible. Durante la primera mitad del siglo XIV se registraron hambrunas: una media de cada dos años. Unas veces fue la sequía y otras el exceso de lluvias las que arruinaron las cosechas. Las de 1313 y 1335 fueron desastrosas. Y todos vivían del campo. No es extraño, que después de varios siglos de crecimiento sin pausa, ahora el número de navarros se estanque. Y muy pronto vendrá lo peor: la catástrofe de la Peste Negra y la desaparición de prácticamente la mitad de los navarros.

¿Cómo era la convivencia en aquel siglo en una ciudad enfrentada hasta la guerra?

-Pamplona era una ciudad, pero, aunque tenía elementos “urbanos” (administración, comercio, “servicios” diríamos ahora) era en realidad un pueblo grande donde la mayoría de la población vivía del trabajo de las huertas y campos situados fuera de las murallas. Así que ese clima de depresión agraria le afectó. No creo que la ciudad creciera y, sin duda, la crispación económica incrementaría también la crispación política y social. Ahí tenemos los “progrom” antijudíos… Era una sociedad muy desigual, muy oprimida y, como consecuencia, muy violenta.

¿De qué vivía la gente en aquella época?

-Para esta época no tenemos datos demográficos muy seguros. Es posible que Pamplona tuviera alrededor de 10.000 habitantes, lo que le convertía en una ciudad grande para la época. Aunque como el campo navarro estaba superpoblado (el reino podría tener en total unos 300.000 habitantes), su peso en el total de Navarra no era tan grande como luego lo será. Como he dicho, aunque era un centro administrativo, artesanal, comercial y de “servicios”, casi toda la población vivía relacionada con el campo y muchos de sus vecinos eran labradores.

¿Para qué servía este castillo y cuál fue la fortaleza medieval más relevante en Pamplona en aquella época?

-Sin duda, el de Luis el Hutín fue el castillo de Pamplona. Seguramente, al igual que sus sucesores el castillo de Santiago y la Ciudadela, pensado tanto para combatir un ataque exterior como una rebelión interior. En mi opinión, desde los valores de nuestro tiempo, el castillo construído por Luis el Hutín tiene un simbolismo contradictorio. Desde la valoración “romántico-política”, digamos, representa un momento de independencia política para Navarra. Navarra es un reino europeo y así se le percibe. Pero desde una valoración más social, el castillo es un símbolo más de opresión social y política. Representa el poder de la monarquía francesa y, no por casualidad, se levanta “contra” lo que fue la Navarrería (sede episcopal).

¿A qué se debían las luchas entre los tres burgos? ¿Eran entre burgueses, nobles...?

-La verdad es que no conocemos nada bien aquella sociedad. Conocemos sus condiciones jurídicas, pero no el reflejo que estas tenían en la vida diaria. No obstante, parece claro que la desigualdad económica y legal tenían un reflejo físico. Un sociólogo diría que la sociedad pamplonesa estaba “segmentada” en zonas urbanas. No era lo mismo, ni económica ni jurídicamente, ser de San Nicolás, que ser de la Navarrería ni de los arrabales. Y dentro de los barrios, no era lo mismo vivir en las plantas bajas que en las altas. No creo que, a pesar de sus orígenes como burgos francos (San Cernin y San Nicolás), persistieran diferencias étnicas. De hecho, un siglo después, la iniciativa de unificar la ciudad no parece que partiera del rey (como todo el mundo cree) sino de las propias élites de los burgos. Y yendo más lejos, en el XVI el de San Cernin (poblado inicialmente por población francesa) era el más vascohablante.

Explique los resortes del poder religioso en aquel momento histórico y su relación con la corona.

-Tras la destrucción de la Navarrería, el control de los monarcas franceses sobre el obispado de Pamplona (que era también un poder muy terrenal por entonces) y los grandes monasterios fue absoluto. Lo de los obispos iruñeses haciendo piña con la nobleza local contra el rey se acabó. Durante medio siglo todos los obispos de Pamplona fueron franceses. Goñi Gaztambide hablaba de “armoniosa colaboración con la corona”.

las claves

“Tras la destrucción de la Navarrería el control de monarcas francesas sobre el obispado de Pamplona fue total”

“Es posible que entonces Pamplona tuviera 10.000 habitantes, y vivía sobre todo del campo”

“El burgo de San Cernin (poblado inicialmente por población francesa) era el más vascohablante”

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