Música

Mucho más que improvisar

Por Teobaldos - Miércoles, 21 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

concierto de la pianista Gabriela Montero

Programa:cuatro impromptus op. 90, D.899, de Schubert. Carnaval op. 9 de Schumann. Improvisaciones sobre el No te vayas de Navarra, el Aurtxo polita, la Quinta de Beethoven, el Caballo viejo, y Yesterday. Programación: Ciclo Grandes Intérpretes de la Fundación Gayarre. Lugar:Teatro Gayarre. Fecha:18 de febrero de 2018. Público: el habitual del abono, algo más de media entrada (29 euros).

La pianista Gabriela Montero viene precedida por la fama de sus improvisaciones y de su singular modo de interactuar con el público, al que pide una canción para improvisar sobre ella. Pero, con ser esto una cualidad alta e innegable, lo que la pianista venezolana demostró en la primera parte del concierto que nos ocupa, con Schubert y Schumann, es que es una de las mejores pianistas que ha pasado por nuestra ciudad, y en ese ranking incluyo a los nombres más famosos y, desde luego, a los que consideramos de primera división. Montero posee unos medios técnicos intachables, con los que consigue unos volúmenes sonoros de prolongada magnitud, a los que accede desde planos sonoros increíblemente sutiles y reducidospianísimos;sus propuestas son originales porque la lectura de los dos grandes clásicos citados están llenas de emoción, cuidado, y, a la vez, exuberancia;una cualidad que ésta mujer maneja a la perfección, manteniendo la elegancia, y sin perder la analítica del detalle. Todas estas cualidades, aplicadas a los preciosos cuatro impromptus, opus 90, de Schubert, que eligió, dieron un resultado espectacular, por la belleza conseguida, y por la sorpresa que nos supuso a quienes no la habíamos escuchado en directo. Ese microcosmos de los impromptus, inconfundibles por su individualidad, hay que abordarlos sin retóricas, pero abundando en cada uno de sus detalles -son formas que apabullan por su sencillez-, y Gabriela Montero logró sublimar estas verdaderas piezas líricas para piano. Algo parecido, pero aumentado, ocurrió con Schumann, porque, yo creo, que a esta pianista, le va todavía mejor ahondar en caracteres más complejos. Su Schumann fue francamente grande. El Carnaval opus 9, se presta a todo tipo de matices, de cambios de ánimo, de explayarse tanto en lo más liviano, como en lo más pleno. Los picados en el piano de la intérprete son deliciosos;los momentos de plenitud sonora y cumbres del regulador que se abre: francamente orquestales. Montero tienen esa técnica de los grandes de esperar una milésima de segundo entre la pulsación de las dos manos, para que el sonido se expanda, sea más completo que el simple acorde. Grandeza con un fraseo nítido.

En cuanto a la segunda parte dedicada a la improvisación, a mi juicio, fue un poco malperder a tan gran pianista. Ciertamente apabulla el dominio que tiene del piano -improvisa desde niña, dijo-, pero toda esa calidad ya estaba demostrada. No obstante aquí, la pianista, tuvo que demostrar, además, una agudeza de oído aún más excepcional, porque las canciones propuestas eran tan localistas, y desconocidas para ella, que apenas podía retener alguna pequeña fórmula. Menos mal que el buen criterio de una oyente la interpeló con el comienzo de la quinta de Beethoven: eso sí que fue un reto: hacer variaciones distintas a las del maestro de Bonn. Fue lo mejor. Junto a una melancólica variación sobre el Caballo viejovenezolano.

Más sobre Cultura y Ocio

ir a Cultura y Ocio »

Últimas Noticias Multimedia