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Ni amabilizan ni amabilizarán

Xabier Maeztu Zabalza - Jueves, 22 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 09:56h

Después de dejar pasar unos días, me parece importante volver a centrar la atención en el debate que las Asociaciones de Comerciantes del Casco Antiguo y del Ensanche nos propusieron con su campaña en contra del Plan de Amabilización del Ayuntamiento de Pamplona. El objetivo fundamental de este plan no es otro que la reducción del uso del vehículo particular priorizando la peatonalización, la ciclabilidad y el transporte público urbano. Las razones que lo motivan son de salud pública y medioambiental, así como conseguir un entorno más adecuado a la convivencia entre personas.

No es un objetivo nuevo. Sin retrotraerme mucho, este compromiso quedaba firmado por consistorios de otro color político en proyectos como el pacto de movilidad sostenible de Pamplona 2005, el plan de movilidad urbana sostenible de la comarca de Pamplona 2007, o el II plan de acción social agenda 21 Pamplona del año 2011, entre otros. Y es una meta que hace propia el exalcalde y concejal de Pamplona el Sr. Enrique Maya en algunas de sus últimas entrevistas, como la que recoge la periodista Andrea Proenza en noviembre de 2017;“está claro que hay que ir ganando espacio para el transporte urbano y el peatón, quitando espacio al coche”.

La diferencia está en cómo se hace lo que se dice. El Sr. Enrique Maya en diversos artículos explica que hay que asociar el tema de la peatonalización a los aparcamientos. Así se hizo en Carlos III. Así se hizo con el Corte Inglés. Así se hizo en la Plaza del Castillo. Con esta política se seguiría usando el coche como todos los días con la salvedad de poder aparcar el auto en el subsuelo del paseo peatonal por donde quiero pasear, debajo de la tienda donde quiero comprar, o a unos cientos de metros de donde anteriormente se podía aparcar. Con esto no mejoramos ni la salud pública ni disminuimos la contaminación porque no quitamos protagonismo al coche, simplemente lo dejamos escondido en su destino final.

A falta de zona blanca, el debate pasa a la zona azul o la zona verde. La zona verde es exclusiva para vecinas. La zona azul es de pago y acceso libre rotatorio. Esta segunda modalidad favorece el uso del vehículo privado mientras que la zona verde lo restringe. Cierto es que siempre habrá un efecto frontera allí donde se ubique la zona azul más cercana al destino final, pero se intenta descargar de tráfico rodado aquel lugar donde éste es excesivamente intenso, caso del Primer Ensanche. Si se percibe que para llegar a un destino coger el coche supone aparcarlo a una relativa distancia de éste, o bien andaremos algo más desde el aparcamiento o bien cogeremos el transporte público desde casa. Si se decide no acudir por la pereza que nos ocasiona, pasearemos o haremos esa compra en el barrio donde vivimos.

Puede ser que se decida hacer la compra en alguna de las grandes superficies que hay en Pamplona. En este caso la fortaleza del comercio minorista y con ella la vitalidad socioeconómica de los barrios se resiente, y no cumplimos ninguno de los objetivos del plan de amabilización. En este apartado la apuesta de UPN ha sido meridiana. Todos los hipermercados y grandes centros comerciales de nuestra ciudad (todos ellos dotados de aparcamientos, con rondas o carreteras principales que facilitan su acceso rodado –Avda. Ejército, Avda. Barañain…-) han sido promovidos en mandatos de esta formación (algunos años en coalición con el PP). El Hipermercado Iruña en 1991, Hipermercado Leclerc en 1992, Hipermercado Carrefourt en 2000, Centro Comercial La Morea en 2002, Centro Comercial Itaroa en 2004… incluso alguno inaugurado con su presencia consistorial, caso del Corte Inglés en 2005…

Si UPN volviera al gobierno municipal propone hacer un gran aparcamiento en altura en la Rotxapea, recuperar la zona azul del Primer Ensanche, quitarían el sistema de cámaras en el Casco Viejo recuperando los tres circuitos de acceso libre –eso sí, con mayor control policial-… ¿Me pueden explicar cómo pretenden cumplir el objetivo de reducir el uso del automóvil que ellas mismas firmaron repetidamente?

De escogerse un proyecto de aparcamiento podían haber considerado el único proyecto de parking que ha sido encuestado a la vecindad como es el de las huertas de Santo Domingo –proyecto conjunto con el polideportivo en uno de los pocos espacios del casco viejo limpio de restos arqueológicos-. Yo soy contraria a este aparcamiento pero dado que más de un 90% de las encuestadas son favorables, considero que hay que hacerlo. Dado que se hizo partícipe únicamente a las vecinas del casco viejo entiendo que el parking debería ser exclusivo para residentes pero mucho me temo sea fundamentalmente rotatorio, como ya comienza a solicitar el PSN.

No podemos olvidar que en el haber de UPN está el diseño de una supuesta red ciclable consistente básicamente en pintar la acera encaminándote contra marquesinas, señales de tráfico, farolas, árboles y demás mobiliario urbano. Como digo, carriles ubicados en la acera -en un espacio propio del peatón, esa persona a la que hay que dar prioridad- en vez de colocarlos en la calzada -el espacio casi exclusivo del transporte privado, ese vehículo al que hay que quitar protagonismo-. Por otro lado, la Asociación de Comerciantes del Casco Antiguo y la Asociación Área Comercial Ensanche han hecho dos valoraciones de los efectos negativos que este plan está trayendo consigo. La primera al mes, y la segunda a los 100 días. Ya en noviembre de 2016 expusieron públicamente su posición contraria al plan por entonces recién presentado. No parece que le hayan dado gran oportunidad.

En esta declaración de 2016 dicen compartir “el objetivo municipal de una ciudad medioambientalmente más sostenible, donde se priorice al peatón y la movilidad a través del transporte público, objetivo que todos podemos apoyar”. Por lo tanto, aún a regañadientes, parece haber unanimidad en el objetivo. Es un bien mayor al cual hay que llegar. El Ministerio de Empleo y Seguridad Social acaba de publicar que en enero se han perdido 4.697 negocios de pequeño comercio en España en términos netos, es decir, contabilizando los negocios recién cerrados y recién abiertos. Sin incluir los 2.861 negocios de hostelería. El secretario general de la UPTA (Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos) y también comerciante, Eduardo Abad, apunta al comercio electrónico como uno de los principales factores que “está rompiendo el tejido comercial del país a una velocidad tremenda sin que seamos capaces de adaptarnos a la nueva situación de 'dumping' empresarial".

Un estudio realizado en 2017 por la Federación de Empresarios de Comercio y Servicios de Zaragoza y Provincia (ECOS), y financiado por el Ayuntamiento de Zaragoza revela que las 60 calles más comerciales que representan el 36% de su comercio, disponen del 40% del total de locales comerciales vacíos de la ciudad. El presidente de la organización empresarial José Antonio Pueyo atribuye estos cierres de comercios “a la eclosión de las grandes superficies y al comercio electrónico”.

En Pamplona, sin embargo, las Asociaciones de Comerciantes acusan al plan de amabilización de un empeoramiento comercial sin precedentes tras haber hecho un estudio de contabilidad propio. No me acuerdo que hicieran ningún estudio contable de las pérdidas que les supone el comercio electrónico ni la proliferación de las grandes superficies, y basándose en esos datos movilizaran ninguna campaña en contra del consistorio por promover o permitir dichas estrategias. No hubo ninguna campaña.

La proclama de estas asociaciones la repiten como un mantra en los medios de comunicación. Mejorar la movilidad y la accesibilidad al Centro de todos los medios de transporte. Por tanto, no quieren dar prioridad al peatón ni al transporte público. Se oponen porque creen que les supone una pérdida de clientes que se traduce en pérdida de beneficios que redunda en pérdida de empleos. Y es que, en general, las comerciantes minoristas tratan básicamente de cuadrar sus cuentas, y si cuadran de hacerlas redondas. No se han hecho emprendedores por el bien común, sino para ganarse la vida, a poder ser lo mejor posible. Es comprensible y poco reprochable. Harán lo que vean en cada momento para el bien de sus intereses particulares, que no tienen porqué coincidir con los intereses generales. Solo apoyarán planes de salud pública y medioambiental cuando estén convencidas que no les sean perjudiciales.

Convencer es difícil cuando la estrategia comercial interurbana ha ido ligada al diseño urbanístico de tal forma que los comercios –y aún muchos barrios también- crecían en torno a carreteras de gran tamaño y circulación donde normalmente se podía aparcar. Así ocurría con el Segundo Ensanche y Carlos III, y todavía ocurre en San Jorge con la Avda. San Jorge, en Rotxapea con la Avda. Marcelo Celayeta, en Santa María la Real con Carretera Tajonar, en Milagrosa con C/ Gayarre y antes con Avda. Zaragoza, en San Juán con la Avda. Bayona y Monasterio de la Oliva … Singular es el barrio de Iturrama que más que una gran calle comercial dispone de muchas;fundamentalmente Avda. Pío XII, también Avda. Sancho el Fuerte, y pasando por C/Fuente del Hierro, C/Esquíroz, C/Serafín Olave, C/Iñigo Arista y C/Iturrama cuando menos. En estas calles se agrupa el comercio minorista en planta baja a pesar de que los locales son más caros, ya que el binomio que une auto y comercio se entiende como una fórmula de éxito. Este plan de amabilización al intervenir en la Avda. Pío XII intenta comenzar a romper este binomio, y las comerciantes se muestran reticentes.

Además, la intervención en la Avda. Pío XII no deja de tener lógica. En la Avda. Zaragoza (dirección Tudela-Zaragoza o dirección Sangüesa-Jaca) no se puede aparcar. En la Avda. Baja Navarra (dirección Elizondo-Francia, dirección Zubiri-Francia o dirección Aoiz-Lumbier) no se puede aparcar. En la Avda. Guipúzcoa (dirección Gazteiz-dirección Donosti-dirección Irún-Francia) no se puede aparcar. Pero en la Avda. Pío XII, dirección Estella-Logroño, sí se puede aparcar. Es la única entrada y salida directa de la ciudad donde se puede aparcar.

Considero que la reducción del uso del coche particular va en beneficio de todas. Y para ser más concreto, a favor del negocio minorista. Pero es que además, la realidad de una ciudad cada vez más grande y poblada es que no cabemos todas en su pequeño centro. Y unas opciones son perjudiciales a nuestra salud y a nuestro entorno, y otras no. Hay que elegir. Tanto UPN como la Asociación de Comerciantes del Casco Antiguo y del Ensanche han elegido estar en contra de un objetivo que es unánime solo porque nadie se atreve a rechazarlo explícitamente, por más que haya actuaciones y declaraciones que lo rechacen implícitamente.

Yo también creo en un comercio vivo para la vitalidad socioeconómica de un barrio. Es más, creo en la necesidad de las redes y tejidos asociativos para lograr esta vitalidad, más allá de lo puramente comercial. Y creo que el comercio revitalizante es aquel que va dirigido a sus vecinas del barrio, que cubra desde las necesidades más habituales a las más ocasionales.

El Sr. Carlos Albillo, gerente de la Asociación de Comerciantes del Casco Antiguo, apunta que el 82% del comercio de este barrio es hiperdependiente de consumidoras de otros barrios, siendo el porcentaje más alto del municipio. Es comprensible que el casco viejo y la zona centro de una ciudad, que de por sí suele ser la más histórica, sean atractivas para el resto de la ciudadanía. Consecuentemente, es razonable que haya más comercios que dirijan su atención a vecinas de otras zonas que los que hay en otros barrios. Pero ser hiperdependiente, y más en tan alto grado es un dato a cambiar. Me parece prioritario apoyar el negocio de proximidad en todos los barrios y este plan puede ahondar en esta dirección. Una cosa es construir vida, hacer barrio, vertebrar ciudad… y otra convertirse en un área de servicios. Un indicador de la vitalidad socioeconómica de un barrio bien pudiera ser el número de mercerías y fruterías, mal que le pese al Sr. Maya.

Dicen que este plan de movilidad municipal, llamado de amabilización para choteo del personal, va por el rumbo que marcan las ciudades modernas y que incluso las de nuestro alrededor parecen ir por delante en esta evolución que afirman ha venido para quedarse. Imprescindible sería que fuera así, y bien haríamos todas en adaptarnos lo más rápidamente posible a estos cambios. Es posible que durante los primeros meses de implantación del plan el comercio se resienta hasta que los cambios se interioricen. Si realmente el plan de amabilización es el culpable de que efectivamente el comercio en el Centro haya perdido 10 millones de euros en 100 días, este dinero se habrá repartido por el resto de la comarca de Pamplona (no creo que la tienda de verduras de Carlos III o la de alimentación de la Plaza San Francisco pierdan 100.000 €/día, más parecen cifras propias de franquicias bien conocidas o comercios poco minoristas como el Corte Inglés, participante de esta campaña y verdugo del comercio al por menor). No serían productos que se dejen sin comprar, sino productos que se habrían comprado en otros lugares. Por tanto las quejas de unas serían las alegrías calladas de otras.

Según un informe del Ayuntamiento de Pamplona encargado a Auren, dado a conocer en febrero de 2017, el Casco Viejo y los Ensanches disponen del 32,5% del comercio minorista de Pamplona en planta baja para un 17,5% de la población de Pamplona que viven en ellos (datos de población de enero de 2018). Si incluyéramos al barrio de Iturrama (protagonista del plan con el polémico proyecto de la Avenida Pío XII) un 47,5% del comercio minorista en planta baja se concentra en 4 de los 17 barrios que componen Pamplona. Quiero hacer ver que la preocupación del Ayuntamiento Municipal debe ser garantizar el bienestar de las vecinas de todos los barrios, y no solo de las del Centro. Quizá haya que redistribuir el peso comercial en nuestra ciudad logrando un equilibrio mayor entre todos los barrios.

No nos podemos engañar tampoco. Las ciudadanas somos responsables del tipo de transporte, del tipo de consumo que realizamos y de a dónde vamos a adquirirlo o disfrutarlo. Por extensión, somos responsables de los problemas de salud pública y medioambiental que sufrimos. Pamplona es pequeña, andable, ciclable. Puede estar muy bien comunicada por transporte público. Sin embargo hay que reconocer que es difícil competir en comodidad con el coche cuando llueve o hace frío, y claro, en Pamplona llueve y hace frío. La comodidad de montarte en el coche, poner la calefacción y quitarte el abrigo no es comparable con la espera en la fría y húmeda marquesina, o con la obligación de ir forrada hasta arriba. De ahí que todas tenemos que concienciarnos de la necesidad de coger el auto lo mínimo indispensable.

Soy vecina de lo viejo desde hace 13 años y en todos ellos he trabajado fuera del mismo. De los otros 32 años, algunos de ellos los pasé viniendo a trabajar al barrio. Me desplazo normalmente andando, también en bici, dispongo de coche y de tarjeta de transporte público. Creo saber cuánto cuesta llegar al barrio, día a día. Compro en el casco viejo. Nunca he pisado el Corte Inglés, y no acostumbro a visitar las grandes superficies. Hay que elegir. Elijo el comercio minoritario. Elijo el comercio de proximidad. Elijo apoyar el plan de amabilización. De hecho, se queda corto. Y mucho.

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